Funides urge una moratoria de 3 a 6 meses para deudores, el crédito se desploma más, aumentan la mora y el riesgo en bancos

Funides cree que al dar una moratoria, todos saldrían ganando. “Hay empresas que están necesitando un tipo de alivio temporal para mientras dura lo peor de la enfermedad en el país"

Mientras el régimen de Daniel Ortega sigue sin brindar a los deudores bancarios un alivio ante los estragos que el Covid-19 hará en los empleos formales, en abril el sistema financiero nacional arrojó nuevos signos de afectaciones por la pandemia, luego que este registrara una fuerte caída en  la cartera de crédito, un ascenso en el índice de cartera en riesgo y mayor deterioro en la mora.

El sector se vio ligeramente favorecido por un aumento en las captaciones de depósitos, según cifras de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif). Al primer cuatrimestre, es decir hasta abril, la cartera de crédito cayó 174 millones de dólares con respecto al saldo a diciembre del año pasado.

De ese saldo perdido en cartera de crédito hasta el primer cuatrimestre de este año, 134 millones fueron en abril, su peor desempeño en los últimos 14 meses, según registros oficiales.

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La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) manifestó que es muy probable que este achicamiento de la cartera de crédito en abril corresponda al impacto de la crisis sanitaria, que a nivel mundial ha afectado a 4.8 millones de personas, de los cuales 17,607 contagiados son de Centroamérica, donde ya han fallecido 530 personas.

Como consecuencia de esta segunda crisis que vive Nicaragua, Funides proyectó que este año la economía se encamina a su tercer año de recesión, con una caída aproximada de entre 6.5  y  13.7 por ciento, de manera que se espera que la contracción sea mucho más fuerte que en el 2018 (cuatro por ciento) y que el 2019 (3.9 por ciento), dependiendo de cómo evolucione la pandemia en Nicaragua.

Los factores que estarían incidiendo

Pero ¿qué puede estar incidiendo directamente en la contracción del crédito en abril? “Puede ser que hay menor demanda del crédito, debido al que el sector privado está viendo una contracción en sus ventas, al tiempo que muchos hogares ahora tienen un ingreso más reducido, probablemente por el aumento del desempleo”, señala un técnico de Funides.

El centro de pensamiento cree que  el sistema bancario está analizando cómo otorgar créditos, especialmente en un entorno donde la perspectiva de pago está empeorando.

Explicó que con la contracción del crédito, la liquidez de la banca aumenta, pero las utilidades de esta se merman porque su principal fuente de ingresos son los interés por créditos.

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Hasta el 31 de marzo del 2018 la cartera de crédito era equivalente a 5,172 millones de dólares, y esta ha descendido a 3,404 millones de dólares al 30 de abril del 2020. Es decir que desde ese lapso de tiempo la economía ha perdido 1,768 millones de dólares en préstamos, tanto en córdobas como dólares, lo que representa una reducción de 34.1 por ciento.

La razón de ese derrumbe en el crédito bancario incluye dos años de recesiones, por la crisis política,  más el impacto de la pandemia en apenas dos meses desde que se detectó en Nicaragua el Covid-19.

Perfil crediticio se deteriora

Funides reiteró que en este nuevo contexto, el perfil crediticio se va a deteriorar progresivamente y eso va a provocar que la cartera de préstamos se contraiga aún más.

“La capacidad del sistema financiero de colocar crédito en los próximos meses va a ser mucho más baja que ahorita, los saldos de crédito van a caer mucho más, la situación estaba mala y ahora va a estar mucho peor, por lo tanto los bancos no se pueden arriesgar a dar créditos a cualquiera en este momento», indica Funides.

Una alerta que pareciera empezar a materializarse en el sector. El indicador de cartera en riesgo, que se había mantenido estable alrededor de 2.7 por ciento para el período enero 2017-abril 2018, aumentó a 13.5 por ciento hasta abril de este año, es decir que hoy es 400 por ciento más alta que antes del 2018, según reflejan los números de la Siboif.

Además el índice de morosidad- es decir el dinero que probablemente no se pueda recuperar – se ubica en 3.4 por ciento, cuando antes de la crisis política y sanitaria era de 1 por ciento, lo que implica salto de 240 por ciento entre abril del 2018 y abril de este año.

“Estamos observando un aumento en la cartera en mora de un 11 por ciento entre el marzo y abril, de igual forma la cartera de riesgo se disparó y en la medida que estos indicadores se van desmejorando inciden en la nota que le dan las agencias calificadoras a la banca”, detalla Funides.

Asimismo al aumentar la mora hay un impacto en los estados financieros de la banca “porque ellos tienen que aumentar sus provisiones, que son colchones que deben tener la banca preparados ante potenciales no pago, estas provisiones son proporcionales a la mora”.

En un artículo de opinión publicado esta semana por el economista Néstor Avendaño, con cifras hasta marzo, señalaba que pese a la amenaza, la banca continúa siendo rentable, aunque aún muy baja con relación a antes del 2018.

“La disminución de la tasa de rentabilidad de capital se explica con el aumento de las provisiones por incobrabilidad que pasó, como porcentaje de la cartera bruta de préstamos, de 2.40 por ciento en marzo de 2018 a 4.78 por ciento en marzo de 2019, y en marzo de 2020 se elevó a 5.27 por ciento”, explicó Avendaño.

El economista indicó que se ha observado que la gestión bancaria está orientada a conservar la productividad bancaria, donde la reducción de los gastos administrativos ha sido determinante.

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“La eficacia en el manejo de la cartera de préstamos del sistema bancario en tiempos de crisis política, ha sido mantenida en marzo de 2020 casi en el nivel registrado antes de la crisis en marzo de 2018, es decir, el monto de los préstamos equivale a 53.2 veces el monto de los gastos administrativos”, estima.

Avendaño señala que la banca ha manejado la crisis actual muy similar a la que se dio en el 2018 «inmersos en la crisis política interna y ahora afrontando la crisis de la pandemia mundial, los bancos han fortalecido su solidez, lo cual promueve la confianza del público no bancario en las entidades bancarias. Dicha solidez ha permanecido estable entre junio de 2019 y marzo de 2020, y es 6 puntos porcentuales mayor que la registrada a lo largo de 2017».

Se necesita establecer una moratoria

Ante la posibilidad de que aumente la mora y el riesgo en los próximos meses, por la profundización de la pandemia,  Funides señala que en este contexto es necesario que la Siboif apruebe un alivio moratorio de 3 a 6 meses.

“Consideramos necesario que se dé una moratoria en los términos de los pagos de los créditos entre 3 y 6 meses o puede ser 3 meses revisables, dependiendo cómo vaya evolucionando la situación de la pandemia en el país”, insistió el centro de pensamiento.

Funides cree que al dar una moratoria, todos saldrían ganando. “Hay empresas que están necesitando un tipo de alivio temporal para mientras dura lo peor de la enfermedad en el país y así ellos pueden sobrevivir, al mismo tiempo esto ayudaría a darle solución a la banca, en el sentido que una normativa de esta naturaleza, no dañaría los números de mora y no habría necesidad de aumento de las provisiones, si está regulado por la Siboif”.

Comportamiento de los depósitos bancarios

Y mientras la cartera de crédito se achicó fuertemente en abril, los depósitos en ese mes crecieron un equivalente a 28 millones de dólares, según las estadísticas de la Siboif.

Sin embargo Funides considera que en el contexto actual es muy probable, que los próximos meses haya una desaceleración o posibles caída, por la necesidad que tienen los hogares, negocios y empresas de satisfacer esa necesidad de efectivo, en la medida que se reduzcan sus ingresos.

Entre enero y abril de este año, con respecto al 31 de diciembre del año pasado, los depósitos han crecido 150 millones de dólares.

Hasta el 31 de marzo de 2018, el Sistema Financiero Nacional tenía en depósitos totales 5,495 millones de dólares, pero hasta el 30 de abril del 2020 la cartera había descendido a 4,061 millones de dólares, una reducción acumulada de 1,434 millones de dólares, es decir 26 por ciento menos.

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