¿Quién ha sido el beisbolista de más talento en la historia de Nicaragua? ¿Y quién ha aprovechado más sus habilidades?

Hay jugadores con un prototipo físico impresionante, otros con un enorme talento y otro grupo que a base de esfuerzo alcanzan el éxito.

Duncan Campbell junto al mánager de Asheville, Ray Hataway, y directivos del equipo. LA PRENSA/ARCHIVO

Cuando los scouts están buscando prospectos, el físico y el talento hacen la diferencia en las valoraciones, aunque al final del día tiene más peso lo  que cada uno es capaz de hacer con sus habilidades.

Hay jugadores con un prototipo físico impresionante, otros con un enorme talento y otro grupo que a base de esfuerzo y dedicación alcanzan niveles que nadie esperaba de ellos.

¿Quién ha sido el pelotero más completo en la historia de Nicaragua? Aquí lo podemos ver desde diferentes ángulos.

  1. El que hacía todo bien

Duncan Campbell hacía de todo y lo hacía bien. Bateador de poder, tacto y velocidad, y defensor de diferentes posiciones.  Es el nica con los mejores números  en la historia de las Ligas Menores.

Campbell tuvo una monstruosa temporada en 1962, con Ashville, el equipo sucursal Clase A de los Piratas de Pittsburgh, con promedio de .311, 27 jonrones y 94 carreras impulsadas.

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Debió ser el primer big leaguer nica, pero no rindió cuando recibió la oportunidad de jugar en las categorías altas y cuando además fue invitado al spring training de las Grandes Ligas. En su primer año como profesional, 1958, robó 48 bases. De por vida disparó 130 cuadrangulares y estafó 143 colchonetas, con .280 de promedio de bateo.

A la defensiva, jugó en todas las posiciones, incluyendo 17 apariciones como relevista.

  1. Talento puro

David Green es el prototipo de pelotero perfecto: alto, delgado, atlético, fibroso y con fuerza. Tenía las famosas cinco herramientas para brillar: tacto, poder, velocidad de brazo, velocidad de piernas y buena defensa.

Fue considerado el prospecto número uno de las Grandes Ligas en 1980 y recibió comparaciones con el astro boricua Roberto Clemente. El legendario mánager Whitey Herzog dijo del nica: Hasta un ciego podría ver su talento.  ¿Hace falta decir más acerca de sus habilidades?

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Llegó al Big Show, aunque no se convirtió en la súper estrella que todos le pronosticaban. Algunos creen que la muerte de su papá fue un golpe del que no se pudo reponer y que además lo desvió al camino de los vicios. También sufrió un par de lesiones graves.

Jugó para los Cardenales de San Luis y los Gigantes de San Francisco en 1981 y 1987. A los 22 años de edad bateó .284 con 34 robos de bases en 146 juegos con San Luis, y un año después disparó 15 jonrones e impulsó 65 carreras.

Fue campeón de bateo en la Liga Mexicana, jugó en las Grandes Ligas de Japón y en las Ligas Menores con Milwaukee conectó 13 dobles, 19 triples y ocho jonrones en Doble A, a los 19 años de edad. Su talento no parecía tener límites.

  1. El que más provechó sacó

Dennis Martínez es indiscutiblemente el mejor pelotero que ha producido Nicaragua en su historia, pero raras veces se le asocia a los prospectos más talentosos, incluso se habla que cuando firmó al beisbol profesional con los Orioles de Baltimore, estos se sentían más atraídos y tenían más expectativas en el tirador leonés Antonio Chévez.

Por supuesto que Dennis tenía mucho talento, pero no del tipo cegador de Duncan Campbell y David Green. El “Presidente” tenía el prototipo ideal de un lanzador: alto y atlético, con una respetable bola rápida y una enorme curva. Su cuerpo tenía espacio para ganar masa y por lo tanto velocidad, y tenía algo que no todos los scouts pueden detectar: la convicción de triunfar.

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Dennis cuenta que cuando se marchó a los Estados Unidos sus padres le dijeron que ya era un hombre y debía valerse por sí mismo. Además, ya tenía un compromiso con su esposa Luz Marina, así que triunfar era su único objetivo y dos años más tarde de firmar, debutó en las Grandes Ligas con Baltimore en 1976.

Martínez es el jugador nicaragüense que mejor ha aprovechado su talento y además nos regaló una lección de vida. Cuando se desvió en el alcohol y su carrera parecía terminar temprano, se levantó y su segundo aire fue mejor.

Las 245 victorias que alcanzó en las Grandes Ligas eran lo máximo para un latino hasta que fueron derribadas por el dominicano Bartolo Colón. También fue el primer latino en forjar un Juego Perfecto. Tuvo cuatro apariciones en Juegos de Estrellas. Recibió votos para el premio Cy Young y Más Valioso, ganó lideratos de victorias, juegos completos, efectividad e innings lanzados. Tuvo una carrera que pone a algunos entendidos a pensar que tiene méritos para el Salón de la Fama de Cooperstown. Nadie ha aprovechado más sus habilidades como Dennis.

  1. Más allá del talento

Un ejemplo no es suficiente para esta categoría. Marvin Benard y Everth Cabrera merecen compartir esta distinción.

Benard fue escogido por los Gigantes de San Francisco en la última ronda del draft universitario de los Estados Unidos en 1990 y ahora está en el Salón de la Fama de este equipo, al jugar nueve temporada en las Mayores con ellos, con promedio de .271, más 54 jonrones y 103 robos de bases.

Benard es un ejemplo de tenacidad, de alguien que nunca se rindió y que con trabajo duro triunfó.

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En tanto, Cabrera fue rechazado de la academia de Dennis Martínez, los scouts usualmente le decían por cortesía seguí trabajando duro que la próxima vez te veremos de nuevo, pero el nandaimeño jamás bajó la cabeza y en la enésima oportunidad que fue visto por los Rockies de Colorado consiguió una invitación a la academia de este equipo en República Dominicana, en donde por fin los logró convencer.

Cabrera hizo su nombre a base de velocidad. Robó 43 bases en Dominicana en 2004 para ganar su ascenso a los Estados Unidos y en 2008 estafó 73 colchonetas con Asheville en Clase A, para luego ser tomado en el draft de la Regla 5 por los Padres de San Diego, con quienes debutó en las Mayores en 2009, recibiendo votos para el premio de Novato del Año. Fue campeón robador de la Liga Nacional en 2012 con 44 y fue convocado al Juego de las Estrellas de 2013.

Sin dudas, Benard y Cabrera fueron más allá y demostraron que el éxito también se puede conseguir a base de esfuerzo.

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