Ortega y el coronavirus

En lugar de recomendar el distanciamiento social para evitar la propagación del virus, ha promovido marchas y visitas masivas a los barrios

anuncio de la Coalición, Nicaragua, oposición

Mientras los presidentes del mundo, de manera responsable y como estadistas, han salido al frente de la pandemia del coronavirus tomando medidas drásticas para impedir su propagación exponencial —tratando de aflatar la curva de la epidemia— el mandatario nicaragüense brilla por su ausencia. Solo conocemos sus políticas contraproducentes de contención y las noticias oficiales sobre el número de casos positivos por medio de su esposa, doña Rosario, que se presenta cada vez con discursos saturados de frases de amor, mientras no reconoce que estamos a las puertas de una emergencia nacional como nunca hemos enfrentado.

En lugar de recomendar el distanciamiento social para evitar la propagación del virus, ha promovido marchas y visitas masivas a los barrios, algo que según los expertos en epidemiología está reñido con la más elemental lógica de contención.

Tal ha sido la ausencia de Ortega, que con justificada razón, ha levantado rumores sobre su estado de salud, física o mental. Desde su habitual confinamiento en El Carmen, donde vive una eterna cuarentena, debería dirigir un mensaje a la nación sobre cómo planea enfrentar la pandemia para aminorar sus devastadores efectos y que no colapse el endeble sistema de salud. Así lo han hecho todos los mandatarios de la región: Nayib Bukele en El Salvador, Carlos Alvarado de Costa Rica, Alejandro Giammattei de Guatemala, Juan Orlando Hernández de Honduras y Laurentino Cortizo de Panamá.

Ante la ausencia de políticas claras y de un liderazgo nacional que se ponga al frente de la emergencia, el sector privado ha adoptado sus propias medidas en consonancia con las que se aplican en otros países. No las vamos a mencionar aquí, pero solo diremos que han sido los empresarios los que se han puesto al frente de la estrategia de contención del coronavirus en Nicaragua.

Si bien la cifra oficial de afectados en Nicaragua es tan solo de dos personas, la falta de estrategia y el secretismo con que todo se ha manejado, ha hecho que en las redes sociales circulen todo tipo de rumores que dan cuenta de un contagio mucho mayor de la pandemia global.

El mundo ya no será el mismo después del coronavirus: por el lado negativo tenemos las miles de muertes, el desplome de las economías más prósperas de Europa y América, ya no digamos que nos aguarda a una economía ya en recesión como la nuestra. Sin embargo, viendo el lado positivo, la pandemia ha traído al mundo un gran alivio ambiental, la contaminación se ha reducido mucho e irónicamente una enfermedad bronquio respiratoria ha traído aire puro donde ya era casi imposible respirar. Igual podemos decir con el agua, como las de Venecia que han vuelto a ser cristalinas, pero la enfermedad no se ha ido, y cada país debe poner su mejor empeño para minimizar el ritmo de contagio.

El autor es periodista, exministro y exdiputado

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