El general Julio César Avilés pidió «tolerancia y abandonar el odio», pero dictadura continúa con la represión, señalan analistas

Sobre el futuro de esta institución y el papel que debe desempeñar durante un proceso electoral, el exministro de Defensa, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, señaló que el cuerpo castrense tiene que hacer respetar la voluntad del pueblo y garantizar que no se produzca un fraude electoral.

Ejército

El general Julio César Áviles, conversa con el dictador Daniel Ortega, al finalizar el acto de traspaso de mando. LAPRENSA/ ROBERTO FONSECA.

El general Julio César Avilés inició su tercer mandato al frente del Ejército de Nicaragua, el pasado 21 de febrero. Es un hecho inédito en la historia de esta institución, que tampoco se ha salvado de la recurrente práctica del dictador Daniel Ortega de “perpetuar” en sus cargos a los funcionarios y encargados de las instituciones públicas.

“Todos pertenecemos a esta gran casa: ¡Nicaragua! Todos somos hermanos. Por lo tanto debemos sabernos tolerar, abandonar el odio que solo daño trae y comprender que lo mejor es convivir en armonía y en paz”, dijo Avilés en el discurso de toma de posesión, con el que inicia otros cinco años al frente de las fuerzas armadas, lo que implica 15 años como jefe del Ejército.

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Pedro Joaquín Chamorro Barrios, exministro de Defensa, catalogó las palabras de Avilés de conciliadoras, resaltando los logros de los últimos meses en el actuar de las fuerzas armadas.

“El discurso es conciliador. Se dedicó a exaltar los logros en materia institucional. Logros en labores que están encomendados por la misma Constitución”, apuntó Chamorro Barrios.

Sobre el futuro de esta institución y el papel que debe desempeñar durante un proceso electoral, Chamorro Barrios señaló que el cuerpo castrense tiene que hacer respetar la voluntad del pueblo y garantizar que no se produzca un fraude electoral.

«Su reto es mantenerse como su nombre lo dice, como el Ejército de Nicaragua. Que no se dejen coaptar por nadie y que al momento de unas elecciones estén como un defensor del voto. Que hagan respetar la voluntad popular. Espero que el ejército no permita un fraude electoral. Sobre todo si es un fraude que sea claramente identificado por la observación nacional e internacional», dijo Chamorro.

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El también exministro de Defensa, Avil Ramírez, opinó que el discurso de Avilés iba dirigido para dar una sensación de seguridad, estabilidad, tranquilidad y paz. Pero remarcó que si bien Avilés habló de dejar el odio y convivir en armonía, en las siguientes horas, el régimen siguió reprimiendo a la población que se manifestaba en las calles.

“Si yo fuera gobierno, yo pensaría muy bien en eso que dijo el jefe del Ejército, pues vimos cómo 24 horas después, ya se estaba reprimiendo a quienes ejercían su derecho constitucional a la manifestación pacífica en los alrededores de Plaza España. Es precisamente esa intolerancia y ese odio lo que hay que eliminar”, dijo Ramírez.

Maradiaga: “Es un retroceso”

El politólogo Félix Maradiaga, quien también fue secretario general del Ministerio de Defensa, señaló que mantener a la misma persona por un tercer periodo al mando del Ejército es un retroceso y daña la institucionalidad. “Es un retroceso, esta institución tenía como pilares de institucionalidad el cambio de mandos de acuerdo con la Constitución”, indicó.

La bandera azul y blanco compartió espacio con la bandera rojinegra del Frente Sandinista, durante el acto de traspaso de mando. LAPRENSA/ Roberto Fonseca.

Por su parte, Juan Sebastián Chamorro, miembro de la Alianza Cívica, recordó que el año pasado desde el cuerpo castrense se acusó a varias organizaciones y oenegés de intentar un golpe de Estado.

“El Ejército hizo un señalamiento muy grave de que aquí hubo un intento de golpe de Estado. Acusó a instituciones, organismos y organizaciones, y no lo ha demostrado”, recordó.

Retos del cuerpo armado

En el discurso del general Avilés, este no mencionó el tema de las protestas que iniciaron en abril de 2018, ni de la presencia de grupos parapoliciales y civiles armados por la dictadura que han usado armamento de guerra para reprimir.

“Los miembros del Ejército de Nicaragua abrigamos la esperanza que juntos seamos capaces de construir la Nicaragua libre, digna, justa y próspera, que nos merecemos”, afirmó Avilés.

Por su parte Chamorro Barrios aseguró que uno de los principales retos de esta institución era “mantenerse como su nombre lo dice, como el Ejército de Nicaragua, sin dejarse coaptar por nadie”.

Más desafíos

Mientras Félix Maradiaga señaló como desafío el desarme de los civiles armados por la dictadura y urgió que de ser posible estos deberían ser desarmados antes de las elecciones de 2021.

Además, Maradiaga cuestionó el modelo del Ejército. “Es necesaria una profunda transformación del Ejército. El modelo que se debe de seguir es el de una gendarmería o una fuerza distinta a la de un ejército convencional”, dijo.

Avil Ramírez, por su parte dijo que el principal reto de los militares es seguir haciendo bien su trabajo. “La defensa de la soberanía, resguardar nuestras fronteras y el espacio aéreo y marítimo del país, continuar con los programas de seguridad en el campo de forma efectiva y no involucrarse en asuntos de orden público, como han hecho hasta el momento. El Ejército dejó bien claro desde mayo del 2018 que no reprimiría al pueblo que se manifiesta en contra del Gobierno, porque no es su misión, y esperamos que eso se mantenga”, afirmó.

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