Las personas, su salud y la economía

Las personas son primero, y defender su salud es un principio moral, que también defiende a la economía de sus devastadores consecuencias sanitarias y económicas

Nicaragua, sanciones, Ejército

Aunque el gobierno hasta ahora ha hecho todo lo contrario a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para enfrentar la pandemia del coronavirus, aún estamos a tiempo para que rectifique, y se sume a un esfuerzo que debe ser nacional y no solamente de las iglesias, organizaciones de la sociedad civil, gremios empresariales, medios de comunicación independientes y partidos políticos de oposición.

Ese es el sentido de lo propuesto por Incae, en que señaló: “Esta pandemia es más grande que las capacidades de cualquiera de los sectores por su cuenta. Necesitamos una alianza de todos los sectores de Nicaragua para superarla con el costo mínimo posible en vidas humanas, empleo productivo, pobreza, y caída del PIB”. Poco después, el Cosep, AmCham y Funides suscribieron el llamado hecho por Incae, señalando “que se debe anteponer la salud, el bienestar y la vida de todos los nicaragüenses, a cualquier interés individual o partidario”.

Las personas son primero, y defender su salud es un principio moral, que también defiende a la economía de sus devastadores consecuencias sanitarias y económicas. No se trata que de pronto, por extraña virtud de la pandemia, las diferencias y desconfianzas políticas entre los nicaragüenses desaparezcan, y más concretamente entre el gobierno y la sociedad, sino que nuestro cuerpo social enflaquecido por la represión debe hacer un esfuerzo tremendo para resistir ese flagelo sobrevenido. Como señala el comunicado conjunto de los organismos gremiales empresariales, “es importante recalcar que no estamos obviando la crisis sociopolítica que atraviesa el país, ni el seguimiento a los acuerdos suscritos con el gobierno en marzo del año pasado”.

La propuesta del Incae es derivada de la experiencia de otros países en el manejo de la crisis planteada por el coronavirus. Es, en todo caso, un marco de referencia de lecciones aprendidas por otros países, que podemos adecuarlas a nuestra realidad, y solamente desde un talante de exclusión el gobierno puede descartarla. A su vez, el gobierno no puede pretender que discutiendo en la Asamblea Nacional, se esté sumando los esfuerzos que son necesarios para enfrentar la pandemia, pues esa Asamblea es resultado del fraude original en que ni siquiera pudo participar la oposición.

A su vez, en la oposición debemos darnos cuesta de, al menos, dos razones. Primero, defender la salud y la economía familiar, y los dilemas que plantea, ha pasado a ser la primera, primerísima prioridad de la población; segundo, no permitir que el gobierno ocupe la pandemia para dividirnos, porque entonces la crisis sociopolítica derivada de la dictadura quedará sin resolverse, y su solución es lo único que podrá prepararnos para enfrentar mejor futuras pandemias.

El autor es sociólogo y economista, fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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