La mística del Atlético anula la magia de Anfield y elimina al campeón de la Champions

El Liverpool se topó con un plantel ordenado, aplicado a un guion bien diseñado y sostenido por su portero Jan Oblak, pieza angular con siete atajadas

Marco Llorente entró de cambio y marcó dos goles. LAPRENSA/ CORTESÍA/ ATLÉTICO DE MADRID

No hay gloria sin sufrimiento, más si se trata de Atlético de Madrid. Ese lema está arraigado en el ADN de un plantel que cree hasta final, capaz de lo impensado en cualquier momento como este miércoles en Anfield. El Liverpool se topó con un conjunto ordenado, aplicado a un guion bien diseñado y sostenido por su portero Jan Oblak, pieza angular con siete atajadas para conseguir una victoria 2-3 estoica en un estadio místico. El Atleti está en cuartos con cara de serio candidato al título, tras apear al último campeón de Champions.

El Atlético estacionó un autobús delante de su portería, metido atrás desde el inicio despejando constantemente cualquier llegada de peligro. La ventaja de la ida —ganó 1-0— la utilizó a su favor, perdió tiempo en la mínima oportunidad y sorprendió al ataque en cualquier acción. La contra era su acción predilecta para atacar, pero muy pocas veces logró encontrar las condiciones para desarrollarla al inicio. El Liverpool estaba encima constantemente, intentó diferentes maniobras ofensivas como el remate de larga distancia, más allá del peligroso disparo de Chamberlain (14) obligando a la primera intervención decisiva de Oblack.

Las mejores ocasiones del Atlético nacieron en un ataque rápido en el primer minuto con disparo desviado de Diego Costa (15 segundos) y un remate de cabeza del central brasileño Felipe (17) en un tiro de esquina. El Liverpool dominaba, ejerció presión en el centro del campo haciendo recular al Atlético, pero sin encontrar los espacios para profundizar el ataque.

Salah y Mané estaban amarrados en las bandas por más abiertos que se colocaran. Casi ninguno pudo superar sus marcadores en los manos a manos y lo intentaron siempre. Ese era el camino a gol porque el Atlético estaba bien agrupado, solo así se podía fabricar espacios aunque de esa forma resultó predecible con sus jugadores más habilidosos. Un movimiento inesperado necesitó aparecer para cambiar la dinámica del juego. Chamberlain se desmarcó al espacio y centró buscando el segundo palo en diagonal donde llegó Wijnaldum (42) inadvertido cabeceando desde atrás. 1-0.

La segunda parte cambió drásticamente, ni rastros de la primera. La estrategia del Atlético caducó y el Liverpool empezó a tener el peso que se espera de su poderoso plantel. Instalado prácticamente en campo contrario, los ingleses asediaron la cabaña de Oblak, genio y figura. El portero esloveno frenó a los remates de Salah (47), Chamberlain (54), desde fuera del área y mucha potencia; Firmino (59) de cabeza en tiro libre, Alexander-Arnold (69) lo intentó con otro disparo potente y Wijnaldum (84) tampoco tuvo éxito ante la intervención de Oblak, que contó con la ayuda del paral en el cabezazo de Robertson (67).

El tiempo extra mantuvo el mismo curso. El Atlético esperando atrás y Liverpool con la iniciativa. Wijnaldum (93) comenzó el acoso a quemarropa y Oblak respondió nuevamente. Parecía que era invencible y que la fortuna estaba a su favor, pero llegó la justicia divina. Jugada rápida del Liverpool por el sector derecho y centro al área que Firmino (94) cabeceó. El remate pegó en el paral y el rechace lo ejecutó para bienestar de los Reds. 2-1.

La alegría duro poco. El único error del Liverpool terminó penalizado. Adrián se equivocó en el despeje del balón. Joao Félix lo interceptó y asistió Llorente (97), quien con un potente y colocado remate, igualó las acciones. El Atlético estaba cuartos, volvió a replegarse y esperar una contra para liquidar. Morata condujo y Llorente (105+1) ejecutó otro remate colocado, desde la frontal. Locura en Anfield, que en el segundo tiempo extra apretó y quedó sepultado por Morata (120+1). El campeón quedó de rodillas ante un bravo Atlético liderado por Oblak.

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