La represión total

En realidad, la desmedida y aparatosa represión fue para impedir la conmemoración cívica en las calles de aquella gesta histórica y épica de la democracia nicaragüense

Nicaragua, Daniel Ortega, fuerzas oscuras

La dictadura de Daniel Ortega “conmemoró” con una desproporcionada represión contra activistas de la resistencia cívica, el 30 aniversario de la humillante derrota electoral que le propinaron el 25 de febrero de 1990 doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO).

En realidad, la desmedida y aparatosa represión fue para impedir la conmemoración cívica en las calles de aquella gesta histórica y épica de la democracia nicaragüense. Inclusive la Policía Orteguista puso en práctica esta vez una modalidad represiva que es común en Cuba, pero en Nicaragua nunca se había ejecutado. Nos referimos al cerco policial de las viviendas de reconocidos líderes democráticos, para impedirles salir a la calle a pesar de que no pesan contra ellos resoluciones judiciales ni policiales de retención o prisión domiciliar.

Aunque la represión nunca es justificable, solo repudiable, se puede entender en este caso la furia represiva de Ortega, porque la victoria electoral de doña Violeta y la UNO hace 30 años significó para él una demoledora derrota personal, un amargo desengaño de quien se tenía a sí mismo como un líder revolucionario invencible, tipo Stalin o Fidel Castro, venerado por las masas populares que lo aclamaban eufóricamente en las plazas públicas.

Algunos opositores opinan que en realidad el frenesí represivo de Ortega es porque está lleno de miedo, porque teme que la gente se vuelva a desbordar en las calles y no se desmovilice hasta poner fin a la dictadura. Posiblemente haya algo de eso. Pero la verdad es que la represión es la naturaleza de toda dictadura en cualquier situación que se encuentre. No hay dictadura sin represión ni presos políticos, de la misma manera que no se concibe una democracia con prisioneros de conciencia, con violaciones de los derechos humanos como política de Estado.

Se sabe que la represión es “la coerción violenta de la conducta de las personas por el gobierno a través de sus aparatos de fuerza”. Así es definida en el Diccionario de la Política del politólogo ecuatoriano Rodrigo Borja

Según el tipo de dictadura la represión política tiene distintas formas e intensidad, desde las sutiles e indirectas hasta las agresiones físicas más brutales, criminales e inhumanas. Pero nunca el régimen dictatorial puede existir si no es reprimiendo a los disidentes, a los opositores, a los inconformes y aún a personas ajenas a la política. Inclusive los dictadores reprimen solo por el placer enfermizo y sádico de hacer daño a las personas.

Sin embargo, la represión no sostiene a las dictaduras para siempre. Al final todas se terminan. Y aquellas dictaduras que por una anormalidad histórica sobreviven por largo tiempo, y existen todavía, como las de Corea del Norte y Cuba, acabarán cayendo algún día. Como también tendrán que caer las dictaduras más “nuevas”, como son los regímenes dictatoriales chavista de Venezuela y orteguista de Nicaragua. Pues aunque haya muchas dictaduras en el mundo, todas están condenadas por la historia a desaparecer.

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