Así es como la crisis del Covid-19 terminaría de «sepultar» al FSLN, por la arriesgada apuesta de Ortega de crear caos en el país

Analistas explican cómo Ortega puede acabar pulverizando por completo la poca base política que aún conserva el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la que ya se erosionó hace dos años por la represión de abril 2019. Los escenarios de esta crisis son peores

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Esta fue la marcha que realizó este sábado 14 de marzo el régimen orteguista, a pesar de que la OMS recomienda evitar las concentraciones. LA PRENSA/Roberto Fonseca

A medida que el régimen de Daniel Ortega aumente el riesgo de contagio masivo del Covid-19 en Nicaragua, principalmente entre sus simpatizantes a quienes obliga a participar en eventos públicos, así también se incrementa la posibilidad quede que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se convierta por completamente en un «cadáver político», advirtieron ayer analistas, que señalaron que la errada apuesta de Ortega de crear un caos en el país le puede pasar factura a su propio partido.

Los analistas señalan que si en Nicaragua se produce una explosión de contagio, que afecte principalmente a los militantes sandinistas, que son los que más se han expuestos, esto va a significar para el FSLN la pérdida masiva de simpatizante, así como mayores fracturas internas del partido por la deficiente gestión de la crisis sanitaria.

El analista político y sociólogo, Óscar René Vargas explica que el mal manejo que está teniendo Ortega de la pandemia, con seis casos confirmados de Covid-19 y con su política de fronteras abiertas, así como con actividades propagandísticas, también golpearía a sus fanáticos.

“Una cosa es que los muertos sean del otro lado”, al referirse a las víctimas que dejó la represión gubernamental para aplastar el estallido social de 2018, pero ahora es diferente, el coronavirus mata a cualquiera, y va a afectar más a la gente que está exponiéndose en las calles, es decir, su militancia.

Cuatro días antes que se confirmara el primer caso por Covid-19, los fanáticos de Ortega marcharon bajo el nombre “Amor en tiempos de covid-19”, el hecho fue criticado por diversos sectores no solo por no prevenir el contagio, sino por exponer la vida de cientos de personas. El 18 de marzo ya se hablaba del primer caso importado, y desde esa fecha se han identificado a cinco más, uno de ellos falleció, y dos han sido dado de alta médica.

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No obstante, el hermetismo del Ministerio de Salud (Salud) hace dudar a la misma población sobre la veracidad de la información oficialista acerca de la pandemia. Recientemente, el presidente sancionado de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, aseguró que el estadío actual es frente a casos importados y por eso no hay porqué alarmarse. No obstante, la misma población ha tomado sus propias medidas.

Vargas explica que la gente se está guardando en sus hogares, incluidos los que votan o votaban por Ortega, es decir que “pusieron una barrera de por medio entre ellos y Ortega porque ellos creen que la muerte les puede llegar a ellos también”.

“La incapacidad del gobierno en dar respuestas correctas a prevenir la crisis va a ser un elemento que la gente va a tomar en cuenta (incluida su militancia)”, de cara a un proceso electoral, consideró.

El exdiplomático Julio Icaza admite que el costo de esta pandemia, en términos de vidas humanas, profundización de la crisis económica y los problemas sociales, será muy alto. El objetivo de Ortega ha sido hasta ahora llegar al 2021 y perpetuarse en el poder, bien a través de un nuevo fraude o conservando cuotas importantes de poder que le permitan seguir gobernando desde abajo, como lo hizo en la década de los noventa.

“Pero la envergadura de la crisis puede ser tal que lleve a los poderes fácticos a buscar una salida más rápida, poner fin a la agonía de un régimen (que) ya se ha prolongado demasiado y cuyos costos serían demasiado elevados. La crisis del coronavirus va a profundizar las contradicciones internas y externas del régimen, sin duda alguna”, expresó Icaza.

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El “comandante” no aparece

Como si fuera un método excepcional que solo el mismo Ortega entiende, se desaparece en momentos de crisis. De los trece años que lleva en el poder, quizás la crisis de 2018 y la actual, han sido los momentos más críticos para el orteguismo, en ambos casos, el “Comandante”, a como le llaman sus fanáticos no ha estado al frente, como sí lo han hecho sus homólogos de la región.

La vicepresidente, Rosario Murillo, tampoco se ha dejado ver, y solo se comunica vía telefónica. La incertidumbre de dónde está Ortega se profundizó con el fallecimiento del diputado sandinista Jacinto Suárez, a cuyas honras fúnebres no llegó, pese a tener mucha cercanía.

Icaza explica que para Ortega lo importante es el control de las fuerzas represivas y las instituciones del Estado. El diálogo o el discurso público para tratar de generar un liderazgo frente a situaciones críticas como la del Covid-19 “únicamente representan riesgos de hundir más su figura, revelando lo que es, un dictador ignorante e incompetente”.

Esto implicaría además confrontar la necesidad de cambiar su política en busca de consensos y eso es lo que precisamente no quiere: sabe que cualquier concesión en las presentes circunstancias puede  significar una fisura que termine por romper todo el dique. “Por eso dijo no a la propuesta del Incae y a la mal llamada “tregua política”, explicó el exdiplomático.

El llamado que hizo el Incae  consiste en que todos los sectores, incluidos el mismo gobierno trabajen unidos y de forma coordinada en preparación para afrontar el virus.

“En este momento hay que pensar en salvar vidas y dejar a un lado diferencias de cualquier índole”, se lee en el comunicado.

Adelantándonos a los escenarios, cabe preguntarse si el mal manejo de la pandemia podría facilitar el camino a la oposición de cara al 2021, al respecto los especialistas valoran lo que puede suceder.

Primero, la crisis está siendo mal manejada desde sus inicios, tanto que algunos piensan que Ortega está jugando premeditadamente a la generación de un caos social que le permita declarar una emergencia, con mayor control represivo, y acceder a la ayuda internacional, indica Icaza.

El analista recuerda el peso de la situación de Nicolás Maduro, en Venezuela, que está cada vez más acorralado; una situación que podría terminar con su huida y la conformación de un gobierno provisional que convoque a prontas elecciones.

Por otro lado está la depresión económica que seguramente seguirá a la emergencia sanitaria.  La salida de Maduro o su apresamiento tendrá un efecto desmoralizador en la poca base que le queda a Ortega y la urgente recuperación económica exigirá su renuncia o el adelanto de las elecciones.

La economía nicaragüense requerirá con muchas más razones de inversiones financieras masivas. En este sentido, la comunidad internacional los organismos financieros e inversionistas privados querrán tener a la vista un panorama despejado desde el punto de vista político, que garantice una recuperación económica sostenible a corto, mediano y largo plazo e un marco de estabilidad, credibilidad y confianza.

“Difícilmente podrá sostenerse el país hasta finales del 2021, a menos que se den acuerdos firmes y supervisados internacionalmente para unas elecciones libres en el menor plazo posible”, dijo Icaza. Vargas sostiene que todo dependerá de cómo responda la oposición, tomando en cuenta los llamados del sector privado recientemente.

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