La demanda de las reformas electorales es lo único que une a los opositores

La demanda de las reformas electorales es lo que logró unir a partidos y organizaciones opositores, manteniendo sus diferencias.

Presentación de la propuesta de reforma electoral del Grupo Pro Reformas Electorales (GPRE), el pasado 20 de septiembre de 2019, en Managua. LA PRENSA/ARCHIVO

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el partido Ciudadanos por la Libertad son dos organizaciones políticas que se disputan la base liberal en todo el territorio nacional.

Los miembros de la Unión Nacional Azul y Blanco (UNAB) cuestionan constantemente el papel de los partidos políticos tradicionales, principalmente del PLC, por considerarlo un partido pactista, que se repartió el poder con el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Y a la vez, los partidos liberales desconfían de algunos de los miembros de la UNAB, porque son disidentes del Frente Sandinista.

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Pero hay un ámbito donde todas estas organizaciones convergen y dejan de lado sus diferencias: la demanda de reformas electorales.

Esta demanda los logró agrupar en el Bloque Pro Reformas Electorales, aunque en otros temas sigan con sus diferencias.

En 2020, el tema de las reforma electoral se volvió particularmente relevante por ser año prelectoral. El convencimiento de que ningún partido opositor podrá llegar al poder si no hay un proceso electoral justo y transparente, ha hecho que todas las organizaciones opositoras se unan a la demanda de unas reformas electorales observadas por expertos electorales, nacionales e internacionales,.

Cuatro comunicados

Prueba de eso son los cuatro comunicados que han publicado en unión las organizaciones políticas PLC, Ciudadanos por la Libertad, Partido Restauración Democrática (PRD); las organizaciones civiles Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep); la Alianza Cívica, la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), el Grupo Pro Reformas Electorales, entre otras.

En los escritos, los opositores se declaran “unidos por una reforma electoral integral”, en la que participen expertos electorales nacionales e internacionales; también demandan el voto en el exterior y mejorar el sistema de cedulación, entre otras exigencias.

“Un gran paso hacia adelante”

El opositor Pedro Belli, que encabezó un proceso de primarias con Hagamos Democracia en 2016, destacó que tiene “un enorme significado” que haya una unión de personas y organizaciones alrededor de la demanda electroal, aunque tengas “grandes diferencias”.

“Que estén juntos en un solo documento, es un gran paso hacia adelante”, manifestó Belli.

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Belli diferenció la unión de la unidad, porque consideró que los opositores están en unión por un tema particular, pero no son una unidad, porque mantienen sus diferencias.

Ante todo, a las organizaciones opositoras les interesa que el sistema electoral vuelva a tener credibilidad y que el voto de cada nicaragüense se cuente, para que la ciudadanía sienta confianza de participar en el sufragio.

El político opositor Róger Arteaga manifestó que si los partidos políticos no aseguran un proceso electoral libre, transparente, observado y justo, no pueden esperar que la ciudadanía les de su voto.

En Nicaragua, el sistema electoral está controlado por el partido gobernante FSLN, que ha cometido fraudes electorales desde 2008, para mantener en el poder a Daniel Ortega.rtidos que vayan a ir a elecciones o los que no.

Trabajar la confianza

La necesidad de las reformas electorales no es reciente en el país. El Grupo Pro Reformas Electorales (GPRE) comenzó ha hacer esta propuesta desde mayo de 2018. También ya había existido esta misma iniciativa entre 2002 a 2011, con el Grupo Promotor de las Reformas Electorales.

José Antonio Peraza, politólogo e integrante del GPRE, aseguró que esta organización ha estado a la cabeza del proceso de unir a las organización en esta demanda.

Manifestó que reunirlas ha sido un trabajo de ganarse la confianza entre todos. Incluso, la integración de los partidos políticos fue un tema que se discutió bastante antes de acordar su participación.

“La gran ventaja es que nos tenemos bastante confianza, las desconfianzas han bajado, y nos hemos puesto de acuerdo en las cosas en las que no tenemos mayores diferencias o son muy pocas”, dijo el politólogo.

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