Si usted fuera Daniel Ortega…

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Daniel Ortega

Esta es una propuesta retadora. No se piense como usted. Piénsese como Daniel Ortega. Así, con su falta de escrúpulos, su carácter ermitaño, sus compromisos mafiosos, con los poderes que aún le quedan, que no son pocos, y las amenazas que lo acosan, que también son muchas. Dice Sun Tzu en “El arte de la guerra” que hay que pensar como el enemigo para anticiparse a sus decisiones. No se trata de que usted, siendo usted, ocupe el lugar de Ortega, sino que piense como Ortega si usted estuviera en sus zapatos. ¿Qué haría?

Mafia

Primero deberá reconocer su situación. Su consigna ahora es “Poder o muerte”. No solo tiene graves crímenes por los cuales responder una vez fuera del poder, sino también una red de compromisos mafiosos que se caerían como castillo de naipes si pierde el control del Estado. Después del poder no hay vida, y para resistir la mayor cantidad de tiempo hará todo lo que tenga que hacer, desde matar a quienes lo amenazan hasta sacrificar el país y a sus propios seguidores si es necesario.

Judas

Elecciones libres y justas es un lujo que no se puede dar. El mejor escenario son unas elecciones controladas. Esa sería la jugada soñada. El segundo mejor escenario, es eliminar las elecciones del 2021, ya sea bajo el pretexto de la pandemia o por una reorganización del Estado. Podría sacar otra vez la vieja carta del estado parlamentarista. Sin embargo, sin el apoyo de una parte de los nicaragüenses que ahora mismo se dicen oposición, no consigue ninguno de estos dos escenarios. Necesita un Judas.

Gatopardo

A estas alturas, los partidos aliados o zancudos son poco importantes. Lo importante son los partidos o grupos aliados que se presenten como opositores, pero jueguen para él. ¿Cómo reconocerlos? Fácil. Aquellos que creen que su protagonismo en un cambio es más importante que el cambio mismo. Aquellos que juegan al Gatopardo. Que todo cambie para que nada cambie. Descalificarán a los otros opositores, dividirán, irán a elecciones, perderán, acusarán de fraude a gritos furiosos y se sentarán en los cargos que les entreguen “porque en política no se dejan espacios vacíos”. Que todo cambien para que todo siga igual.

Plan B

Al mismo tiempo, trabajar en el Plan B para el otro escenario: 2021 sin elecciones. Estimular dentro de la misma oposición un movimiento radical anti electoral. Satanizarlas. Desacreditarlas. Ya sea a través de simpatizantes que se hagan pasar por opositores o verdaderos opositores que consideren la salida electoral una solución “muy tibia” para una dictadura como esta. Para el propósito es lo mismo: justificar la anulación de las elecciones. “Pero si la misma oposición lo pedía, ellos mismos están claros que no es tiempo de pensar en elecciones”, podrá decir.

Divide y vencerás

En fin, no hay que ser muy listo para saber cuál es la estrategia de Daniel Ortega. Por un lado, mantener dividida e infiltrada a la oposición, usando sus propias mezquindades como combustible, para, si fuera el caso, bailar con ella unas elecciones que le den legitimidad y que pueda ganar fácilmente por el control que sobre ellas tendrá. Y por el otro lado, asegurarse lealtades a muerte, como en la mafia, comprometiendo en crímenes a los que tienen las armas por si falla la solución electoral controlada. Mancharles las manos de sangre para que tenga que morir por la dictadura.

Unidad

Ortega no soportaría a una oposición unida. Ni con el Ejército, ni con la Policía, ni con sus paramilitares. No se trata de unirse para ir a elecciones. Se trata de unirse para decidir juntos cada paso que lleve a la salida del dictador. La oposición puede ir junta a elecciones y ganarle, pero, sobre todo, también junta puede golpearle la mesa y desconocer un proceso electoral viciado y sin condiciones de libertad como el que va a pretender hacer. Ese sería su poder. Hacer lo contrario es jugar para perder. Complicidad. Pecar sobre advertido.

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