Opositores: Daniel Ortega pretende que ONU sea el nuevo árbitro internacional que legitime sus reformas electorales

"No se interesó en renovar el acuerdo electoral con la OEA, pero, por otro lado hemos sabido que el canciller (Denis Moncada Colindres) ha intentado que Naciones Unidas se involucre en el proceso de reformas electorales", aseguró Violeta Granera de la UNAB

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El dictador Daniel Ortega dejó vencer este 28 de febrero el Memorándum de Entendimiento que firmó hace tres años con el secretario general de la OEA, Luis Almagro. LA PRENSA/ TOMADO DE PRESIDENCIA

Tras dejar vencer sin haber cumplido el Memorándum de Entendimiento con la Organización de Estados Americanos (OEA), la dictadura de Daniel Ortega gestiona con otros organismos internacionales, como Naciones Unidas, para que acepten ser los nuevos árbitros en el proceso de reformas electorales unilaterales que pretenden montar y así legitimarlas, según políticos opositores.

Violeta Granera, del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), que es parte de la opositora Coalición Nacional, afirmó a LA PRENSA, que recibieron información de contactos en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos, que el canciller orteguista, Denis Moncada, ha estado en «un intenso cabildeo» con diferentes delegaciones de gobiernos para que se acepte que Naciones Unidas sea el nuevo interlocutor en las consultas sobre las reformas electorales.

«No se interesó en renovar el acuerdo electoral con la OEA, pero, por otro lado hemos sabido que el canciller ha intentado en Naciones Unidas se involucre en el proceso de reformas electorales, porque obviamente ellos aluden que no tienen confianza en la OEA», aseguró Granera.

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Este viernes 28 de febrero se venció el plazo de tres años del Memorándum de Entendimiento entre la OEA y el régimen de Nicaragua, sin que se hubiesen cumplido los cambios prometidos para modernizar el sistema institucional, político electoral del país para restablecer la confianza entre los nicaragüenses de que las elecciones serán transparentes.

Ortega no buscó renovar el acuerdo con la OEA y tampoco pidió el apoyo técnico y jurídico en el proceso de las reformas electorales que pretende negociar solo los partidos políticos, y excluyendo a los sectores opositores que mantienen la resistencia contra la represión desde el 18 de abril del 2019.

El régimen orteguista buscaría otro organismo que se preste a legitimar sus reformas que le permitan mantener el control político de las estructuras del sistema de votaciones, en un intento de evitar que la comunidad internacional desconozca la validez de unas eventuales elecciones nacionales en 2021, en las que Ortega buscaría su cuarto mandato consecutivo.

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Granera dudó que Naciones Unidas se preste a reemplazar a la OEA, por cuanto son organismos que se respetan sus ámbitos de trabajo y ambos han condenado las violaciones a los derechos humanos de la dictadura de Ortega y Rosario Murillo, que los han calificado delitos de lesa humanidad.

Desesperados por la legitimidad

«Andan desesperados queriendo bañarse de legitimidad, pero la comunidad internacional no le cree a Ortega. Él no puede tener confianza en nadie de los organismos de credibilidad, mientras su intención sea engañar al pueblo de Nicaragua y la comunidad internacional, que comparten la misma exigencia de que las elecciones sean transparentes, limpias y conforme las normas internacionales y la Constitución Política de Nicaragua», aseguró Granera.

La dictadura Ortega y Murillo está enfrentada con la OEA por las condenas por las violaciones a los derechos humanos desde el inicio de las protestas en abril del 2018, lo que activó en el foro hemisférico los mecanismos para aplicar la Carta Democrática Interamericana, que supondría la suspensión de Nicaragua.

«Lo claro es que Ortega no está respetando los derechos de los nicaragüenses y por tanto no podemos ser ingenuos. La única garantía de que Ortega haga las reformas que estamos exigiendo la ciudadanía, es que sea supervisado ese proceso por un organismo internacional, ellos lo saben», señaló la opositora.

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Moncada y Jaentschke gestionan

Aunque la dictadura no ha confirmado su pretensión de que la ONU sea el nuevo árbitro en el tema electoral en Nicaragua, el canciller y vicecanciller orteguistas, Denis Moncada y Valdrack Jaentschke, han estado las últimas semanas hablando con las delegaciones de gobierno en la sede del organismo mundial sobre el tema de las elecciones prometiendo que serán ajustadas a las reglas internacionales.

Jaentschke al participar en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Suiza, el pasado jueves, dijo que la dictadura está comprometida «con continuar fortaleciendo la institucionalidad democrática del país, seguros que los procesos políticos en nuestra sociedad se verán resueltos por la vía democrática, entre ellas, elecciones libres, transparentes y acompañadas, previstas para el mes de noviembre del año 2021».

Mientras el canciller Moncada expuso el 30 de enero en Panamá que las consultas de las reformas electorales que se iniciarán en la Asamblea Nacional a los embajadores concurrentes en Nicaragua de Egipto, Indonesia, Bélgica, Polonia y Paraguay, y el primer secretario de la embajada de la India, según los medios de propaganda propiedad de la familia dictatorial.

Moncada les explicó «la situación política interna y los avances de la Asamblea Nacional para garantizar la transparencia en el próximo proceso electoral a desarrollarse en 2021. Las relaciones con la OEA, tanto durante el diálogo como para las reformas electorales», de acuerdo a las publicaciones.

Un día antes, el 29 de enero, el canciller orteguista dio las mismas explicaciones sobre el tema electoral de Nicaragua a los embajadores y encargados de Negocios de Afganistán, Armenia, Bahréin, Botsuana, Burundi, Eritrea, Gambia, Islas Marshall, Lesoto, Kenia, Madagascar, Maldivas, Micronesia, Mongolia, Nauru, Palaos, Ruanda, Siria, Sri Lanka, Túnez, Togo e Yibuti, en la sede de la ONU en Nueva York.

No creen que comunidad internacional acepte

José Pallais, de la Alianza Cívica -miembro de la Coalición Nacional- también descartó que la comunidad internacional acepte que en Nicaragua se reemplace a la OEA tanto como apoyo técnico en la reforma a la Ley Electoral, como observador en los eventuales comicios.

«Estoy seguro que la OEA va a estar en las elecciones como observador y también apoyando técnicamente en las reformas, porque Ortega aunque no está negociando bilateralmente (con la organización) sabe que la correlación de fuerza nacional y en el exterior es adversa, y todos los tanteos han fracasado, lo que se verá obligado a volver al camino del que nunca debió apartarse, que es el acuerdo con la OEA, para tener el respaldo internacional que se requiere para que las elecciones solucionen la crisis sociopolítica. Sino lo hace, estaría acelerando su caída del poder», afirmó Pallais.

Los miembros de la Coalición Nacional presionarán para que no solo la OEA participe brindando apoyo técnico en las reformas al sistema electoral del país, sino que se abra a otros organismos como la Unión Europea, el Centro Carter así como organizaciones nacionales como Ética y Transparencia.

Juan Sebastián Chamorro y Carlos Tünnermann, directivos de la Alianza Cívica, valoraron que la amplia participación de organismos de comprobada experiencia como observadores electorales y que gozan de credibilidad, es lo que permitirá impedir que el régimen consiga su objetivo como son cambios cosméticos al sistema que le garanticen conservar el poder.

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