“Si me quedo en la casa no como”, la realidad de los nicas del sector informal frente al Covid-19

Dueños de pequeños comercios y vendedores ambulantes aseguran que, aunque no pueden trabajar desde sus casas, están tomando medidas para evitar contagiarse con el coronavirus.

Vendedores ambulantes toman medidas para no contagiarse con el COVID-19. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

A las 4:00 de la tarde comienza la venta en el pequeño negocio “Asados Camila”. El comercio se ha reducido en solo tres semanas de 16 a cuatro mesas y de ocho a tres trabajadores, por las bajas ventas que ocasiona la pandemia del coronavirus.

Los tres trabajadores, incluyendo a su propietario William Mendoza, que todavía hacen funcionar Asados Camila, han asumido como rutina lavar sus manos constantemente, portan mascarillas y usar toallas humedecidas con cloro para limpiar y desinfectar las áreas en las que cocinan y atienden a sus clientes.

“Si yo me quedo en la casa, si no produzco no como”, dice Mendoza, cuando es consultado sobre por qué mantiene abierto su local, ante la amenaza de contraer el coronavirus. Sin embargo, resalta que se exponen no por desconocimiento del peligro que representa el coronavirus, sino porque no puede dejar de comer, pagar a sus trabajadores y sus deudas.

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Asados Camila tiene tres años de existir, está ubicado en un punto de la capital y en menos de un mes sus ventas se han reducido de C$25,000.00 a C$5,000.00 semanalmente.

“Nosotros dependemos del día a día. Una cuarentena o restricción que nos obligue a quedarnos en la casa nos deja a la deriva porque no hay ninguna medida que el Gobierno esté implementando… Entonces, nosotros podríamos acatar una cuarentena con algún apoyo que nos permita estar unos tres meses en la casa, sin pagos de las deudas y un subsidio que se pague a largo plazo, no sé, algo que nos ayude a poder darle su pago a nuestros trabajadores, pero sin apoyo no podemos parar porque no tenemos para sobrevivir eso”, lamentó Mendoza.

Las ventas en Asados Camila han caído más del 50 por ciento en las últimas tres semanas por la pandemia COVID-19. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Hasta el viernes, en Nicaragua se reportaron tres casos confirmado por COVID-19, una muerte por contraer el virus y 15 casos sospechosos. Sin embargo, el régimen de Daniel Ortega no ha anunciado ninguna medida económica o que promueva el aislamiento social, no ha suspendido las clases, y contrario a todo tipo de medidas internacionales para contener la propagación del virus, ha realizado marchas, visitas casa a casa y ha anunciado más de 100 actividades recreativas en todo el país. Sin embargo, la población ha empezado a tomar medidas desde sus hogares, ventas, pequeños negocios o comercios ambulantes para evitar el contagio.

En los mercados

En el mercado Oriental, el más grande la capital y uno de los mercados que no cerró ni para los momentos más duros de la crisis sociopolítica que inició en abril 2018, también se resiente la crisis generada por el COVID-19. Los compradores no llegan y los vendedores han preferido cerrar después de mediodía.

“Doña Luisa”, que ha pedido proteger su identidad, tiene tres tramos de venta de muebles en el sector de la Caimana y asegura que desde hace casi dos semanas los tramos están cerrando después de medio día y ella se les ha sumado, ante la falta de clientes y para reducir las horas de exposición a un posible contagio de COVID-19.

La comerciante asegura que no ha dejado de abrir su negocio todos los días a las siete de la mañana porque “todos tenemos necesidad”. Luisa tiene 11 personas a cargo, que ganan si hay ventas, por lo que afirma que no se puede dar el lujo de cerrar su negocio.

Carlos Urbina continúa vendiendo bandejas de manzana y uvas en el Mercado Mayoreo, pero asegura que ha tomado sus medidas para no contagiarse de COVID-19. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

“Nosotros abrimos por la necesidad. En los tres tramos somos 11 personas las que dependemos de las ventas, entonces, no podemos quedarnos en nuestras casas, pero tomamos medidas para protegernos”, aseguró «Doña Luisa», de 63 años.

En los tramos de «Doña Luisa» hay una clara orden para todos sus trabajadores de usar mascarillas, lavar sus manos constantemente y no estar cerca el uno del otro. Además, en la entrada de cada tramo tienen un balde con agua y una bola de jabón de lavar ropa con el que hacen que sus clientes laven sus manos si desean ingresar a ver los productos que ofertan.

Sin embargo, Luisa lamenta que las ventas están por el suelo, pues hay días en los que solo venden un producto por tramo y consideran que esta situación, difícilmente, será resistida tanto tiempo si no se encuentra una pronta solución.

Reyna Rodríguez es vendedora ambulante de frutas en el mercado Roberto Huembes. Tiene dos hijos y afirma que sale a vender por ellos, porque tiene que darles de comer. No obstante, afirma que está tomando medidas para no contagiarse con el COVID-19. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

En el mercado Roberto Huembes las cosas están igual o peor que en el Oriental. Algunos comerciantes han optado por cerrar a medio día y otros, que abren y usan mascarillas para protegerse, no logran vender sus productos.

Carlos Sánchez, vendedor del sector de las rosquillas, refirió que en en esta semana pasaron 4 días sin vender nada.
Asimismo, los vendedores ambulantes Reyna Rodríguez, quien ofrece ensaladas de fruta en el Huembes, y Carlos Alberto Urbina, que vende manzanas y uvas en el mercado Mayoreo, afirman que las ventas han estado bajas, pero que no pueden quedarse en su casa o dejar de vender porque así se ganan la comida. No obstante, señalaron que están tomando las medidas para protegerse del coronavirus.

Carlos Sánchez asegura que tienen cuatro días de no vender nada en el tramo que tienen en el Mercado Roberto Huembes. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Sin políticas públicas

El economista Luis Murillo considera que parte de los grandes problemas del sector informal, que representa más de la mitad de las empresas o comercio, ante el COVID-19 es la falta de políticas públicas económicas.

“Todos los indicadores económicos se van a ver deteriorados, pero el sector informal puede ser uno de los más golpeados si no se aplican medidas urgentes económicas…ya que el aislamiento voluntario de la gente ya lo están resintiendo, entonces, ante la posibilidad de una cuarentena para que se aplique debe ir acompañada de políticas sanitarias y económicas, porque hay gente que vive del día a día y no les vas a obligar que se vayan a cuarentena si no se les está dando opciones”, afirmó el economista Murillo.

El experto apuntó que parte de las políticas económicas y sanitarias que se pueden tomar están las “moratoria en los créditos, pagos y el mantenimiento a los niveles de salubridad, iniciando, por ejemplo, con la suspensión de clases en colegios y universidades. “La realidad será la que va a obligar al Gobierno a implementar políticas públicas que ayuden a los ciudadanos a enfrentar esta crisis económica que se está agudizando con el coronavirus, porque recordemos que esto inició desde la represión que empezó en abril 2018”.


Desempleo en cifras

-El informe de coyuntura de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) de 2019 rescatan que los indicadores del mercado laboral de Nicaragua, en 2017, reflejan que el 93.6 por ciento de las personas tienen una ocupación, pero el 3.7 por ciento estaba en desempleo abierto, mientras el 42.9 por ciento se mantenía en el subempleo.

-El número de desempleos en 2018 se registró que fue de, aproximadamente, de 45,000 personas y conoce que unos 137,000 ciudadanos están en desempleo abierto.


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