Tragedia sobre tragedia

La peste llega a un país golpeado por una crisis politica y económica, hiperpolarizado y gobernado por un par de dictadores carentes de sentido común

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Tragedia

El coronavirus toca a la puertas, si no es que ya está sentado en la sala, de una Nicaragua en crisis, hiperpolarizada y gobernada por un régimen escaso de sentido común y que todo lo quiere arreglar a garrotazos. Esa triple dimensión de la crisis agrava extraordinariamente el problema. Uno, porque nos faltarán recursos y el golpe económico será mucho mayor; dos, porque no nos ponemos de acuerdo y de todos lados se buscan réditos políticos en la tragedia; y tres, porque quien tiene la obligación y la potestad de tomar decisiones, luce desorientado, sin saber qué hacer, porque lo suyo siempre fue sacar provecho y no gobernar.

Tanques

En 2016 el régimen de Daniel Ortega compró 50 tanques rusos T-72. Tal vez ahora algunos entiendan que con ese dinero era más importante comprar unos 200 respiradores artificiales. El año pasado el gobierno presumía de haber alcanzado los 17 mil policías y prácticamente duplicado el presupuesto de la Policía desde que Ortega llegó al poder. Ahora sabremos que eran más importantes cinco mil médicos más. Porque mientras los tanques duermen en el Ejército, soñando con guerras que nunca llegarán, y los policías desperdician sus vidas y recursos de todos nosotros persiguiendo ciudadanos inconformes, la peste toca a las puertas de Nicaragua. Faltarán respiradores, médicos, enfermeras, hospitales y medicinas. Sobrarán tanques, soldados y policías.

Consenso

Soy de los que piensan que la peste debería encontrarnos a los nicaragüenses unidos, independientemente de nuestras simpatías políticas ideológicas o religiosas, por supuesto, sin renunciar a nuestras diferencias. Un plan básico de consenso que todos apoyemos. Aunque sea por instinto de sobrevivencia. Tal vez sea mucho pedir. Con este régimen es difícil. Daniel Ortega ni siquiera ha dado la cara. Y el gobierno parece más interesado en propagar el coronavirus que en detenerlo. ¿Cómo ponernos de acuerdo así?

Guerra

El mundo está en guerra. No son las potencias mundiales enfrentadas y destruyendo el planeta a “misilazos” como pensábamos, ni la invasión extra planetaria que tanto pronosticaron las historias de ficción, sino un virus, un pequeñísimo organismo que tiene al mundo patas arriba. Virus contra humanos. ¿Es esta la tercera guerra mundial?

Bandos

La reacción del gobierno de Nicaragua en esta guerra ha sido de las más extrañas del mundo. La gran mayoría de países del planeta ha cerrado sus fronteras, decretado cuarentenas, suspendido las clases y las actividades que aglomeren personas porque los científicos insisten en que, hasta ahora, la mejor arma para combatir el coronavirus es el aislamiento social. O sea, no permitirle a la peste que salte de un humano a otro. Pero en Nicaragua, el gobierno ha abierto las fronteras, convoca a marchas y actividades recreativas masivas y hasta ha llegado a prohibir a los colegios que suspendan clases por iniciativa propia. Si esto fuera una guerra, uno llegaría a pensar que están de lado de la peste y no de los humanos.

Solos

En su discurso contracorriente, hasta sus amigotes bolivarianos han dejado solos a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ya Miguel Díaz-Canel, de Cuba, y Nicolás Maduro, de Venezuela, terminaron haciendo lo que el mundo hace y suspendieron clases, y decretaron cuarentenas. Este régimen no sabe qué hacer. O le vale. Está diseñado solo para la represión.

Culpas

No puede ser que todo el mundo esté equivocado y los dictadores de Nicaragua tengan la razón, en un asunto que ni siquiera entienden. Están apostando la vida de miles de nicaragüenses. Veamos los escenarios. Supongamos que la peste se desinfla y pasa acá sin mayores consecuencias. ¿Van a decir que la solución fue no hacer nada? Y en el otro escenario, cuando empiecen a haber miles de muertos. Esta vez no podrán arreglar nada a garrotazos, ni con tanques, cárceles clandestinas, soldados, paramilitares o policías. ¿Van a aceptar su responsabilidad y renunciar? ¿O van a buscar a quién echarle la culpa como siempre?

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