¡No bajar la guardia!

El título de este artículo ¡No bajar la guardia! lo tomo del último comunicado de las Sociedades y Asociaciones Médicas de Nicaragua, las cuales advierten del peligro que existe de “una falsa impresión que la pandemia del Covid-19 se está acabando, cuando, por el contrario, la enfermedad está presentando segundas oleadas en numerosos países del mundo”.

Mientras Ortega, de la negación inicial de la pandemia, que por cierto duró cuatro meses mientras miles de nicaragüenses se contagiaron y muchos murieron, incluso militantes del FSLN, hace dos sábados apareció el 19 de julio en un acto público con mascarilla, conservando distancia social y proclamando que hemos enfrentado “con éxito esta Pandemia”. Es decir, prescribe para sí y su familia, mascarilla y distancia social, lo que niega al pueblo, incluyendo a sus partidarios, reabriendo escuelas y colegios públicos, donde niñas y niños arriesgan contagiarse y contagiar a sus familias.

La advertencia de los gremios médicos para no bajar la guardia es consistente con llamamientos que otras organizaciones civiles, políticas, empresariales y las iglesias, han realizado desde el inicio de la pandemia, y cuyo acatamiento, pese a la oposición del Gobierno, resulta evidente en ciudades, barrios y comunidades.

Pero el llamamiento es también basado en la experiencia de otros países. En la medida que países más exitosos en el control de la pandemia han progresivamente levantado restricciones frente al virus, el mismo se ha expandido.

Es obvia la tensión entre salud y economía, y lo estamos viendo en países desarrollados y que no lo son. Pero, a la vez, y mientras una vacuna aparece y se disemina, que tomará tiempo, mucho se ha aprendido en cuanto a medidas que ayudan a disminuir esa tensión entre salud y economía. Pero, en todo caso, requieren de políticas del gobierno, que en nuestro caso no han existido, más allá de lo que puedan hacer empresas y familias.

La vida es más importante que la economía. Además, como han señalado, entre otros, la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina (Cepal) y el Banco Central de Estados Unidos, sin control de la pandemia es imposible la recuperación económica. Menos en nuestro país, en que las consecuencias negativas en la economía de la pandemia se han sumado a los resultados económicos de la crisis política, y esta no tendrá solución, por más vacuna que exista, sin recuperación de la democracia.

No basta que Ortega y su gabinete se protejan, sino que protejan al pueblo, y para eso deben iniciar una campaña sistemática, por todos los medios posibles, con las principales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si es que acaso el pueblo les importa, más allá de las palabras.

El autor es economista y analista político.

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