Hans Lawrence: «Lo que vino después me causó una depresión terrible»

En este Ping-Pong el joven periodista cuenta que entró en depresión luego de una noticia relacionada a su salud. Además, cuenta sus gustos y manda un mensaje para Nicaragua.

El pasado tres de marzo fue golpeado por turbas orteguista durante la cobertura que realizaba a la misa de cuerpo presente del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. LA PRENSA/O.NAVARRETE

El pasado tres de marzo fue golpeado por turbas orteguista durante la cobertura que realizaba a la misa de cuerpo presente del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. LA PRENSA/O.NAVARRETE

Nació el primero de septiembre de 1998, en Managua. El pasado tres de marzo fue golpeado por turbas orteguista durante la cobertura que realizaba a la misa de cuerpo presente del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. Le gusta la pizza y asegura que entró en depresión luego de que le diagnosticaron una enfermedad.

¿Qué olor le recuerda su niñez?

El olor a papel periódico. Mi abuela compraba el diario todas las mañanas.

¿Cuál era su juguete favorito?

Tenía unos carritos pequeñitos, esos eran mis favoritos.

¿Cómo se describiría en tres adjetivos?

Diría que soy un tipo apasionado, perseverante y entregado.

¿Ha tenido algún apodo?

Varios (ríe) me han dicho desde epilepsias locas hasta peluquín por lo que no me peino.

¿Ha estado a punto de morir?

Sí, en al menos tres ocasiones.

¿Qué le pone nervioso?

Cuando me hacen entrevistas.

Si pudiera cambiar algo en el mundo ¿qué sería?

La ambición de los políticos y grupos de poder.

¿Qué tipo de música le gusta bailar?

No bailo para nada, pero la salsa me hace levantarme de la silla de vez en cuando y hacer el ridículo.

¿Cuál es su comida favorita?

Pizza.

¿En qué país del mundo le gustaría vivir?

Argentina o Inglaterra.

Un recuerdo triste.

Una vez un profesor me dijo que yo no servía. Me golpeó bastante, pero también me dio un impulso para mejorar.

¿Qué es lo más difícil que ha vivido?

Todo el proceso que pasé cuando me diagnosticaron como epiléptico. Todo lo que vino después me causó una depresión terrible.

¿Cómo ha vivido la crisis en el país?

Pues la mayor parte la he vivido haciendo periodismo. Ha sido duro porque ha significado golpes, persecución, asedio, entre otras cosas.

Un mensaje para Nicaragua.

Solamente decirles que la mejor forma de defender sus derechos es ejerciéndolos, que debemos ser tolerantes y que nos acuerpen y que valoren nuestro trabajo como periodistas.

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