Daniel Ortega recibe por ley un salario de 3,700 dólares de los impuestos nicaragüenses, entonces ¿dónde está? Temen plan macabro

Analistan descartan que  la Asamblea Nacional  declare a Ortega incapacitado, ya que este poder  del Estado está controlado por el  Frente Sandinista y trabaja en función de la dictadura. Esto a pesar que Ortega no se ha presentado públicamente en 24 días.

A Daniel Ortega no se le mira en ningún acto oficial desde febrero, mientras que Murillo solo habla por la televisión. LA PRENSA/ARCHIVO

A los Ortega Murillo también se les critica porque no han aparecido a responder ante el pueblo por la pandemia del Covid-19. LA PRENSA/ ARCHIVO

El dictador de Daniel Ortega cumple este domingo 24 días sin dar la cara a los nicaragüenses, pese a que cada mes recibe (sin incorporar otros ingresos)  3,700 dólares de salario, según lo establecido por ley, dinero que sale de los impuestos y que  por tanto está obligado a  rendir cuenta sobre su gestión como Presidente de la República. Analistas temen un plan macabro detrás de su prolongada desaparición.

Ortega tampoco ha informado a la Asamblea Nacional, al menos de manera oficial y pública, de por qué está ausente frente a una de las peores amenazas sanitarias que acechan a Nicaragua, que podría costarle la vida a miles de ciudadanos, tal como está ocurriendo en el  mundo.

Analistas recuerdan que la Constitución Política de Nicaragua establece  en el artículo 149  que son faltas definitivas tanto del presidente como del vicepresidente y motivo para dejar el cargo  la muerte, una renuncia previamente aceptada por la Asamblea o “la incapacidad total permanente declarada por la Asamblea Nacional aprobada por los dos tercios de los diputados”.

En caso de que Ortega estuviera imposibilitado para ejercer el cargo tendría que ser la Asamblea Nacional la que lo declarará y sería la vicepresidenta, en este caso Rosario Murillo,  quien tome su lugar. La Asamblea tendría en este caso que nombrar a un nuevo vicepresidente.

La Asamblea Nacional no ha informado si Ortega, tal como lo establece la Constitución, se ha declarado imposibilitado temporalmente para ejercer el cargo. O si está fuera del país, cuyo permiso debió autorizar el poder legislativo si el plazo fuese mayor de los 15 días y menor de 30 días. En caso de no haberlo notificado, se declarará como abandono del cargo y declarado incapacitado para gobernar.

Las fuentes consultadas descartaron que  la Asamblea Nacional  declare a Ortega incapacitado, ya que este poder  del Estado está controlado por el  Frente Sandinista y trabaja en función de la dictadura. Esto a pesar que Ortega no se ha presentado públicamente en 24 días.

Esta ausencia ha generado en la oposición diferentes opiniones y críticas. Desde la Coalición Nacional, el politólogo Félix Maradiaga destaca que lo realmente importante no es dónde está Ortega, sino que como presidente desde hace muchos años está viviendo fuera de la realidad del país.

“Ortega tiene décadas viviendo en un búnker y su única prioridad ha sido cuidarse él, enriquecerse él y su círculo más cercano», afirma Maradiaga.

Según el politólogo debido a la situación actual es más grave el silencio del dictador ya que genera un vacío de poder y de mando en el sector público. “No hay un gobierno real. No existe un gobierno en el sentido de un mecanismo del sector público que sea orientado al bienestar de la gente. Existe un grupo en el poder, pero no un grupo que gobierne”, manifestó el miembro de la Coalición Nacional, que tildó de cobarde la desaparición de Ortega.

Ortega no asistió ni siquiera a las honras fúnebres de su amigo y diputado sandinista Jacinto Suárez el pasado viernes, ni tampoco algún miembro de la familia presidencial. No obstante, ayer su hijo Juan Carlos Ortega Murillo apareció junto a su familia en una playa del Pacífico, según publicaron en sus redes sociales.

“Plan macabro”

Pero más allá de las críticas y la violación de la Constitución Política, lo cierto es que Ortega recibe un salario mensual de 3,700 dólares, que sale de los impuestos de los nicaragüenses, que tienen derecho a reclamar sobre la gestión del Gobierno.

No se sabe si esta ausencia tan larga se deba a alguna complicación de salud, tampoco se ha reportado enfermo, aunque sus ausencias largas suelen ser frecuentes en sus más de 10 años de gestión.

El exdiputado Eliseo Núñez asegura que tienen información de que esta ausencia de Ortega es parte de un plan para provocar una crisis interna, con la pandemia mundial del Covid-19, lo que forzaría a una mesa de conversaciones con la oposición.

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Según Núñez esta desaparición de Ortega, sumada al ineficiente manejo de la situación del Covid-19 solo busca generar un brote mayúsculo. “El régimen quiere que se acumulen los muertos y borrar lo que pasó en abril de 2018. Esto con el fin de provocar un impacto social y económico que obligaría a las fuerzas vivas de la sociedad a negociar bajo las condiciones de Ortega”, apuntó.

Según el opositor esta jugada de la dictadura provocaría que la comunidad internacional “soltara las amarras de las sancione” y la dictadura se oxigenaría.

“Ortega mira esta crisis como una oportunidad para seguir en el poder a toda costa. Todo está calculado incluso para que si por alguna razón los opositores se contagian entren a los hospitales y no salgan vivos”, aseguró Núñez a LA PRENSA.

Más incertidumbre

El exministro de defensa Avil Ramírez cree  que una aparición de Ortega no serviría de nada y que no aportaría a la actual situación de incertidumbre.

“¿De qué nos serviría que diera la cara o se dirigiera en cadena nacional de radio y televisión? Nos daría un discurso para recordar que en 1856 el cólera fue un arma de los nicaragüenses contra los filibusteros de William Walker. Lo que se necesita es un gobernante con sensibilidad humana y un mandatario que asuma responsabilidades. Nicaragua necesita hechos, no cuechos”, enfatiza.

Ramírez asegura que no le sorprende esta ausencia de más de 20 días del dictador.“Recordemos que es el único presidente en el mundo que no ha dado una conferencia de prensa en 13 años”.

Sobre la posibilidad de que Rosario Murillo asuma el poder como presidenta, el exministro de defensa no mira que se vaya a producir gran cambio. Ya que Murillo desde hace tiempo actúa como una especie de primer ministro.

En un país democrático Ortega ya no fuera presidente

Maradiaga y  Núñez coinciden en que si en Nicaragua existiera la democracia Ortega no sería presidente y hace tiempo lo habrían cesado del cargo u obligado a dimitir.

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Pero en Nicaragua la Asamblea Nacional, que es la que podría tomar esta decisión está controlad por el Frente Sandinista y por tanto no hay posibilidades de que la Constitución Política se cumpla al pie de la letra.

En el plano internacional Eliseo Núñez no mira que la ausencia de Ortega lo ponga en peor o mejor escenario, más bien señala que está usando su silencio como una estrategia.

Núñez: Ortega es un «mendigo apestoso»

“Daniel está usando la estrategia internacional del mendigo apestoso. Es alguien que huele tan mal que nadie se le quiere acercar y prefieren que haga lo que quiera. Está queriendo apestar más en la comunidad internacional”, dice Núñez.

Por otro lado, desde la Unidad Nacional Azul y Blanco, Maradiaga manifiesta que ante la falta de  acción  de la dictadura se han visto obligados a comenzar a tomar medidas para evitar el contagio.

Entre las acciones que tomaron está la activación de un grupo mixto de profesionales y voluntarios que se encarga de monitorear las denuncias ciudadanas de casos sospechosos relacionados al Covid-19.

Según Maradiaga han recibido casos de personas con neumonías extrañas, personas que asisten a los centros de salud con síntomas de Covid-19 y no son atendidas, casos sospechosos de personas que vuelven del extranjero con síntomas de enfermedad y tampoco son atendidos y denuncias de muertes por enfermedades respiratorias agudas.

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“Esperamos que este silencio de Ortega y las medidas pro-contagio que han tomado, traigan consecuencias internacionales y desde la Unidad Azul y Blanco vamos poner esfuerzo en esto”, finalizó Maradiaga.

En sus últimas intervenciones vía telefónica, Rosario Murillo no se ha pronunciado sobre la ausencia de Daniel Ortega. Este viernes y sábado se limitó a enviar saludos de parte del dictador.

“El saludo del comandante Daniel quien está siempre al frente, dirigiendo, organizando, que todo vaya bien”, dijo la omnipresente Murillo.

Sin embargo este tipo de mensajes solo generan más rumores e incertidumbre en gran parte de la población, que ante el silencio estatal han decidido tomar sus propias medidas para evitar caer enfermos de Covid-19.

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