Especialistas consideran que destitución de ministra de salud se debió a «equivocaciones» en el manejo de la pandemia del Covid-19

“No respondió a los intereses políticos del gobierno, evidentemente eso ejerce una acción coercitiva sobre ella”, dijo uno de los especialistas consultados

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Carolina Dávila (derecha), hasta hoy era la ministra del Minsa, al lado de la sancionada exministra Sonia Castro. LA PRENSA/ TOMADO DE PRESIDENCIA

Que el régimen Ortega Murillo haya destituido a Carolina Dávila Murillo como ministra de salud, solo es un reflejo de la “fragilidad e inestabilidad” del Ministerio de Salud (Minsa), que no está capacitada para atender una emergencia nacional por obedecer a intereses políticos, indicaron profesionales de la salud consultados.

El doctor Freddy Gabino Blandón declaró que esta decisión muestra la falta de carácter institucional del Minsa, lo cual quedó en evidencia ante la situación del nuevo coronavirus (Covid-19) en el país.

«No hay un carácter institucional dado que la normativa sanitaria implícitamente obliga al Ministerio de Salud a que tengan una actuación inmediata (ante una emergencia) y dentro de esa actuación inmediata los obliga a que dispongan de una normativa ante la pandemia, y los acuerdos internacionales indican que el personal sanitario, al frente de primera línea, deben ser los primeros en capacitarse y casi ser inamovible», refirió Gabino Blandón.

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Gabino Blandón y el doctor José Luis Borgen, coincidieron que el régimen tomó la decisión de remover del cargo a Dávila Murillo por las múltiples “equivocaciones” en sus declaraciones al informar sobre la situación del Covid-19 en el país.

“No respondió a los intereses políticos del gobierno, evidentemente eso ejerce una acción coercitiva sobre ella”, dijo el doctor Gabino Blandón.

“El destituir a la ministra de salud no es para enfrentar mejor la crisis del coronavirus, sino es un cambio cosmético ocasionado por algunos errores (de Dávila), como la falta de coordinación en sus declaraciones sobre la crisis de coronavirus, equivocándose mucho en sus cuentas (de casos sospechosos)”, expresó por su parte el doctor Borgen.

Dávila fungió como ministra desde que fue destituida lafuncionaria sancionada por Estados Unidos, Sonia Castro, el 26 de julio de 2019. Antes de ser ascendida a ministra, Dávila era viceministra de Salud para asuntos del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais-Managua), desde 2017.

Más incertidumbre

En tanto, Taki Moreno, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Neumología, manifestó que la decisión del régimen genera más incertidumbre puesto que el país está en un estado de emergencia ante el nuevo coronavirus, que hasta la fecha ha cobrado la vida de un nicaragüense, y se registra tres casos positivos.

“Considero que hay muchas informaciones ocultas, da la sensación de cierta incertidumbre porque uno no sabe qué es lo que ocurre”, dijo Moreno.

La médica especialista refutó estos “nombramientos de pantalla” y más aún cuando en Nicaragua se vive una pandemia de alcance  internacional, donde se requiere estabilidad y confianza en las instituciones a cargo de enfrentar la crisis sanitaria.

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Buscan sacar provecho

Para Gabino Blandón, el régimen orteguista tratará con este cambio de dirección en el Minsa que se le atribuya que fue para beneficio de la población y poder tratar mejor la situación del coronavirus en el país. “Ellos van a tratar de sacarle ventaja, lo que nosotros sabemos es que el cambio se dio por los múltiples errores, cabe señalar, errores con el oficialismo, no con el pueblo”, declaró Gabino Blandón.

Nada cambiará en el manejo de la crisis

Borgen señaló que pese a los cambios, seguirán viendo la falta de transparencia en el manejo de información. “Aquí la importancia de las decisiones es que vamos a seguir viendo más de lo mismo, una estrategia falta de claridad, coordinación y diseño estratégico, técnico y científica en cuanto a la lucha del coronavirus que va seguir siendo manejada desde el punto de vista político y pensando en dar la imagen de aquí no está sucediendo nada”.

La exministra de salud en los años ochenta, Dora María Téllez, manifestó que no tiene trascendencia el cambio de la ministra de salud, Carolina Dávila, porque la estrategia seguirá siendo dirigida por el régimen orteguista.

«La estrategia de propagación del contagio (del Covid-19) sale del Carmen, no sale del Ministerio de Salud», dijo Téllez para explicar que todo seguirá igual aunque cambia a la ministra.

Téllez presumió que la ministra saliente hizo o dijo algo que le molestó a Murillo, y por eso fue removida. También valoró que Murillo tiene una función de «súper ministra», mientras que Dávila, quien pasó a ser asesora; Sonia Castro, también asesora, y Martha Reyes, la nueva ministra, son funcionarias subordinadas a las órdenes de Murillo.

Decisiones verticales

La política opositora, Violeta Granera, dijo que poco interesa quién está al frente del Ministerio de Salud, si las decisiones son verticales, orientadas desde el partido gobernante.

Aún así, Granera propuso dos teorías sobre el cambio. Una, que la ministra saliente «quiso asumir su rol y perdió la confianza en su lealtad». Y dos, «ya entraron en pánico por las consecuencias de su irresponsabilidad» frente a la pandemia del nuevo coronavirus (Covid-19).

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