Coronavirus: «Cuando veas las barbas de tus vecinos pelar…»

A diferencia de otras, el coronavirus o covid 19 es una enfermedad de equipo. O la vencemos como equipo o caemos como equipo. No da chance de ser egoísta.

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Coronavirus

Algo o mucho de machismo, o por lo menos arrogancia, hay en esa nuestra cultura que ve las precauciones higiénicas como locura o cobardía. Hace poco me encontré un amigo, y cuando me tendió la mano para saludarme, le dije con mucha cordialidad que en estos tiempos de coronavirus es mejor evitar el saludo de manos. “¡Bah!”, dijo haciendo con su rostro un gesto que pretendía ser gracioso, “eso es mariconería”.

Montealegre

¿Se acuerdan de aquella ocasión en que se linchó (simbólicamente) a Eduardo Montealegre, porque en plena campaña política, alguien supuestamente lo vio limpiarse las manos con alcohol gel después de subirse a un bus de transporte colectivo? Lavarse las manos después del contacto público, algo que ahora se ve más o menos normal, y que lo médicos insisten en que debemos hacerlo para protegernos desde antes del coronavirus, se vio entonces como una ofensa. En lo de Montealegre se vio al político de clase alta queriéndose quitar el olor a pobre. Porque el político popular esperamos que sea el que saluda a todo mundo y come con las manos en una hoja de chagüite en la parada de buses, aunque sea solo en campaña. ¡Miren cómo cambian las cosas de un momento a otro!

Howard Hughes

En el 2004 se presentó una película de Martin Scorsese llamada El Aviador, donde Leonardo Di Caprio interpretaba al excéntrico multimillonario Howard Hughes, quien por cierto estuvo en Managua cuando ocurrió el terremoto de 1972. Ojo, fíjense que usé la palabra excéntrico para referirme a él, porque entre sus muchas excentricidades estaba la fobia al polvo y los gérmenes, que se reflejaba en una obsesión por aislarse del resto y lavarse las manos a cada rato. Bueno, 15 años mas tardes aquí estamos. A todos nos piden ser un poco de Howard Hughes, al menos en eso de lavarnos compulsivamente las manos y aislarnos en la medida de lo posible del resto de los humanos.

Equipo

A diferencia de otras, el coronavirus o covid 19 es una enfermedad de equipo. O la vencemos como equipo o caemos como equipo. No da chance de ser egoísta. Si mi vecino está mal es bastante probable que yo este mal también o lo estaré pronto. Y eso vale, como hemos visto, para personas, comunidades y países. Una persona, una comunidad o un país que se comporte de manera irresponsable, atenta contra todo el resto.

Unidad

Tal vez este coronavirus nos ayuda a entender el concepto de “unidad de los distintos frente a un mal mayor”. Aquí no se trata de ser orteguista u opositor, de ser sapo o azul y blanco, rico o pobre, mujer u hombre, niños, jóvenes o adultos. El coronavirus es enemigo de todos. Si afecta a uno, aunque en otro campo sea mi adversario, me afecta a mí. Es lo que se ha dicho antes. Si el régimen Ortega Murillo es el mal mayor, la amenaza, tiremos todos contra él, salgamos del problema sin renunciar a nuestras diferencias, pero no empecemos a malmatarnos entre nosotros mismos porque al hacerlo le estamos ayudando a la peste en su trabajo de exterminio.

Mamacita de Tarzán

Para demostrar que aquí prácticamente somos la mamacita de Tarzán, oí por ahí decir a un propagandista del régimen frases de este tamaño: “Los que vivimos en el trópico tenemos muchas más fortalezas ante estos virus que los que nunca los habían sufrido”, dijo. Pero bueno, si estos super genes que tenemos fallaran, entonces está ahí el sistema de salud, que a su criterio es la envidia del mundo. “Mejor preparados imposible… No existe en América un país mejor preparado que Nicaragua, bajo la misma conducción del comandante Ortega”, dijo convencido. ¡Santo Dios!

Barbas

“Cuando las barbas de tus vecinos veas pelar, pon las tuyas a remojar”, dice un antiguo proverbio que nos aconseja tomar nuestras propias previsiones ante el mal que sufren otros. Yo no soy especialista en epidemias ni mucho menos, pero el sentido común me indica que debemos actuar como si el coronavirus ya está aquí. No podemos esperar hasta que oficialmente sea reconocido, primero, porque sabemos que este gobierno no es de confiar, y segundo, porque cuando se reconozca, es posible que el virus ya haya estado acá, circulando y contagiando, desde mucho antes.

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