Francisco Aguirre Sacasa: «Ortega ya perdió a los pensantes de su partido»

El excanciller explica en esta entrevista sobre las consecuencias que sobrevendrían a Ortega por el manejo que está haciendo del Covid-19, las implicaciones de las sanciones europeas y también opina sobre las elecciones presidenciales de 2021

Aguire Sacasa: "Ortega ya perdió control de las calles"

Francisco Aguirre Sacasa fue embajador de Nicaragua en Washington y canciller de la República. Creció en el exilio y dice tener una visión diferente a la de la mayoría de los nicaragüenses sobre los problemas que tiene Nicaragua en la actualidad.

Además de ser economista y abogado, con estudios en la universidad de Georgetown y de Harvard, también es politólogo e historiador.

En esta entrevista, Aguirre Sacasa habla sobre cómo se está afrontando la pandemia del Covid-19 en Nicaragua, el actuar del Gobierno ante la misma y las probabilidades que existen de que en Nicaragua haya un cambio con las próximas elecciones de 2021.

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También analiza la posición de los Ortega Murillo frente a las sanciones norteamericanas y ahora también las europeas.

Se dice que Nicaragua no es la misma desde abril de 2018. ¿Usted qué cree?
Por supuesto que ha cambiado. Uno de los problemas más grandes que tenemos ahora es que vamos en nuestro tercer año consecutivo de una economía colapsada, que empieza en el año 2018, a pesar de que los primeros tres meses fueron buenos. Se profundiza aún más en el año 2019 y en el año 2020, cuando se esperaba que la contracción iba a reducirse. Según el Fondo Monetario iba a pasar de 5.8 por ciento en el 2019 a 1.2 por ciento en el año 2020, de repente viene el Covid, que tiene un enorme impacto en todo el mundo, ya tenemos casi cuatro millones de personas que han sido afectadas y el número de muertos globalmente anda por los 250,000 y en los Estados Unidos vemos que el desempleo ya llegó a 33 millones de personas, que los pronósticos son que los Estados Unidos tienen ya cifras iguales de contracción económica a los de la gran depresión de los años 30 del siglo pasado.

Muchos nicaragüenses dependen de sus familiares en Estados Unidos…
Por la Covid y esta depresión mundial, esa es la palabra que usa el Fondo Monetario, ya estamos viendo dos fenómenos que nos afectan a nosotros enormemente. Primero, las remesas, en un año normal antes de 2018, representaban para nosotros en plata que entraba a nuestra economía directamente más de 1,700 millones de dólares anualmente, más que lo que nos daba el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano todos los años. Entonces, ahora ¿quién está quedando despedido en los Estados Unidos? No los trabajadores de cuello blanco, estamos hablando de los trabajadores de cuello azul, gente que trabaja en el restaurante, gente que trabaja en hoteles, gente que trabaja en hospitales, pero no como enfermeras y médicos, sino como limpiadores, obreros comunes y una buena parte de esos son latinoamericanos legales e ilegales. Eso ya lo estamos viendo reflejado en las remesas no solo para Nicaragua, sino que para todos los otros países como México, El Salvador, República Dominicana.

¿Cuánto estaría perdiendo Nicaragua con eso?
La reducción en las remesas para nosotros va a ser superior a los 400 millones de dólares este año. Pero, como si eso no fuera suficiente, ya el Fondo Monetario ha emitido un nuevo pronóstico de desempeño económico para este año y es negativo seis por ciento. Es decir, una contracción que antes la habían calculado en 1.8 por ciento la amplían al 6 por ciento. Y para el año entrante lo que va a pasar, según el Fondo, es que no va a haber ni contracción, pero tampoco repunte. Solo hay dos países latinoamericanos que según el Fondo no van a tener un repunte importante el año entrante, el único otro además de Nicaragua es Venezuela. El año entrante ya vas a tener el repunte que el resto del continente va a tener mientras que nosotros seguimos sin poder crecer y ya van a ser cuatro años consecutivos de estar en contracción aguda.

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Aún así se espera que Ortega retenga el poder en el 2021…
Eso es una cosa que está diciéndolo mucha gente. A mí me preguntó hace poco en un canal de televisión un periodista que si yo creía que podía ganar Daniel aún en elecciones libres y yo contesté que sí. Yo como demócrata lo que quisiera es un relevo en la Presidencia de la República y un retorno a la democracia, pero yo he visto encuestas, no creo mucho en ellas, pero he visto encuestas serias, no del encuestador del Estado, que demuestran que él tiene una buena posibilidad de retener el poder, Daniel o la persona que él designe en el año 2021. Ahora, ¿a qué se debe esto? A varias cosas. Primero la desorganización y la división que existe en la oposición nicaragüense y que la hemos visto también por ejemplo en la venezolana, pero que es particularmente aguda en el caso nuestro, producto de la mezquindad, de los egos, de la inmadurez de nuestra cultura política.

¿Qué tiene Ortega a su favor?
Daniel Ortega sigue teniendo los remanentes de un movimiento todavía importante en Nicaragua, como lo es el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Y tiene las palancas del poder, incluyendo mucha plata.

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Se dice que hay muchos militantes históricos inconformes…
Una parte de su base la ha perdido y ha tratado de reinventarse a su partido, de ser un partido de vanguardia quiere ahora convertirlo en una suerte de partido popular, tiene un poco de jóvenes, les regala camisetas, quién sabe cuánta plata y otras chochadas, pero los pensantes del partido ya los perdió.


“Una parte de su base (Ortega) la ha perdido y ha tratado de reinventarse a su partido (FSLN), de ser un partido de vanguardia quiere ahora convertirlo en una suerte de partido popular, tiene un poco de jóvenes, les regala camisetas, quién sabe cuánta plata y otras chochadas, pero los pensantes del partido ya los perdió”. Francisco Aguirre Sacasa, exembajador de Nicaragua en Estados Unidos y excanciller de la República.


Usted, como político experimentado, ¿no se siente responsable de lo que pasa ahora en Nicaragua?
Yo creo que todos los nicaragüenses tenemos una parte de la responsabilidad por lo que está pasando en nuestro país. En lo personal, mi involucramiento en la cosa pública empezó en el año 1997, cuando yo asumo la representación de Nicaragua ante el gobierno norteamericano. Durante los tres años que estuve de embajador, y el año y medio que estuve de canciller, yo me dediqué de una manera muy profesional a cosas que eran favorables para el pueblo nicaragüense. Me siento muy orgulloso, por ejemplo, de haber conseguido la Ley Nacara. Fue una ley que le permitió a los nicaragüenses ilegales en los Estados Unidos optar para la residencia y posteriormente para la ciudadanía norteamericana. Todavía, cuando voy de vez en cuando a Miami, me encuentro con nicaragüenses que me saludan y me dicen “yo soy ciudadano ahora por qué usted nos consiguió la Ley Nacara”. También el TPS, el estatus temporal protegido después del huracán Mitch. Después pasé cinco años escribiendo libros y haciendo consultorías. Y pasé cinco años más en la cosa pública, pero en este caso en la Asamblea Nacional y ahí yo me siento que el tiempo en que yo fui presidente de la Comisión de Economía y Presupuesto y Producción, en ese momento con la colaboración de personas del partido liberal, del MRS, incluso del Frente, trabajamos de una manera muy armoniosa para producir cinco presupuestos consecutivos que respondían a las necesidades más sentidas del pueblo nicaragüense y que le permitía al Gobierno ser un facilitador para el crecimiento. En esos años nosotros logramos tasas de tasas de crecimiento muy elevadas. Tal vez porque estuve en el exilio con mi padre, mi madre y el resto de mi familia en los Estados Unidos, yo tengo un enfoque diferente a la problemática nicaragüense. Lamento nuestra inmadurez política, tomando en cuenta que el año entrante vamos a conmemorar nuestro bicentenario como país independiente, pero el problema nuestro político lo arrastramos prácticamente desde el nacimiento de Nicaragua como República, y cuidado de la época de la colonia española.

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¿Cómo analiza usted los discursos de Daniel Ortega?
Considero que no es una persona que le gusta pronunciarse, no ha tenido una entrevista con ningún periodista nicaragüense en 20 años. Los discursos son un poco folclóricos, no contienen mensajes que son los que debería de enviarle a la nación. El mejor ejemplo es el último discurso, el primero después de estar desaparecido por 34 días. La gente esperaba que él explicase cuál era la política del Gobierno de cara al Covid-19 y nos habló de cuanta gente había muerto en Nicaragua por infartos, de azúcar, por accidente de tránsito, suicidios, pero nunca nos dijo qué es lo que estaba haciendo el Gobierno para mitigar los efectos del Covid-19. En dos discursos no borró la imagen internacional de un hombre que parece no preocuparse por lo que es el Covid-19. Pensar de alguna manera que no va a afectar a Nicaragua es jugar al avestruz y eso contribuye a que exista una apreciación internacional de qué él está poniendo en riesgo a la población nicaragüense. Está buscando o no va a poder impedir un colapso de nuestro pequeño y frágil sistema de salud.

¿Cómo se explica usted el actuar de él si este es un problema mundial?
Eso es lo que no entiendo, yo no lo puedo explicar. Es como si él está queriendo evitar que se le culpe a él por algo que está afectando a todo el mundo. O sea, nadie va a culpar a Daniel Ortega de la pandemia, pero sí lo están culpando de no ponerle mente, de no comprender la magnitud de ella y de no seguir los protocolos más básicos de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. Aquí no hay colegio público cerrado, las universidades casi todas también están abiertas, aquí no hay distanciamiento social. El Gobierno no está diciéndole a la gente que se ponga mascarilla, que anden guantes, que se laven las manos continuamente. Las cifras que da en cuanto al Covid-19 son difíciles de entender. Se maneja un discurso muy confuso, como que no le está dando la importancia que amerita la crisis y por ende está dejando desprotegido al pueblo nicaragüense.

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Por los paramilitares y otras formas de represión no se ha podido protestar en las calles, pero ¿cree que a medida que se acerque la fecha de las elecciones va a crecer el malestar social en Nicaragua?
Yo creo en primer lugar que el grupo que ha estado más involucrado en intimidar y reprimir al pueblo de Nicaragua es la Policía Nacional. En los primeros meses, cuando en su mayoría no estaba formada para represión en la calle, ellos contaron con el apoyo de algunos parapoliciales. Ahora ya han aumentado el número de policías, de personas expertas en el control o la represión en la calle y lo vemos en todas partes, a pesar de que no veo yo absolutamente ninguna actividad que justifique esa presencia, pero si aquí empiezan a morir cantidad de nicaragüenses, a como lo vimos en Guayaquil, por ejemplo, gente muriendo en la calle, vos vas a ver un rechazo de la población tremendo en contra del Gobierno. Ese es un castigo que está engendrando el Gobierno por la manera en que ha manejado al Covid-19.

¿Podría venirse un caos?
Imaginate qué va a pasar acá si de repente, no solo estamos pasando por un periodo de depresión económica, sino que empezamos a ver a nuestros compatriotas muriéndose porque no supo el Gobierno actuar en tiempo. El Fondo Monetario Internacional, en particular, pero también el Banco Mundial, están desembolsando grandes cantidades de plata a los países que están tomando en serio a la crisis y haciendo lo imposible por amortiguar sus efectos. Nuestros vecinos en Centroamérica, como Panamá, Costa Rica, El Salvador, todos han recibido desde el 30 de abril hasta la fecha más de 2,000 millones de dólares en total para ayudarles a ellos a hacerle frente al Covid-19, pero Nicaragua no está en ese grupo. Guatemala, que es el único que hasta la fecha no lo ha recibido, ya está en tubería, o sea, que ya dentro de poco va a salir ese préstamo para Guatemala, pero nosotros no vamos a conseguir ese tipo de apoyo. O sea que no solo vamos a tener una población arrecha, si esta cosa estalla acá, sino que vamos a haber desperdiciado una oportunidad de conseguir un financiamiento adicional por nuestro aislamiento y por haber manejado mal el Covid-19.

¿Cómo vio la solicitud de Ortega para que Estados Unidos le quitara la sanciones?
Como un error político porque él demostró su debilidad. Él dio a conocer que ese era un punto de presión que le estaba llegando, a él ya su familia. También considero un error político el haberle puesto como una condición para que se entablara nuevo un diálogo con la oposición, el que la oposición pidiese que se le quitaran esas sanciones. Es muy difícil, muy difícil para un país o para un individuo, que le quiten sanciones. Es mucho más aconsejable evitar que se las pongan. Por eso es que creo yo que Daniel Ortega en su momento y la vicepresidenta Murillo subestimaron y pensaron que nunca iban a venir las sanciones europeas. Yo no creo que ningún miembro de la familia Ortega Murillo tenga ni el más mínimo deseo de visitar el gran cañón o las cascadas del Niágara, o que quiera pasar un fin de semana comprando en una tienda de Miami, no necesitan ir a los Estados Unidos. Es más, estoy seguro que no viajan nunca a los Estados Unidos, pero sí estoy igual de seguro que para ellos el acceso a Europa es mantener un acceso al sistema financiero europeo, en un momento en que ya el norteamericano está totalmente cerrado para ellos. Representa un golpe muy fuerte.

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¿Cómo sería el manejo del dinero de los Ortega?
Por eso es tan importante el comunicado del Ministerio de Hacienda del Reino Unido, porque allí vos ves al Reino Unido avisándole a todos los actores británicos financieros, no solo en el Reino Unido, sino en lugares como las Islas Vírgenes británicas, como la isla del Caimán, que son también una suerte de paraísos bancarios pero que están bajo el dominio del Ministerio de Hacienda del Reino Unido. Ellos dicen aquí están seis personas (sancionadas por la Unión Europea) y cualquiera de ustedes que les facilite a ellos transacciones financieras o que tienen fondos de ellos y no nos avisan a nosotros, porque ya está congelado todo eso, incurrirá en un castigo criminal. Europa es el lugar ideal para mucha gente, el ambiente agradable, la comida es estupenda y hay países ahí como Suiza que se han hecho de la vista gorda en cuanto a los movimientos de capital. Todo eso se está dificultando ahora y con estas sanciones europeas yo creo que el impacto en la familia Ortega, en el Gobierno de Nicaragua, va a ser mayor que el impacto que tuvieron las sanciones americanas.

Plano personal de Francisco Aguirre Sacasa

Fue canciller de la República a inicios de los años 2000. También fue embajador de Nicaragua en Estados Unidos.

Está casado desde hace 51 años y tiene tres hijos.

Se considera una persona desorganizada y afirma que una de las cosas más atrevidas que ha hecho es impulsar la “Ley Nacara”, una amnistía para los nicaragüenses indocumentados en Estados Unidos.

De apodo le dicen el Canciller.

No le gusta hablar mucho de su vida personal, pero es hijo del excapitán de la Guardia Nacional, Francisco Aguirre Baca, quien en 1947 debió salir al exilio porque tuvo problemas con Anastasio Somoza García, cuando el dictador le dio golpe de Estado al presidente Leonardo Argüello.

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