Diputados orteguistas sesionarán en Monimbó y Niquinohomo. Familiares de víctimas de la represión piden a población cerrarles las puertas

El profesor Álvaro Gómez, cuyo hijo fue asesinado por el régimen, aseguró que "el descontento social no lo van a acabar por un show que vengan a montar" en Monimbó

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Los pobladores de Monimbó han sido símbolo de la resistencia contra la masacre de la dictadura de Daniel Ortega. LAPRENSA/ARCHIVO

Los diputados orteguista impondrán su presencia en los pueblos de Monimbó y Niquinohomo, en el departamento de Masaya, con sesiones partidarias el  21 y 26 de febrero, respectivamente, para conmemorar el natalicio de Augusto C. Sandino. Aunque aún no se confirma si el dictador Daniel Ortega vaya a participar, esos actos son considerados por excarcelados políticos y opositores como una provocación para humillar a los ciudadanos y familiares de víctimas de la represión.

Las sesiones de los diputados de la Asamblea Nacional en Niquinohomo y Monimbó serán para aprobar el decreto del Día Nacional de las Artes y la Cultura Popular, que se le ocurrió a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. El régimen ha dispuesto un show en esos sitios ya que la vicepresidenta designada, Rosario Murillo, informó en los medios de su propaganda de su propiedad, que habrá un festival de dulces, bailes, marimbas, máscaras, una pasarela de trajes folclóricos y el tradicional Torovenado de Moninbó.

«Sesión solmene (de la Asamblea Nacional con), una cantidad de actividades culturales, festivales, desfiles, cantos, música de los coros estudiantiles y luego pasamos a la conmemoración de Monimbó, y ayer decíamos, será declarado, el Día Nacional de las Artes y la Cultura Popular, esa heroica comunidad indígena, porque Monimbó es Nicaragua jodido», dijo Murillo.

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El viernes 21 de febrero será la sesión parlamentaria en Niquinohomo y el miércoles 26 de febrero en la histórica placita Pedro Joaquín Chamorro, de Monimbó. Ambos municipios, como el resto de Masaya permanecen militarizados por antimotines, civiles armados leales a la dictadura y motorizados del régimen, para impedir que el pueblo se vuelva a levantar como lo hicieron durante los meses más duros de las protestas sociales que iniciaron en abril del 2018.

En Masaya al menos 35 personas fueron asesinadas durante la jornada de represión estatal. Más de doscientas fueron heridas de bala, trescientas detenidas y golpeadas y al menos cinco mil personas se exiliaron, según estimaciones de organismos de derechos humanos. Los secuestros, las amenazas y el asedio son permanentes en Masaya casi dos años después del estallido de la crisis sociopolítica.

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El barrio indígena Monimbó, ha sido bastión de la lucha de los nicaragüenses contra las dictaduras de Somozo y de Ortega. LA PRENSA/ ARCHIVO

Desde el estallido de las protestas Monimbó fue sido uno los bastiones de la lucha cívica. El 19 de junio las fuerzas del régimen desplegaron cientos de oficiales desde Managua para para llegar hasta la estación policial de Masaya, donde estaba refugiado el comisionado Ramón Avellán con otros policías. Para lograr entrar al barrio Monimbó fueron 18 intentos los que tuvieron que hacer las fuerzas represoras. Los grupos armados del orteguismo entraron el  17 de julio de 2018 a Monimbó.  Los autoconvocados se defendieron por más de cinco horas con armas hechizas y bombas artesanas, ante los hombres  con armas de guerra como AK, PKM o PRK7.

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El desprecio de los habitantes de Masaya hacia Ortega y Murillo se lo han hecho saber al cerrarles las puertas de sus casas en 2018 y 2019, obligándoles a no terminar los aniversarios del Repliegue Táctico en la plaza de Monimbó, sino en un campo deportivo a las afueras de la ciudad.

Ofensa a los asesinados y sus familiares

Que los diputados sesionen en Niquinohomo y Monimbó, dos de los sitios más golpeados por la masacre, y el régimen monte un espectáculo, es para el excarcelado político y opositor, Christian Fajardo, y para el profesor Álvaro Gómez, padre de un joven asesinado, otra burla sobre el dolor de sus habitantes.

«Si el régimen quiere homenajear a Masaya y Monimbó debería de retirar a los guardias asesinos de la placita Pedro Joaquín Chamorro, dejar de asediar a las familias, liberar a los presos políticos y renunciar, ya que esto último fue el clamor de los mártires y de más del noventa por ciento de los monimboseños», reaccionó Fajardo, uno de los líderes del denominado «Movimiento 19 de Abril» y quien está en el exilio.

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El dictador Daniel Ortega ha premiado a los policías y parapolicías que desataron la masacre contra la población. LA PRENSA/ ARCHIVO/ TOMADO DE PRESIDENCIA

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Fajardo consideró «una ofensa a nuestra gente que los diputados asignados lleguen a querer hacer un circo cuando hay tanto dolor». El excarcelado político espera «que la ciudad entera cierre sus puertas como muestra de repudio».

Los familiares de jóvenes asesinados por la PO confían que los masayas expresen su repudio a los diputados por querer imponer una «normalidad» cuando persiste la represión del orteguismo.

«El repudio en mi barrio Monimbó en grande», afirmó el profesor Álvaro Gómez, papá del estudiane Álvaro Gómez Montalván, de 23 años, quien fue asesinado de un disparo cuando participaba en las protestas el 21 de abril del 2018.

El profesor Gómez dijo que aún cuando el régimen «tenga el dominio militar» para evitar por la fuerza que los masayas protesten, aseguró que «el descontento social no lo van a acabar por un show que vengan a montar» en Monimbó.

«Aquí el objetivo de la comunidad de Monimbó es derrocar el régimen y ellos lo saben, por eso le tienen miedo. Por la sangre de inocentes que derramaron no merecen acercarse donde nosotros (…). Me gustaría que lo hiciera en bicicleta o a pie Ortega y Murillo, sin sus paramilitares y policías alrededor, para ver cómo les va», dijo el profesor Gómez.

Por la presencia de los diputados orteguistas en Monimbó y Niquinohomo, donde también es posible que asistan Ortega y Murillo, habría un fuerte despliegue de policías orteguistas y turbas armadas, así como el traslado de simpatizantes orteguistas y trabajadores públicos para aparentar que se han recuperado dos bastiones históricos.

Gómez entiende que esas sesiones legislativas como parte de la campaña «de hacer ver a la comunidad internacional de que Ortega ya recuperó el bastión de Monimbó, pero la verdad es que aquí todos ya no apoyamos al Frente Sandinista y hay un rechazo total a la familia asesina gobernante», dijo.

La familia del profesor Gómez se encerrará en su casa el próximo 26 de febrero para expresar su rechazo a los diputados sandinistas, y espera que el resto de los masayas hagan lo mismo.

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