¿Ortega for ever?

CARTAS DE AMOR A NICARAGUA

Querida Nicaragua: Ortega, en unas elecciones limpias, supervigiladas, observadas nacional e internacionalmente no entregará la administración pública si no es mediante una serie de condiciones que él mismo exigirá a la OEA, mucho menos aún en unas elecciones engañosas, sucias, con trampas por doquier, tal como lo ha hecho en otras elecciones del pasado, todas fraudulentas.

Ortega tiene varios ases bajo la manga para negociar una salida que le permita seguir viviendo como un caudillo privilegiado sin que la ley lo alcance y le arrebate su enorme fortuna. Lo primero que tiene a su favor son presos políticos, varones y damas que puede ir soltando de a poquito, de acuerdo con la concesión conseguida. Ortega no está atornillado en la silla presidencial sino que está soldado con soldadura eléctrica a la que hay que deshacer a martillazos y poco a poco de acuerdo con las concesiones recibidas por parte de la oposición y de los organismos internacionales.

Ortega tiene hoy en día la inmensa mayoría de orteguistas en la Asamblea Nacional y por lo tanto puede hacer y deshacer con las leyes a su antojo y de la manera que le parezca más conveniente. Desde ahora puede aprobar una serie de leyes que le permitan volverse intocable en el hipotético caso de que perdiera la elección del 2021. Si quedara en el segundo lugar se garantizaría la pensión vitalicia, la diputación en la Asamblea Nacional y la diputación en el Parlamento Centroamericano. Todo esto le da inmunidad y no puede ser acusado ni procesado. Seguiría viviendo tranquilamente en El Carmen o tal vez construiría un castillo tipo medieval como vivían los reyes de antaño disfrutando de un capital interminable que, en lugar de disminuir aumentaría con nuevas inversiones en muchos países donde tiene contactos de sobra.

La oposición, cuando más, lograría una parte de la administración del país (no el poder). El único chance que le quedaría podría ser lograr una mayoría calificada de diputados en el Congreso Nacional para darle vuelta a tanto desafuero como se ha cometido hasta hoy.

De no tener una representación mayoritaria en el Congreso, Ortega seguiría mandando desde abajo con la Policía y el Ejército, tal como lo ha hecho en el pasado. La salvación podría ser un Congreso mayoritario con diputados honorables y probos, que no pensaran en ir a recibir un salario, ni a pelear por prebendas cuando el país está en bancarrota. Reflexionemos todos y no permitamos más diputados nombrados con el dedo. Que sean nominaciones libres, que nuestro pueblo escoja en primarias a los mejores hombres de cada departamento. Nadie mejor que la comunidad conoce el tipo de personas honradas, capaces de dignificar el Congreso y a toda la República.

El autor es empresario radial.

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