Espejito, espejito…

En manos de qué par de locos estamos que se enfurecen contra el espejo por la imagen que refleja de ellos, en lugar de cambiar ellos para que cambie la imagen que ven.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Espejo

¿Por qué tanto odio contra el periodismo? Déjenme contarles un cuento infantil. Bueno, creo que ni necesito contarlo porque con seguridad ya se lo saben. Es aquel de una madrastra que pretendía ser la mujer más bella de la tierra y todos los días se ponía frente a un espejo mágico y le preguntaba: “Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa?” Y el espejo, que por mágico solo podía decir la verdad, tuvo que decirle cuando así fue, que la más linda era Blancanieves. La señora, que además era una bruja malvada, estalló en furia y envidias.

Verdades

Pues aquí en Nicaragua hay un par de señores, ancianos ya, que todos los días se paran frente al espejo con la esperanza que les diga que son el mejor gobierno que puede tener Nicaragua, que son la personificación de la paz y la reconciliación, que si la economía va mal es por culpa de un intento fallido de golpe de Estado y por los tranques y que el pueblo los quiere, a ellos y su descendencia, mil años en el poder. Pero el espejo, que ya sabemos no puede decir mentiras, les muestra a sus turbas agrediendo a ciudadanos, un país militarizado con miles de policías dedicados a perseguir ideas políticas, les recuerda que los asesinos son ellos y les pronostica que, si hay justicia en este mundo, algún día pagarán por su crímenes.

Periodismo

El periodismo es el espejo en el que no se quieren ver los dictadores. Para el periodismo nicaragüense sería muy fácil complacerlos. De hecho hay unos cuantos espejos rotos, fallados, que les dicen lo que ellos quieren oír. Pero la función de un espejo no es engañar. Y si es un espejo que se precie de serlo, debe reflejar la realidad, aunque les moleste a quienes tiene al frente. Aunque por decirles la verdad desaten su odio, y sufran las consecuencias de ellos. Eso es periodismo.

Odio

Nicaragua tiene ahora mismo una generación de periodistas valientes. Muchachos que ponen el pecho, arriesgan su vida, para llevar ese reflejo de la realidad que Daniel Ortega y Rosario Murillo quisieran ocultar. Sin ellos dejaríamos de ver cómo somos en realidad, porque solo veríamos la imagen que los dictadores quieren que veamos. Por eso se ha desatado el odio contra ellos.

Crimen

No solo obstaculizan el trabajo del periodismo, como hacían antes o como hacen todavía otros gobiernos de dudosa reputación. Estos han ido más allá. Han convertido en un crimen el ejercicio del periodismo. Ven a los periodistas como enemigos. Les golpean, les roban, los insultan solo por mostrar lo que ellos no quieren que se sepa.

Homenaje

Esta semana se celebró en Nicaragua el Día Nacional del Periodista. El gobierno, como es su costumbre dedicó cariñosos mensajes a un oficio que odia. A propósito de esa fecha oí decir al periodista David Quintana, para mencionar a uno de los varios muchachos de los que hablo, que cada día sale con su celular a trabajar pensando que puede resultar golpeado, preso o muerto por hacer su oficio. No era retórica. Dos días más tarde lo vimos tirado en el suelo, golpeado salvajemente por una turba a la que obviamente le han ordenado atacar a los periodistas como enemigos. Terminó en el hospital junto con otro colega. Ese fue su regalo, el homenaje.

Oficialismo

Gracias a estos muchachos, supimos con bastante detalle lo que sucedió el martes en catedral, mientras se celebraba la misa de despedida del poeta Ernesto Cardenal. La mano larga que lo persigue, acosa y envidia desde los años ochenta, llegó a la ceremonia. Así como la madrastra del cuento se convierte en pobre anciana para emboscar a Blancanieves, esta vez se disfrazó de turba para sabotear al personaje que la ensombreció en vida. Profanaron, insultaron, golpearon y robaron con pañoleta rojinegra al cuello. Al final, se pone frente al espejo roto, al no-espejo, y le pregunta: “Espejito, espejito, ¿qué sucedió en Catedral?” “Nicaragüenses rinden homenaje al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal”, tituló el 19 Digital. La madrastra sonríe.

Locura

En manos de qué par de locos estamos que se enfurecen contra el espejo por la imagen que refleja de ellos, en lugar de cambiar ellos para que cambie la imagen que ven. Los periodistas, el espejo, no son sus enemigos. Ellos son su propio enemigo. Piensan en una sociedad imposible. Quieren hacer de Nicaragua una casa sin espejos, donde el mundo y quienes vivamos acá, tengamos solo la imagen que ellos quieran contarnos de nosotros mismos. ¡Es una cosa de locos!

Manzana

En el cuento infantil, la bruja quiere cambiar la realidad con una manzana envenenada. Aquí, en Nicaragua, es con policías, paramilitares y turbas furiosas e irracionales que han recibido la orden de quebrar el espejo. Matar al mensajero. Algo que ni a la madrastra malvada se le ocurrió. Para que vean cómo estamos.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: