¿Tengo derecho a ver el cuerpo de mi familiar fallecido por Covid-19? Esto recomiendan la OMS y OPS

Familias en Nicaragua se quejan de que los hospitales y el Ministerio de Salud no les permiten identificar si los cuerpos que les están entregando son los correctos

Los familiares de Yamil Acevedo Picado, cofundador del Frente Unido Democrático, esperan ansiosos en un costado del hospital Sermesa, en Bolonia, Managua. Pasadas las 11 de la noche,  un ataúd, dos  hombres vestidos con overol blanco, que les cubre de pie a cabeza,  y una camioneta están listos para recibir el cuerpo de Acevedo, que el 16 de mayo, se sospecha, perdió la batalla contra el Covid-19  y por tanto su entierro debe ser inmediato.

«Lo entregan en una bolsa negra, no se puede ver. El ataúd no lo clavan, pero por el peso vos sabés que es un cuerpo humano. No hay autorización de abrirlo. Venimos como a las 7:00 de la noche a recibir a un señor de 400 libras y nos los dieron en una bolsa sellada, entre cinco lo pudimos colocar en el ataúd», describe uno de los hombres vestidos de blanco a otro que transmite en vivo a través de Facebook, que preguntó si podrían ver a Yamil, «su compañero de lucha», para confirmar que realmente están entregando el cuerpo correcto.

Los familiares cercanos al fallecido tampoco tuvieron el acceso para certificar que el cuerpo recibido es de Yamil. «Necesito un papel, cómo voy a saber qué me están entregando a mi papá», dice una mujer mientras los hombres de blanco conducen el ataúd hacia un cuarto, donde se abre una puerta de vidrio, donde aparentemente está el cuerpo de Yamil.

En la transmisión, se puede ver que las mujeres esperan afuera de la morgue. Llenas de angustia y ansiedad.  No les permiten ingresar en ningún momento al lugar donde se encuentra su familiar, pese a que están a escasos metros de donde se hará la entrega del fallecido. «Él es pequeñito, si es una bolsa con un cuerpo más grande y más ancho, ese no es», advierte la hija de Yamil a los hombres de la funeraria que llegaron a retirar el cuerpo.

«¿Preguntá si no hay necesidad de que identifiqués el cuerpo?», le dice el hombre que está transmitiendo por Facebook a la hija de Yamil, quien rápidamente le responde: «no pueden abrir la bolsa».

El féretro está listo para ser llevado al cementerio. «¿Tenía una etiqueta?», le vuelve a preguntar la hija del fallecido al de la funeraria ya con el cuerpo de Yamil dentro del ataúd, sin posibilidad de ser visto. «Lo tenían rotulado», le responde para dar inicio al proceso de entierro exprés que ha ordenado el Ministerio de Salud para las personas fallecidas por este virus, aunque muchas de estas no tienen certificados legales que indiquen que murieron de Covid-19. Solo son sospechas, por presentar los síntomas similares al coronavirus.

Al igual que los familiares de Yamil, en Nicaragua, en un país donde lo improbable es casi siempre probable,  también se ha conocido de la angustia que están atravesando otras familias  dolientes de esta pandemia, ante la imposibilidad de saber con certeza si el cuerpo que les están entregando en las morgues son los de sus seres amados.

La Organización Mundial de la Salud cifra en mas de 4.5 millones los casos de Covid-19 en el mundo. LAPRENSA/ CORTESÍA Deutsche Welle.

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Lo que dice la OMS y la OPS

En ese contexto, ¿es justificada la decisión del Minsa de no permitir que las familias identifiquen los cuerpos de los fallecidos tanto los que mueren por Covid-19 o los que son casos sospechosos? ¿Qué dicen los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)? ¿Cuál es el riesgo de contagio de un cadáver con Covid-19? ¿Qué está pasando en otros países?

El pasado 24 de marzo la OMS emitió una especie de protocolo relacionado con la prevención y el control de infecciones en la gestión de cadáveres en el contexto de Covid-19, donde explicó que por ahora no existen pruebas científicas de que los cadáveres, salvo en casos de cóleras o fiebres hemorrágicas, como el ébola o la fiebre hemorrágica de Marburgo, puedan convertirse en un riesgo de contagio o infección para terceras personas.

En el mismo indica, que los pulmones del cuerpo de un fallecido con  Covid-19 pueden ser fuente de contagio si durante una autopsia- que en Nicaragua no está permitido- hay un manejo incorrecto.  «De otro modo, los cadáveres no transmiten enfermedades», precisa.

Es decir, que tomando en cuenta lo señalado por la OMS, en Nicaragua el Minsa no  puede  argumentar que niega el derecho a los familiares a reconocer el cadáver  porque este puede  ser una fuente de contagio, precisamente porque la organización indica que por ahora no hay evidencia científica al respecto, solamente hay riesgo de que el cuerpo libere virus durante  un proceso de autopsia.

En el documento, indica que hasta esa fecha «no hay pruebas de que nadie se haya infectado por exposición al cadáver de una persona que haya muerto a causa de la Covid-19» y por eso, «las personas pueden morir de Covid-19 en un centro de salud, en su casa o en otros lugares».

No obstante, reconoce que el personal que maneje estos cuerpos se le debe proporcionar todos los suministros médicos de protección necesarios para reducir cualquier riesgo.

Una publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) del 7 de abril de este año reconoce que aún hay incertidumbre sobre las fuentes de transmisión del virus, por lo que señaló que se debe asegurar que el personal que maneje el cadáver aplique las medidas de precaución estándar en todo momento, pero sobre todo cuando hay riesgo de salpicaduras de líquidos corporales del fallecido.

No es necesario el uso de bolsas, pero…

Tanto la OPS como la OMS coinciden en que no es necesario que durante el proceso de embalaje del cuerpo del fallecido hacia una funeraria, crematorio o entierro, se utilicen bolsas para envolver el cuerpo del fallecido por Covid-19.

«Las bolsas para cadáveres no son necesario(a)s para empacar el cuerpo. Envuelva el cuerpo en un paño o cualquier otro tejido para transferirlo y retírelo lo antes posible a la zona mortuoria», dice la OPS.

La Organización Mundial de la Salud señala que si bien no es necesario introducir los cuerpos en bolsas, queda a opción que se haga en caso de otros motivos, como por ejemplo cuando en este haya «fuga excesiva de líquidos corporales».

En varios países de América Latina, no obstante, se ha adoptado la medida de envolver los cuerpos en bolsas plásticas, una orientación que en Nicaragua la hizo el Minsa en su protocolo de gestión de la pandemia, el cual se filtró a los medios de comunicación.

Sin embargo, en países como Perú, por ejemplo, el protocolo médico establece que una vez que la persona fallece en la Unidad de Cuidados Intensivos y el cuerpo es trasladado a una sala de aislamiento, las autoridades de salud pueden «permitir el acceso a una distancia no menor de 2 metros a dos familiares directos para visualizar el cadáver como apoyo del duelo”, según publicó el diario peruano Ojo Público citando el protocolo de ese país.

Incluso, la OPS en sus recomendaciones sobre el manejo de cadáveres apeló para que en los países se  «aplique principios de sensibilidad cultural. Si la familia del paciente desea ver el cuerpo después de su extracción de la sala de aislamiento o área relacionada, se le puede permitir hacerlo con las siguientes precauciones estándar en todo momento, higiene de las manos. Dé a la familia instrucciones claras de no tocar ni besar el cuerpo».

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OMS: familias tienen derecho a investigación

En Nicaragua, las familias de estos difuntos se quejan de que les entregan a sus familiares envueltos en bolsas plásticas negras, sin darles la opción de reconocer si efectivamente se trata de sus parientes. El 17 de mayo falleció José Victorino Cruz, de 70 años, en el hospital Fernando Velez Paiz. En medio de muchas dudas, sobre si murió o no por Covid-19 (la prueba supuestamente dio negativo), el hombre fue entregado en un ataúd sellado y en bolsa negra.

“Si los médicos nos lo entregaron a la familia para que nosotros enterráramos a mi papá porque el examen resultó negativo del coronavirus, entonces ¿por qué nos lo entregaron en una bolsa negra y el ataúd cerrado? Yo estoy inconforme porque no sé si en esa caja el que estaba era mi papá”, dijo una de las hijas del fallecido en declaraciones a LA PRENSA.

Esto contraviene los protocolos de la OMS, que señala que «las autoridades deben abordar las situaciones caso por caso, teniendo en cuenta los derechos de la familia, la necesidad de investigar la causa de la muerte y los riesgos de exposición a la infección».

Pero además el organismo insiste en que es preciso «respetar y proteger en todo momento la dignidad de los muertos y sus tradiciones culturales y religiosas, así como a sus familias. Hay que evitar la precipitación en la gestión de los muertos por Covid-19».

Incluso la OMS indica que no se «requiere ningún equipo o vehículo de transporte especial» para los que fallezcan de Covid-19.

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De acuerdo a una de los familiares, la sala para tratar pacientes de Covid-19 en Sermesa, en Bolonia, «está full». LA PRENSA/J. Flores

Sobre los servicios funerarios

En cuanto a los servicios funerarios, la OMS no es tan restrictiva como varios países, como Nicaragua, han tomado en el caso de las personas que mueran de coronavirus. En su protocolo, indica que en las funerarias, el personal encargado de alistar el cuerpo (por ejemplo, lavarlo, peinarlo, recortarle las uñas o afeitarlo), debe adoptar todas las medidas de precaución ya establecidas en el manejo de muertos.

Y aclara: » Si la familia desea solamente ver el cuerpo, sin tocarlo, puede hacerlo siempre que tome en todo momento las precauciones normalizadas, en particular la higiene de las manos. Hay que dar instrucciones claras a la familia de no tocar o besar el cadáver».

Eso sí, la OMS es clara en señalar que no es recomendable el embalsamamiento, «para evitarla manipulación excesiva del cadáver».  Además precisa que  los adultos mayores de 60 años y las personas inmuno deprimidas no deben interactuar directamente con el cadáver.

De hecho un documento técnico del Ministerio de Sanidad de España sobre los procedimientos para el manejo de cadáveres de casos de Covid-19 del 20 de mayo de este año, señala que se ordenó suspender los velatorios y ceremonias fúnebres para evitar aglomeraciones, en un contexto nacional donde se ha impuesto el distanciamiento social obligatorios. Es decir, no porque el cuerpo signifique un riesgo de propagación.

Pero las autoridades españolas sí tomaron la decisión de no realizar prácticas «de tanatoestética, intervenciones de tanatopraxia, ni intervenciones por motivos religiosos que impliquen procedimientos invasivos en el cadáver». También ordenaron que los cuerpos sean depositados en bolsas una vez que los enfermos fallezcan. En el protocolo no se especifica si los familiares tienen acceso para identificar al difunto.

OMS: familias pueden ver el cadáver antes de su entierro

Aunque el protocolo sugerido por la OMS señala que en cada país se deben «consultar las normativas nacionales y locales relativas a la manipulación y disposición de los restos», en la actual pandemia precisa que «los familiares y amigos pueden ver el cadáver una vez que se haya preparado para el entierro, si es esa la costumbre local, pero no deben tocarlo ni besarlo».

Luego de verlo, estos deben «lavarse bien las manos con agua y jabón». Y además los encargados de colocar el cuerpo en la tumba, «deben usar guantes» y luego de quitárselos, una vez que se haya realizado el entierro, también lavarse las manos.

Los gobiernos debe evitar tomar medidas innecesarias

La OPS en sus recomendaciones también insta a los gobiernos a tomar decisiones oportunas e integrales en el manejo de los cadáveres de personas que fallezcan de coronavirus, que incluya la verificación, recolección, disposición final y el manejo de información a la comunidad».

«Lo anterior buscando evitar medidas extremas unilaterales innecesarias y poco funcionales como la disposición en fosas comunes, incineraciones no técnicas, llegando incluso a generar a otros riesgos como podría ser el conflicto social y la afectación psicosocial», señala.

Al respecto, señaló que es necesario que los países amplíen la capacidad de almacenamiento temporal de cuerpos,  mediante el uso de contenedores refrigerados o instalaciones alternas con disponibilidad de refrigeración».

Hasta ahora en Nicaragua, el protocolo del Gobierno solo ha orientado entierros exprés y prohibido los velatorios y funerales. Pero la mayor queja de las familias es que no se les permite reconocer el cadáver de sus familiares una vez que estos han fallecido y entregados en ataúdes sellados.

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