¿Humanos o animales?

En los países llamados civilizados, cada día se ven más y más perros y gatos viviendo tan o mejor que muchos humanos

Orlando J. Icaza Gallard

Los humanos se deshumanizan humanizando a los animales.

En los países llamados civilizados, cada día se ven más y más perros y gatos viviendo tan o mejor que muchos humanos.

Basta caminar por un barrio norteamericano y veremos cantidad de vecinos religiosamente sacando a sus canes al jardín, caminándolos como si fueran niños en sus alrededores, recogiendo sus excrementos con esmero y felicidad en sus caras.

Muy poco veo a bebés llevados por sus padres o peor aún a ancianos sacados por sus hijos a pasear por el vecindario.

Dentro de sus casas asignan lugares especiales para que la mascota coma y descanse con un confort no soñado por muchos. Lugares que mantienen nítidos, frescos y relucientes.

Hay algunos que construyen secciones especiales (mi vecino es uno de ellos) para que sus perros jueguen y descansen, colocándoles toda clase de diversiones que incluyen televisores, juguetes y música especiales.

Para asearlos usan jabones exclusivos y variados, a veces más caros que los de uso común para cualquier persona.

Sábado a sábado les cortan el pelo y les hacen el manicure en salones de belleza especiales. Y cuando medio estornudan, no tardan en llevarlos a veterinarios que cobran más que un médico.

Muchos duermen en la misma cama con ellos, acurrucándolos, cantándoles y sobándoles.

Para pasearlos, compran carritos especiales que jalan o acomodan en bicicletas y toda clase de vehículos.

Es una fauna que ha invadido los hogares que va desde peces, tortugas, pájaros, culebras, ratones, conejos, cerdos, caballos, cabros, tigres, arañas, hasta animales exóticos que cuidan mejor que los ojos de su cara.

El gasto anual (2019) de juguetes y cosas especiales para las mascotas, solo en EUA fue de 1.7 billones de dólares.

Los niños y ancianos estorban, pero los animales es todo lo contrario.

Hay quienes les hablan, les cantan y bailan y aunque callados, algunos hasta tienen sexo con ellos.

¡Ah! Y Dios te guarde si les haces una mala cara o algún mal gesto. Puedes caer preso o ser demandado por ser cruel con los pobres animales.

En la misma sociedad donde todo esto sucede, con placer y sonrisas agradables de los que acarician y piropean a todo este zoológico, existen niños que nadie quiere y que abusan al extremo, existen cantidad de ancianos que nadie visita y cuyos hijos, a quienes no les hace falta un animal de estos, nunca visitan. Muchos mueren y se consumen enfermos solos en hospitales, guarderías y cárceles sin que nadie se acuerde de ellos, y son tratados muy mal en su trabajo por los mismos que se acobijan con su perro todas las noches.

Está bien comprobado que un animal puede transmitir enfermedades virales, bacteriales y parasitarias al ser humano. Muchas pueden ser fatales como el sida, el nuevo coronavirus, el SARS y el MERS adquirido de pájaros y mamíferos. Infecciones serias y cancerígenas que estos animales por muy aseados que sean o se vean, llevan naturalmente en sus cuerpos y secreciones.

Tratar a un animal groseramente o abusarlo definitivamente que no es correcto. Lo anormal está en humanizarlo a tal punto, que nos olvidamos de quién es el humano, el animal o su dueño.

Al animal hay que darle su territorio y respetárselo.

En las sociedades menos desarrolladas por lo general pasa lo contrario y los animales son tratados muy parecido a como son los humanos en las más avanzadas.

No humanicemos a los animales deshumanizándonos.

Por el momento yo diría que es preferible ser perro o gato en los EE.UU. o en Europa que ser humano en estos países.

El autor es médico.

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