Ronald Garth: «Si no hubiera sido beisbolista sería atleta de voleibol o baloncesto»

Firmar con los Marineros de Seattle fue conocer un mundo desconocido, una etapa exigente, un momento que cambió por completo la vida del pelotero Ronald Garth.

Actualmente Ronald Garth es el capitán del equipo Dantos. LA PRENSA/GERALD HERNÁNDEZ.

¿Se imaginan a Ronald Ballardo Garth Schock propinando remates a diestra y siniestra en una cancha de voleibol?, o bien, ¿corriendo por toda la cancha de baloncesto, e impulsarse con fuerza hasta culminar con una volcada o clavada espectacular?, pues sí, eso hubiera sido posible, si no se hubiera dedicado al beisbol, cuenta el pelotero nacido en Rosita, quien asegura cambió su vida tras ser haber estado firmado por siete años por la organización Marineros de Seattle, y en un futuro, no tan lejano, se ve como entrenador o scout de beisbol.

“Bueno, si no hubiera sido beisbolista, tenía otras habilidades deportivas. Al inicio no me gustaba el beisbol, en realidad me daba miedo. Empecé jugando voleibol y baloncesto, que se practicaba bastante en el colegio, esos deportes me gustaban, los disfrutaba, creo que hubiera tenido éxito”, confesó Garth.

El actual capitán del equipo Dantos tiene 35 años y recuerda que fue a los 11 años cuando empezó la práctica del beisbol en su natal Rosita, municipio de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). “Termino decidiéndome por el beisbol porque rápidamente tuve éxito. A los 13 años jugué en una liga infantil  y luego en la mayor A. A los 14 años jugué mi primera Serie del Atlántico y a los 15 años jugué de nuevo en la serie y ahí aparecieron varios scouts”, relató Garth, padre de dos hijas.

Desde que nació, el beisbol ya corría en las venas de Garth. Era una tradición familiar. Su padre Clinton Garth jugó por muchos años en la Serie del Atlántico y por parte de la familia de su mamá, Carmen Shock, también. “Entonces tenía esas dos opciones de venirme al Pacífico para entrenar, estar listo a los 16 años y poder firmar un contrato. Marineros de Seattle me hizo una invitación a Venezuela y me fui con ellos, cuando regresé al país firmé”, relató Garth.

La firma de Garth con Seattle se hizo oficial en el 2001 pero jugó hasta en el 2002. En el 2002 y 2003 Garth estuvo en Venezuela. Luego en el 2004 en República Dominicana, y en el 2005 fue su primer año en Estados Unidos.

“Cuando estaba pequeño mi primer pensamiento era jugar Primera División. En realidad no entendía mucho como era lo del beisbol organizado, mi meta era jugar en Primera División, pero al venir al Pacífico supe de la importancia de firmar, entonces mi mentalidad cambió y la meta era firmar para el beisbol organizado”, compartió Garth.

Ronald Garth durante el Sprint traininng de Grandes Ligas en Peoria, Arizona en el 2009. Garth estuvo en total en cuatro entrenamientos de primavera. LA PRENSA/CORTESÍA RONALD GARTH.

Una etapa de altos y bajos

Firmar fue conocer un mundo desconocido, una etapa exigente, un momento que cambió por completo la vida de Garth. “Cuando logro firmar contrato fui a Venezuela a jugar mi primer año y sinceramente me sentí como frustrado. Ví el nivel de juego que tenían los peloteros y sentí que tenía un nivel bajo, luego me di ánimos yo mismo y me decía que si me habían firmado es porque tenía alguna cualidad y debía trabajar en eso. Entonces empecé a trabajar duro, trabajé extra, tras eso me ascendieron a Estados Unidos. Los entrenadores vieron mi esfuerzo”, recordó.

Garth estuvo activo con la organización Marineros del 2005 al 2009 en la categoría Clase A Avanzada, luego que pidió su release o libertad. “Estuve siete años firmado con los Marineros, eso es la máxima cantidad de años, pero luego que ese contrato se terminó, negocié un año más estando operado del hombro izquierdo. La organización de Marineros estaba tratando de desarrollar muchos peloteros y estaban ofreciendo contratos grandes, la mayoría de esos peloteros era infielders y me tocó lidiar con eso. En ese aspecto como no recibí un bono tan grande, no jugaba mucho, entonces la orden era que había que desarrollar a esos peloteros y los que teníamos bonos más bajos teníamos que aguantarnos un poco. Yo venía de hacer las dos ligas de Estados Unidos y ser el MVP, hice Juegos de Estrellas pero de un momento a otro los planes cambiaron, hubo cambio de jefes también. Mi tiempo de juego era poco. En ligas menores se gasta mucho en apartamento, comida, entonces en ese momento lo que uno gana es para sobrevivir, entonces tuve que tomar una decisión: Pedí mi realese, estaba incómodo y frustrado, sentí que había hecho números para moverme de categoría. En Nicaragua se jugaba todo el año, el salario era parecido al que ganaba en Estados Unidos, pero en Nicaragua gastaba menos. Lo del realese fue en el 2009 y tenia 24 años”, afirmó Garth, quien lidió con varias dolencias.

Cambió su vida

Pese a terminar los lazos con Marineros, las experiencias y enseñanzas aprendidas jamás las olvidó Garth, fue algo que cambió su vida para siempre.

“Cuando llego a ser parte de los Marineros empiezo a ver un cambio en esta carrera. El beisbol se volvió diferente. A la organización le interesaba mi actuar tanto dentro como fuera del terreno, entonces nos daban clases para manejarnos con la prensa y el fanático, fue bonito aprender eso y uno tiene que aprender a lidiar con eso, para no caer en algún tipo de confrontación, eso me ayudó a ser mejor persona. Nunca fui una persona maleducada y se lo agradezco también a mi mamá, porque ella siempre ha sido recta en sus cosas y eso me ayudó mucho a relacionarme bien y ser respetuoso, honrado, responsable, así es mi papá, todo eso me ayudó a lidiar con el sistema americano”, manifestó el destacado beisbolista.

El pelotero caribeño asegura que la firma con Marineros lo hizo una mejor persona, mejor hombre, lo hizo pensar en su futuro.

«Con el beisbol he podido crecer y vivir. Tengo mi familia, no soy rico, pero estoy bien, sigo creciendo como persona, atleta, amigo, compañero, trato de mejorar cada día. Tuve algunas lesiones que me detenian también la carrera, uno de los problmeas fue tratar de mantenerme saludable porque la competencia es grande, yo me exigia mucho, trabajaba tanto que mi cuerpo que mis músculos se cansaban y tendian a lesionarse bastante. La misma organización me mandaba a parar un poco los entrenamientos, eso me atrasaba un poco el crecimiento como pelotero», afirmó Garth.

Garth agradece a Dios la etapa de firmado pues compartió esa etapa importante de su adolescencia con los big leaguers Asdrubal Cabrera, Luis Valvuena (q.e.p.d.), Félix Hernández, Adam Jones, entre otros.

Ronald Garth junto a su adorada familia. LA PRENSA/CORTESÍA RONALD GARTH.

Hogareño

Garth juega todo el año beisbol en Nicaragua y el poco tiempo que le queda libre lo comparte con su familia. Se describe como un hombre muy hogareño.

«Bueno, uno de los cosas que me gusta hacer cuando no juego es estar con la familia, en el beisbol el tiempo es corto porque uno está entrenando o viajando, entonces me gusta dedicarle tiempo a mis hijos y esposa, llamo a mis padres y los traigo cada tres meses a Managua y les dedico tiempo también a ellos», indicó Garth.

Garth asegura le ha dedicado también tiempo a perfecionar su inglés y este año espera seguir haciéndolo.  Antes estudió computación.  En noviembre del 2020, Garth cumplirá 36 años y está consciente que el retiro está tocando su puerta.

«A la hora de mi retiro me gustaría ser entrenador, trabajar en el área administrativa o para organizaciones de Grandes Ligas como scout o para la Major League Baseball (MLB). El beisbol ha sido para mí muy importante, porque me ha dado muchas alegrias y también tristezas. En este negocio hay mas cosas malas que buenas, pero hay que tener paciencia y ser constante, no desilusionarse, sino seguir trabajando. Lo bueno uno lo disfruta y yo he disfrutado el beisbol. Le agradezco a todas las personas y equipos las oportunidades que me han brindado, cuando me retirque como pelotero, igual quisiera trabajar con equipos. Quiero que cuando me retire estar bien planteado», analizó el exseleccionado nacional.

Garth tiene dos»mágicas princesas», como diría Jesús Romero, una de 15 años y otra de nueve años.

«Las dos estudian, son inteligentes, la mayor cumplirá 15 años y la pequeña nueve. Las dos están estudiando. A la mayor no le atrae mucho el deporte, a la pequeña le gusta el baile, el florclor, la danza, es chispita, y más activa, también le gustan los deportes. Tanto su mamá como yo tratamos de apoyarlas en lo que a ellas les gusta. Yo les exijo buen promedio en sus estudios. Ellas saben que tienen que tener ese balance, es decir ser buenas estudiantes y divertirse, ambas son excelencia académica», dice con una sonrisa Garth, quien tiene muchos hermanos.

Su fórmula

Concentración, trabajo, paciencia es la fórmula del éxito de Garth, quien es uno de los pocos atletas de intachable disciplina.

«Luego que llegue a los mil hits estaría tomando una decisión sobre el retiro. Otra meta quiero conectar 100 jronrones con el equipo Dantos, le pido a Dios salud y fuerza para lograrlo», contó Garth, quien fue parte de la Selección Nacional de Beisbol unas siete ocasiones y ganó varias medallas.

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