Solidarios con La Prensa de Panamá

No solo en las dictaduras descaradas y brutales como las de Nicaragua, Venezuela y Cuba se atenta contra la libertad de prensa. También se hace en países democráticos donde por distintas razones, pero sobre todo por la corrupción, se pretende impedir o castigar publicaciones que molestan a ciertos altos funcionarios y otros personajes poderosos.

Eso está ocurriendo en Panamá, donde una juez ordenó secuestrar las cuentas bancarias de La Prensa y las acciones de Corprensa, la corporación que publica ese rotativo y el periódico Mi Diario y es tenedora de la propiedad donde está ubicada la sede de dichas publicaciones periodísticas. Parte de la decisión judicial fue modificada, pero se mantuvo el secuestro de las cuentas bancarias que impide pagar los salarios de los periodistas y demás colaboradores y cumplir las obligaciones con los contratistas.

Esta insólita acción judicial contra La Prensa de Panamá fue ordenada por solicitud del expresidente Ernesto Pérez Balladares, dizque para respaldar el pago por supuestos daños morales que le causaron publicaciones del diario de hace más de nueve años. Se refiere a informaciones publicadas por La Prensa durante un juicio por corrupción que la autoridad judicial le siguió al expresidente Pérez Balladares, informaciones fundadas en la documentación elaborada por la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada, que imputó al ex primer mandatario y otras once personas.

Pérez Balladares fue absuelto y entonces acusó a La Prensa de haberle causado graves daños morales con sus publicaciones, exigiendo una indemnización de cinco millones y medio de dólares. En su defensa La Prensa interpuso dos amparos por garantías constitucionales y ambos fueron resueltos a su favor por las instancias judiciales superiores.

Sin embargo el proceso ordinario contra La Prensa sigue y se encuentra todavía en primera instancia, está pendiente la práctica de pruebas y por tanto no se ha demostrado que el periódico o la empresa Corprensa hubieran cometido delito. A pesar de eso la juez ordenó el secuestro de las cuentas bancarias y los bienes de los periódicos, consumando una grave agresión contra la libertad de información.

La Prensa de Panamá, como LA PRENSA de Nicaragua, es un periódico mártir de la lucha por la libertad de información. Desde su nacimiento en 1980 sufrió censura, atentados a sus periodistas y ataques armados contra sus instalaciones, por parte de turbas de la dictadura de los años ochenta. Y en la época de la democracia ha soportado intolerancia y acoso por su intransigente denuncia de la corrupción.

Vaya para La Prensa de Panamá la solidaridad de LA PRENSA de Nicaragua, su compañera de lucha sin descanso por la libertad de expresión y de información.

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