Informe del BID sobre cárceles de América Latina reporta el hacinamiento de reos en Nicaragua

Los distintos gobiernos han implementado el descongestionamiento de cárceles a través de distintos métodos legales. Sin embargo, en Nicaragua no se han tomado las medidas preventivas ni se han aplicado métodos legales para descongestionar los sistemas penitenciarios

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Pese a las denuncias de familiares de quienes están en la cárcel La Modelo ningún organismo ha podido entrar al penal. LA PRENSA/Roberto Fonseca

El pasado 2 de abril el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó un resumen del estudio titulado: «Dentro de las prisiones de América Latina y el Caribe: Una mirada al otro lado de las rejas», el cual concluyó en 2019 y confirma el estado de hacinamiento y pésimas condiciones sanitarias que se vive en las cárceles del continente.

Estas condiciones las convierten en un foco alarmante de contagio ante el Covid-19, por lo que se han desarrollado amotinamientos en dichos sistemas carcelarios, como el de Brasil y Colombia que dejó 23 muertos , por miedo de los privados de libertad a contraer la mortal enfermedad.

Nicaragua no toma medidas contra hacinamiento 

Además, los distintos gobiernos han implementado el descongestionamiento de cárceles a través de distintos métodos legales. Sin embargo, en Nicaragua no se han tomado las medidas preventivas ni se han aplicado métodos legales para descongestionar los sistemas penitenciarios.

Por ejemplo, este lunes, se cumplieron ocho días desde que abogados y familiares presentaron escritos solicitando  cambio de medidas cautelares diferentes a la prisión, pero jueces aún no han dado respuestas, afirmó la abogada Yonarqui Martínez.

El estudio se realizó en 14 países y se les practicó encuestas a 11 mil reclusos, aunque en Nicaragua no se practicaron encuestas, se refleja que sus cárceles han casi duplicado su capacidad. Además, se conoce la realidad de este país a través de las denuncias de reos y familiares de estos.

«Nuestras prisiones no sólo hacinan presos en poco espacio, sino que están repletas de presos en espera de su sentencia. No hay divisiones apropiadas entre delincuentes de diferentes niveles de peligrosidad. A veces faltan alimentos, agua potable y espacios para recibir visitas familiares y para realizar actividades educativas», se lee en el resumen del estudio del BID.

La semana pasada también familiares de privados de libertad denunciaron que los custodias del Sistema penitenciario Nacional Jorge Navarro amenazaron con olpear al reo que entre sus cosas personales tuviera mascarillas, alcohol gel y cloro, ya que estaban prohibidas sus entrada.

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Según las madres de reos lo único que han hecho en las cárceles es poner una pana de agua para que se laven las manos antes de entrar al sistema a realizar visitas o a dejar paquetería de alimentos. No ha habido ninguna medida con las visitas familiares ni con las actividades religiosas. otro gran problema denunciado es que solo permiten el ingreso de seis litros de agua para tomar y en estas circunstancias de pandemia es muy limitado.

Población de reclusos en aumento

Según el estudio, desde el año 2000, la población reclusa en nuestra región ha aumentado su tamaño un 120% , mientras en el resto del mundo lo hizo en un tímido 24%. El crecimiento alarmante de la población carcelaria ha colapsado los sistemas penitenciarios y está poniendo en riesgo el principal propósito de la cárcel: la reinserción social de los internos.

«He visita en ocho ocasiones en diferentes penales del país cuando estuve en la Asamblea hice gestiones para mejorar las condiciones carcelarias en especial de ‘La Modelo’ y de las celdas de Migración para indocumentados, pero las   condiciones  siguen siendo precarias. Por eso, con urgencia, ante la amenaza del COVID-19, el gobierno debe descongestionar las cárceles liberando a lo inmediato a las personas prisioneras por causas políticas, a los reos comunes con penas leves y a los adultos mayores que tienen más riesgo ante el Coronavirus», expresó Agustín Anaya, exdiputado y excontralor de la República.

También agregó que se debe tener un protocolo ante posibles contagios del Covid-19 dentro del penal.

Con el estudio se reveló que las cárceles latinoamericanas y caribeñas están llenas de gente joven. Que ha ido creciendo la cantidad de mujeres que cometen delitos, especialmente contra el patrimonio, mientras en Nicaragua, según abogados litigante,  la mayoría de las mujeres está por delitos de comercialización de estupefacientes, lo que se conoce como narcomenudeo.

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También se conoció que que la desesperación económica no es la causa principal del delito, ya que tres de cada cuatro presos tenía trabajo justo antes de ser arrestado y que las drogas y el alcohol forman parte de la ecuación en muchos de los crímenes.

«Y algo muy preocupante: que el ciclo de la violencia empieza en los hogares, ya que un 40% de los presos tuvieron padres que abusaban del alcohol y fueron víctimas de maltrato», se lee en el resumen del estudio que será publicado de forma completa en los próximos meses.

Duermen en el suelo

El estudio también reveló que  el 42% de los presos duerme en el suelo o que el 20% no tiene acceso regular a agua potable. Esta situación ha sido denunciada en muchas ocasiones por familiares de reos en Nicaragua.»Ya ni las hamacas caben y tienen que dormir muchas veces sentados porque hay plaga de jelepates que les chupa la sangre», denunciaron la semana pasada familiares de reos en Managua y Granada.

El mayor obstáculo para comprender la problemática penitenciaria ha sido la falta de información estadística de calidad, pertinente y oportuna de los diferentes países, Nicaragua no se escapa de esa realidad. Ahora se conoce que un millón y medio de personas están en la cárcel.

El BID explica que se ha dado a la tarea de conocer las condiciones carcelarias para poder orientar sus programas  y contribuir con evidencia a las políticas públicas de los países de la región. «Porque para resolver un problema, antes es necesario conocerlo».

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