La sanción al jefe del Ejército

Pero a pesar de la sanción al general Avilés, tal vez no sea demasiado tarde para que el Ejército evite la sanción institucional haciendo su contribución decisiva a la paz,

Nicaragua, política, Daniel Ortega

El Gobierno de los Estados Unidos ( EE.UU.) informó ayer que ha sancionado al ministro de Hacienda de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Iván Acosta, y al jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés.

La sanción a Acosta es importante, sin duda, por cuanto es el tesorero general de la dictadura. Como se dice en la resolución sancionatoria que dio a conocer el gobierno estadounidense: “Acosta ha seguido organizando un importante apoyo financiero al régimen de Ortega.” Y lo acusa, además, de que “amenazó personalmente a los bancos para que no participaran en una huelga general organizada por los líderes de la oposición en marzo de 2019, cuyo objetivo era impulsar la liberación de los presos políticos”.

Sin embargo, de las dos sanciones la más contundente y significativa es sin duda la impuesta al jefe del Ejército, a quien el Gobierno de EE.UU. acusa de “estar alineado políticamente” con el dictador Ortega. La sanción señala que el general Avilés “se negó a ordenar la inhabilitación y el desmantelamiento de las fuerzas paramilitares o parapoliciales durante y después de los levantamientos políticos que comenzaron el 18 de abril de 2018”. Y en general acusa a los militares de que “proporcionaron armas a los parapolicías que llevaron a cabo actos de violencia contra el pueblo nicaragüense…”

En la escalada de sanciones de EE.UU. a figuras destacadas de la dictadura de Daniel Ortega, incluyendo a la codictadora Rosario Murillo y algunos de sus hijos, era de esperarse que en algún momento le llegara el turno a jefes del Ejército y al mismo general Avilés.

Ya antes había sido sancionado el general en retiro Oscar Mojica, ministro de Transporte e Infraestructura de Daniel Ortega, quien según la acusación de EE.UU. “promovió la estrategia de exilio, cárcel o muerte” de la dictadura para aplastar la rebelión de abril de 2018. Además, la Secretaría del Tesoro de EE.UU. dijo al comunicar la sanción a Mojica, que este “administra una parte significativa de las finanzas personales y oficiales” de Ortega y Murillo.

La sanción a Mojica fue vista como una advertencia a los altos militares. Y ahora, aunque la nueva sanción es a título personal para el general Avilés, indirectamente el Ejército ha sido fuertemente impactado y queda abierta la posibilidad de que también pueda ser sancionado institucionalmente, como en el caso de la Policía.

El Ejército como institución y el general Avilés como su comandante en jefe, han tenido —pero la han perdido— la oportunidad de ser un factor determinante para la solución democrática de la crisis política nacional. Como hemos dicho en otras ocasiones, no se trata de que el Ejército tenga que darle un golpe militar de Estado a Daniel Ortega, como en una ocasión dijo el general Avilés que se lo habían sugerido algunas ONG. Es que el Ejército pudo haber influido sobre el dictador, para que atendiera la demanda nacional e internacional de una solución institucional y pacífica de la crisis nacional, mediante un acuerdo con la oposición para celebrar elecciones libres, limpias y observadas, ya fuesen anticipadas o hasta en 2021.

Pero a pesar de la sanción al general Avilés, tal vez no sea demasiado tarde para que el Ejército evite la sanción institucional haciendo su contribución decisiva a la paz, pero a la verdadera paz, con justicia, libertad y democracia.

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