La libertad de prensa

Estábamos temerosos de que desapareciera LA PRENSA como medio escrito, se mantuvo gracias al esfuerzo de los dirigentes del periódico y el pueblo lector, que comprábamos más edictos judiciales que información. Hemos querido que LA PRENSA bata un récord de más de un siglo de publicación.

¿Qué obligaría al Gobierno a renunciar al secuestro? No lo sabemos. No es un favor, es un derecho que se devuelve.

He tenido como padre de la libertad de prensa a Fernando Guzmán, Presidente de la República entre 1867 y 1871, quien al tomar posesión el 1 de marzo de 1867 pronunció un discurso del que entresaco lo siguiente: “Sé que seré blanco de críticas, pero antes que temerlas deseo oír perpetuamente la voz autorizada… del Tribunal Soberano de la Civilización… la opinión pública tiene su voz y esa voz es la prensa… la llamo en mi auxilio… y a sus severas indicaciones; y al invocarla para que me guíe en tan escabrosa senda, no llamo a la prensa servil y aduladora, vendida al poder, que coloca delante de los ojos del mandatario una densa nube de incienso que no la deja ver los sufrimientos, las necesidades y las verdaderas aspiraciones del país… la calumnia misma me encontrará impasible; la despreciaré pero no la perseguiré”.

Los sandinistas cuando tomaron el poder ofrecieron amplia e irrestricta libertad de expresión, no cumplieron. En los ochenta mantenían censores en las redacciones de los diarios para impedirla, igual había ocurrido en las dictaduras de Zelaya y de los Somoza.

A pesar de la censura en los 80, LA PRENSA no se rindió, las informaciones censuradas eran sustituidas con artículos de relleno (el perro es el mejor amigo del hombre). ¿Qué ocurría? Que nos informábamos por “bolas” que circulaban de boca en boca corregidas y aumentadas, por lo que eran más peligrosas que la noticia censurada.

También la libertad de prensa tiene una madre, ella es la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Recuerdo que después de los acuerdos políticos y se restituyó la libertad conculcada, Tomas Borge llegó a visitar a doña Violeta y solo le ofreció suavizar la censura. La expresidenta le contestó: “O me concedés la total libertad de prensa a que se comprometieron para poder ir a las elecciones, o no me concedás nada”.

Tomás tuvo que salir con el rabo entre las piernas.

En su toma de posesión hizo alusión a que en su gobierno habría total libertad de prensa, que jamás conculcaría el derecho del pueblo a ser informado, que ese era un legado de su marido, que ella aceptaba y le daría cumplimiento. Espero que pronto el periódico funcione como solía y se establezca un récord de permanencia como periódico escrito, en el continente americano.

El autor es abogado.

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