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En los hospitales públicos se atiende el 75 por ciento de los nicaragüenses. LA PRENSA/ ARCHIVO

Presupuestos del Ejército y la Policía Orteguista desmienten que prioridad del régimen sea la salud

El Minsa dispone de un presupuesto de 1,523.1 millones de córdobas para la compra de medicinas. Solo se destinan 19 córdobas al mes por persona en medicinas. Datos desmienten discurso del dictador

El presupuesto público destinado al aparataje militar y al órgano represivo de la Policía Orteguista (PO) es 326 por ciento más en relación a los recursos destinados para la compra de medicinas del servicio de salud estatal. Los datos oficiales del Presupuesto General de la República 2020 botan el discurso del dictador Daniel Ortega, de que su régimen prioriza la inversión social, principalmente en la referida a proveer los suministros médicos necesarios a los hospitales y centros de salud estatales.

El presupuesto destinado al Ministerio de Salud (Minsa) para la compra de medicinas es de 1,523.1 millones de córdobas (unos 44 millones de dólares conforme la tasa de cambio oficial), para abastecer a los hospitales y centros de salud a nivel nacional en el 2020.

Cálculos del economista Enrique Sáenz establecen que se designan 19 córdobas al mes por persona en medicinas.»Es una cifra ridícula si estimas cuánto valen los antivirales (en las farmacias privadas). Presumir de  tener medicamentos, cuando lo que asignan realmente en medicamentos es vergonzoso», criticó Sáenz, asesor económico de la Unidad Nacional Azul y Blanco.

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Los antivirales en las farmacias privadas cuestan entre 200 y más de 400 córdobas, de acuerdo a consultas realizadas por LA PRENSA en Managua.

Un estudio del Banco Mundial indicó que el 75 por ciento de la población nicaragüense es atendida en centros asistenciales públicos. Son constantes las quejas de los pacientes de la escasez de medicamentos en estos centros,  ya que casi siempre solo les extienden la receta para que sea el mismo ciudadano el que la compre.

En su última aparición pública el pasado 15 de abril, el dictador aseguró que tienen «las capacidades para atender a la población» en el sistema de salud que sea afectada por la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19.

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Esa comparecencia la hizo Ortega tras 34 días de ausencia. El dictador nicaragüense ha sido el único presidente ausente ante la pandemia, mientras el resto de mandatarios de América han puesto en práctica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para frenar el contagio del Covid-19.

PO y Defensa Nacional son la prioridad

Los recursos asignados al Minsa para la compra de productos farmacéuticos están muy por debajo de los presupuestos de la PO y el Ejército de Nicaragua. Entre ambas entidades suman 6,422.4 millones de córdobas (unos 145 millones de dólares) de asignaciones en 2020.

El presupuesto para Defensa Nacional y el aparato represor del régimen como es la PO es 326 por ciento más que lo destinado a la compra de medicamentos para los hospitales y centros de Salud pública.

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Incluso de forma individual los fondos dirigidos al Ejército para la defensa nacional, es 74.3 por ciento más que en relación a que recibe el Minsa para abastecer de medicamentos a la red hospitalaria. Son 2,656.2 millones de córdobas ( 77.7 millones de dólares) el presupuesto aprobado al Ejército de Nicaragua para sus operaciones en el presente año.

La PO es la entidad de mayor prioridad del dictador Ortega al ser su brazo represor contra los nicaragüenses. La PO es responsabilizada por organismos de derechos humanos internacionales, como Naciones Unidas, de cometer delitos de lesa humanidad desde el inicio de las protestas sociales en abril del 2018.

En el presente año a la PO se le aprobó un presupuesto por 3,836.2 millones de córdobas (112.8 millones de dólares).  Significa que el brazo represor recibe un 151 por ciento más de recursos que el Minsa para abastecer de medicamentos a la red de salud.

Ortega no ha anunciado ninguna medida para prevenir el contagio masivo del nuevo coronavirus ni un plan de rescate de la economía, que lleva dos años en recesión y que amenaza con empeorar debido a la pandemia. A lo que se dedicó en su más reciente comparecencia pública fue criticar a los países desarrollados por invertir más en bombas atómicas y armamento militar que en fortalecer su red sanitaria, a pesar de que su régimen mantiene las mismas prioridades.

El falso discurso antiarmamentista de Ortega

«Esas armas son para matar. Y se invierten miles de billones. Y los que invierten miles de billones saben perfectamente que esas armas no se pueden utilizar, porque el día que se utilicen desaparece toda la población del planeta. Lo saben perfectamente bien. Entonces, ¿a qué esa locura de invertir billones de billones de billones en armamentos?», dijo Ortega refiriéndose a EE.UU.

A pesar de que la red de salud pública en Nicaragua es deficiente  y carece de la capacidad para dar todos los servicios médicos como de asegurar la medicina a la población que acude a los hospitales y centros de salud, el dictador presumió de ser ejemplo de fortaleza para enfrentar la pandemia del Covid-19.

 

«Prácticamente el 90 por ciento de los hospitales que están en el ámbito del Estado, están dotados de todos los recursos básicos para atender, hasta donde da lógicamente la capacidad en cuanto a camas que tienen estos hospitales. Hay suficientes respiradores», se ufanó Ortega.

Sáenz, asesor económico de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), refirió que a Ortega lo desmienten las asignaciones en el Presupuesto General de la República 2020.

«Él mencionó que tenían suficiente medicamentos, hospitales y médicos incluso mencionó este Interferón cubano (un medicamento promovido por el régimen orteguista), y en el mismo discurso mencionó más de una vez al Ejército y a la Policía como si estos tenían algún papel en el combate de la pandemia», refirió Sáenz.

Los números oficiales «evidencian la patraña del discurso de Ortega», insistió el economista.

«Han presumido de tener un sistema de salud fuerte pero cuando uno ve las cifras se da cuenta de lo raquítico de los presupuestos para atender y garantizar la salud de los nicaragüenses, quienes por la escasez en el sector público asume el gasto con sus precarias finanzas», afirmó Sáenz.

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