El fondo de la discusión en Nicaragua

El fondo de la discusión en Nicaragua, es por los resultados prácticos e históricos de las relaciones culturales, sociales y políticas. De ninguna manera es por la coyuntura, o por las relaciones personales de los integrantes de diferentes formas de organización política. Tampoco, porque las personas tengan prevalencia en sus intereses particulares. Debemos ir más allá de la simple actualidad.

La historia de Nicaragua está preñada de exclusiones e indiferencias humanas de parte de los grupos sociales, religiosos, políticos, administradores de la cosa pública, económicos, inversionistas, movimientos de la sociedad, entre otros. Cuando analizamos la sociedad nicaragüense, notamos que, desde hace un poco más de cien años, tenemos un principio de vida que reza así: “Sálvese quien pueda, no me importan los demás”.

Evidentemente, la sociedad nicaragüense ha sido educada para el individualismo, y no para la colectividad. La ciudadanía aún no desarrolla la capacidad de conocer y funcionar en un sentido de sociedad integrada en una Nación, en un rumbo de país. No es cierto que cada persona o cada familia debe empujar/jalar la carreta de la vida, hacia donde mejor le parezca. Siempre debe haber en una sociedad una visión del desarrollo y un sentido lógico hacia donde quiere llegar esa sociedad.

Desafortunadamente, nuestro país no ha logrado construir en su historia derrotero, límites y/o metas del desarrollo humano. Daré tres ejemplos:

Primero, los patrones y propietarios de la hacienda señorial, siempre han acaparado la riqueza producto del trabajo humano, en sus manos individualmente, sin invertir en beneficios colectivos, como educación, salud, vivienda.

Segundo, los gobiernos tradicionalmente han sido grupos de interés con fines particulares y han dejado de lado su papel de mediador, y distribuidor de la riqueza social, llegan a tomarse el “botín” y se van. En el mejor de los casos.

Tercero, la sociedad se divide entre pobres y ricos, y no hemos dejado el desarrollo del término medio, como equilibrio socio/material, por el contrario hemos partido del principio “todo o nada y solo para mí”. Las últimas siete administraciones públicas han desarrollado instrumentos jurídicos para desaparecer la clase media en Nicaragua.

Ahora, en el 2020 queremos vivir en paz, cuando lo que hemos sembrado es indiferencias, individualismo y exclusión, no podemos esperar que haya paz, democracia, concordia, si hemos construido una sociedad disfuncional y sin cultura social colectiva. Pareciera que no fuésemos humanos gregarios. Necesitamos cambiar y construir las bases de una sociedad con justicia y democracia.

El autor es Sociólogo e Investigador Social
oterocirilo19@gmail.com

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