Lectura apropiada del mensaje de los obispos

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) expresaron su preocupación y dolor unánimes por nuestro pueblo que sufre la pandemia del coronavirus en una situación especialmente trágica. Situación que describen así:

“Constatamos que todo nuestro pueblo fiel está consciente de la fragilidad y vulnerabilidad en la que se encuentra el sistema de salud pública, la rapidez con que avanza el contagio, la verdad sobre el número de contagiados y muertes a causa del virus. Con nuestro pueblo estamos sufriendo su incertidumbre, dolor y muerte. El dolor y la impotencia conducen a la desesperación; familias que lloran a sus muertos sin una despedida, el temor y la inseguridad que sufre la población ante el silencio del Estado y la desinformación sobre el avance de la epidemia, el miedo o la imposibilidad de visitar los hospitales sufriendo las enfermedades en el silencio del hogar, la manipulación de la conciencia, coacción y oportunismo político en el manejo de la pandemia”.

Más claro no podían haberse expresado nuestros obispos, quienes además destacan que “nada es más importante que la vida, la vida por encima de todo; los problemas que vienen después de la pandemia son muchos, los retos muy grandes, y solo permaneciendo vivos y unidos los podremos enfrentar; muchos hemos guardado el distanciamiento social y lo hemos hecho por responsabilidad y amor; debemos seguirlo haciendo, cuando la contaminación es local y el riesgo de contagio es mayor”.

Agregan que “lo más importante ahora es proteger la vida y que cada uno haga lo que sea necesario y posible para preservar y proteger la vida de los otros; los más fuertes, generosos y compasivos cargar con los más débiles; los que disponen de riquezas multipliquen sus obras de misericordia para compartir con los que no tienen nada; cuiden con esmero de proteger a hombres y mujeres que trabajan en empresas de producción e instituciones de administración y de servicios; que todos sin excepción prioricemos el cuidado de la vida; la vida por encima de la economía, la vida por encima de los intereses ideológicos y políticos; lo repetimos, la vida por encima de todo. Esto implica la urgencia de fortalecer la solidaridad ciudadana. Cuidar unos de otros y cuidar a los otros, guardando todas las medidas de precaución, prevención y mitigación”.

Consecuentes con su llamado a “permanecer vivos y unidos” y a cuidar “la vida por encima de todo”, dicen: “Exhortamos a los gobernantes y a todos los sectores del país a abrirse a las alianzas y consensos para buscar y encontrar alternativas y soluciones conjuntas que nos eviten una mayor catástrofe humana”.

Los obispos no están exhortando a formar “alianzas y consensos con fines políticos”, sino específicamente lograr “consensos para buscar y encontrar alternativas y soluciones conjuntas que nos eviten una mayor catástrofe humana”. Es muy oportuno ese llamado porque con buena voluntad, generosidad y esfuerzo la sociedad civil se ha unido y organizado ante el coronavirus. Pero todo esfuerzo sería más efectivo si formara parte de una estrategia común que incluyera al gobierno. Desgraciadamente el gobierno se cierra, impide realizar test al sector privado, divulga informaciones falsas, oculta datos, actúa erráticamente y no ve, no oye y no habla más que consigo mismo. Se niega a dar y a recibir cooperación.

El gobierno actúa al margen de las recomendaciones internacionales y de los excelentes expertos nicaragüenses, no consensua estrategias con las asociaciones e instituciones médicas privadas, ni cuida el futuro económico del país con el aporte de empresarios, productores y trabajadores. Los obispos hacen bien en llamar a que todos —gobierno y sociedad civil— luchemos juntos, unidos, con la verdad, con transparencia, aliados y en consenso contra el coronavirus.

Si no, por esas decisiones arbitrarias y excluyentes del gobierno, seguiremos hacia “una mayor catástrofe humana” a ciegas. Sin que los especialistas ni el pueblo podamos conocer la verdadera dimensión de la pandemia, dependiendo de cálculos aproximados obtenidos por el esfuerzo de la sociedad civil.

El autor es comentarista político y de temas religiosos.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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