Zona de Strikes: Julio Espinoza, un auténtico «as» del montículo

Julio Espinoza no tenía un físico vigoroso, pero sí disponía de la habilidad y sabiduría, lo mismo que de una gran curva, para hacer estragos desde la colina

Vicente Padilla, zona de strikes, beisbol

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Para quienes suponen que el éxito es patrimonio solo de los de exuberante físico, quizá les habría costado creer que Julio Espinoza fue un auténtico “as” del beisbol nacional.

Pero dentro de su pequeño chasis, estaba escondido un guerrero, cuya firme convicción le permitió derrotar a críticos y dudosos, mientras construía una legendaria carrera.

Nacido en Rivas en 1943 y fallecido en Chinandega en el 2015, Espinoza hizo tan bien su trabajo que su huella no solo no pierde brillo, sino que alumbra más con el paso de los años.

Su nombre está a la cabeza de los más ponchadores en el país con 1,449 “fusilados”, entre los más ganadores con 155 victorias y entre los máximos en salvamentos con 63 rescates.

Un lanzador bueno al inicio o al final de los partidos. Tenía la versatilidad para brillar sin importar el rol. Y su arma mortífera era una curva de arco grande y caída libre cerca del home.

Luego debutar en 1969 en el Chinandega con 6-4 y 1.47, más 78 ponches en 73.1 innings, Julio subió a 14-6 y 1.77 con el Bóer en 1971, más 156 ponches en 187.1 entradas lanzadas.

A partir de ese año, tuvo la racha de siete temporadas seguidas con al menos 100 ponchados. Y en 1977, cuando saltó a 21-6 y 2.15, arribó a los 1,000 «fusilados» en su brillante carrera.

Su nombre sonaba casi al mismo tiempo que Porfirio Altamirano o Sergio Lacayo, los astros del pitcheo en los años años setenta. Tanto es así, que de 1974 a 1978, el “Guajiro” ganó 97 juegos, Espinoza 70 y Lacayo 69.

Incluso, hay un duelo con ribetes épicos sostenido por Altamirano y Espinoza en el partido decisivo de la Final de 1974. Lo ganó Julio 1-0 y Chinandega se coronó por última vez.

Al final, Espinoza dejó el beisbol en 1994, habiendo jugado durante 21 temporadas pero en cuatro décadas, con marca de 155-107 y 2.27, 1,499 ponches en 2,002 innings.

Su último gran año fue 1983, cuando cerró con 12-3 y 2.08, aunque en 1986, tuvo 9-6 y 2.96 con 13 juegos salvados para Chinandega, lo que quizá ilustra claramente su utilidad.

Espinoza también destacó en la Selección Nacional y entre sus logros está su victoria frente a Corea en el Mundial de 1975 y el relevo ante Cuba en el Mundial de 1984, pero hay más éxitos ahí.

A la vez, Julio fue siempre una persona sencilla, accesible y de buen humor. Pedro «El Pelón» Torres, quien fue su amigo de muchos años, lo molestaba con una anécdota.

«A Julio le podías decir cualquier ofensa y ni se inmutaba, pero cuando le decían, ‘buscá trabajo’, se enojaba y decía, ‘no te metás conmigo’. Pero era tremenda persona», dice Torres.

Julio trabajaba desde el montículo y su labor la hacía como muy pocos podían.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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