¿Hay «vida» para el Frente Sandinista después de Daniel Ortega? Esto es lo que le depararía al FSLN

El aplastamiento social que Daniel Ortega encabezó en 2018, mediante fuerzas regulares e irregulares, ante las más grandes manifestaciones contra su gestión durante los 13 años en el poder en este siglo, provocó el descontento de un número hasta ahora no cuantificado de sus propias filas. Esto dicen analistas sobre el futuro del FSLN

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El régimen de Daniel Ortega obliga a sus simpatizantes a marchar todos los fines de semana en Managua. LA PRENSA/TOMADO DEL 19 DIGITAL

La llamarada hace añicos la bandera rojinegra, a su alrededor la muchedumbre grita y los fotoreporteros disparan sin clemencia. Nadie quiere perder la oportunidad de capturar lo que hasta antes de abril de 2018 era impensable, una bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional quemándose, un presagio del rumbo que podría sacudir a ese partido. Hay historiadores que vislumbran sus cenizas, pero otros, le dan un hálito de vida que implica renovarse. Los más conservadores se quedan con la certeza que en la política nunca nada está dicho.

El aplastamiento social que Daniel Ortega encabezó en 2018, mediante fuerzas regulares e irregulares, ante las más grandes manifestaciones contra su gestión durante los 13 años en el poder en este siglo, provocó el descontento de un número hasta ahora no cuantificado de sus propias filas.

Lo que dice la historia

Con el apresamiento de civiles por protestar, el asedio, la prohibición de marchas cívicas, y las arremetidas violentas de una Policía Nacional desacreditada por su partidarización política se creó un cóctel de descontento que se expresa en redes sociales, y demanda el fin del orteguismo, del sandinismo. ¿Pero es posible que Ortega pueda arrastrar a la tumba al FSLN?

El referente más cercano de un período convulso como el que vive ahora Nicaragua, con sus propias particularidades, ocurrió hace un poco más de cuarenta años. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrocó al general Anastasio Somoza Debayle, y puso punto final a una dictadura de 40 años.

Al mejor estilo de Somoza, quien meses antes que huyera del país movilizaba a las masas bajo la consigna, “No te vas, te quedás”, Ortega intenta mostrar el apoyo del pueblo con caminatas que adereza al ritmo de la cumbia “El comandante se queda”, ignorando el riesgo que eso se desplome en cuestión de tiempo.

El historiador Nicolás López Maltez asegura que el sandinismo no va a sobrevivir. Su argumento lo basa en el ritmo de la historia misma. Ahora nadie más habla del Zelayismo (por el expresidente José Santos Zelaya), ni del Somocismo, asevera.

Para él no existe diferencia entre Ortega y el sandinismo porque es como si se tratara de diferenciar entre el Castrismo (Fidel Castro) y el comunismo en Cuba; son la misma cosa. Explica que el sandinismo es un invento, ya que si existiera en realidad, su doctrina tendría que basarse en el pensamiento del General Augusto C. Sandino; nacionalista y liberal.

¿Orteguismo y sandinismo no es lo mismo?

Los expertos consultados coinciden en que es necesario diferenciar entre el sandinismo como ideología inspirada en Sandino, el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional y el orteguismo. Con respecto a este último es probable que le suceda lo mismo que Somoza, es decir, que Ortega se va a la tumba política y desaparece todo lo que está a su alrededor. “Lo de Daniel más pronto que nunca va a desaparecer”, analiza el también historiador Bayardo Cuadra.

En relación al FSLN como partido, fundado en 1961, bajo un esquema político-militar, de izquierda, y cuyo fundador fue Carlos Fonseca, puede quedar reducido, ya que este fue anulado cuando Ortega se apoderó de todas las estructuras, explica Cuadra.

Después de situaciones como la que atraviesa el país, siempre queda un rescoldo de miembros del partido que actualmente están fuera, y que eventualmente, cuando todo esto pase, como sucedió con el Partido Liberal Nacionalista, que era de Somoza, van a quedar grupos herederos, pero como sucede a lo largo del tiempo, dichos partidos van quedando olvidados, ignorados. En el caso del Frente, como partido, este puede quedar reducido a una mínima expresión, advierte Cuadra.

Sandino no es el FSLN, dice exguerrilla

Para la exguerrillera, Dora María Téllez, es necesaria la diferencia entre el sandinismo, que responde a la ideología de Sandino, y al FSLN junto al orteguismo, este último se apropió del primero. Téllez coincide con Cuadra que al desaparecer Somoza también se llevó a su partido, pero quedó el pensamiento liberal expresado en diferentes corrientes, concretadas en varios partidos políticos. Aunque según Maltez ni el mismo Somoza sabía de liberalismo, mucho menos, los partidos actuales que se denominan liberales.

“Es muy posible que con la liquidación del orteguismo también el Frente Sandinista quede liquidado, porque hay que recordar que el Frente Sandinista es un partido que ha prestado sus estructuras como instalación de paramilitares, cárceles clandestinas, y locales de secuestros, es un asunto grave que el propio partido ha estado involucrado con sus propiedades y activos, y con sus secretarios políticos en actividades paramilitares, ilegales, y esto obviamente tendrá que haber justicia (…)”, expresa Téllez.

En Nicaragua hay muchos sandinistas que no son parte del FSLN y se han comprometido con la lucha azul y blanco. Estos pueden organizar otro partido. A su vez, también está presente el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que tiene como referente a Sandino y sus ideales de democracia y justicia social, explica la historiadora y exguerrillera.

Somoza sepultó a su propio partido

“El somocismo se llevó en la balastra al partido liberal nacionalista y el orteguismo pues se está llevando en la balastra al Frente Sandinista de Liberación Nacional (…)”, expresó Téllez.

Para el exdiplomátio Edgard Parrales el orteguismo sin Ortega no es nada improbable que pueda subsistir, y en el caso del sandinismo, tienen mayores razones para seguir con vida porque engloba a una serie de sectores distintos del orteguismo.

“Decir que se va a acabar el sandinismo solo se podría decir cuando los sandinistas no existan, pero si existen, el sandinismo también”, señaló Parrales. Explica que una vez que trasciendan las dictaduras, los partidos se han incorporado a la lucha cívica en contextos democráticos. Él está convencido que si los sandinistas comprenden que no pueden seguir pretendiendo un esquema de partido único, de economía centralizada y hegemonía del Poder Ejecutivo pueden sobrevivir perfectamente.

Los analistas creen que hay una gran parte de la población que se identifica con el sandinismo, y esto funciona como un vehículo que facilite su subsistencia. El sociólogo Óscar René Vargas apunta a que si la salida es abrupta, como si hubiese sido en junio de 2018 (cuando se vivía una etapa de persecución y encarcelamiento) el partido de gobierno va a tener grandes problemas para mantenerse de pie, pero si se hace vía electoral es más probable que se mantenga. Lo cierto es que la población sigue demandando la salida del dictador, pero este sigue atornillado a la silla del poder.

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