Odio y exclusión, parientes cercanos

El atentado, como dijo el papa Francisco y fue denunciado de inmediato por el cardenal Leopoldo Brenes, de la Capilla de la venerada imagen de la Sangre de Cristo, y otros atentados que ha sufrido la Iglesia católica, se atribuye a la campaña de odio que existe desde de las vocerías del gobierno de Ortega, y que ha recrudecido desde los mencionados atentados. Los nicaragüenses pueden revisar en sus diccionarios que la palabra odio y la palabra exclusión son parientes muy cercanos en su significado.

Y precisamente, desde el inicio de su gobierno en 2007, la dictadura de Ortega ha tratado de imitar a China, en que se combinan economía de mercado y sistema de partido único, que por definición excluye a otros partidos de la posibilidad de acceder al poder. Salvo, que en el caso de Nicaragua el sistema de partido único es con la privatización familiar del FSLN, para intentar establecer una dinastía.

Fue en ese sentido, entre otros, que la dictadura se acercó a China haciendo la concesión, mil veces onerosa del canal interoceánico al empresario Wang Jing, para despertar el interés geopolítico de China en la competencia que tiene recíprocamente con los Estados Unidos. Con la extinción del bloque comunista liderado por la ex Unión Soviética, la economía de mercado se ha universalizado, siendo el mejor ejemplo China, que se ha abierto a la misma, pero conservando el sistema de partido único. No es ninguna casualidad que en la página de la embajada de China en Cuba, y lo mismo seguramente ocurre en otras embajadas, se lee: “El sistema de partidos políticos de China se caracteriza por la dirección del Partido Comunista de China (PCCh) y la cooperación de los diversos partidos… Los partidos democráticos son partidos amigos íntimos del PCCh y partidos partícipes del poder en unidad y cooperación con éste, en vez de ser partidos de oposición o fuera del gobierno”. Es decir, régimen de partido único dominante, y partidos “zancudos”, colaboracionistas, como les conocemos en Nicaragua.

¡Eso es lo que quería Ortega en Nicaragua! Economía de mercado y régimen de partido único. No es tampoco casualidad que haya dicho, en la televisión cubana, lo siguiente: “En Cuba hay democracia, y una democracia en la que no se divide al pueblo…”, y agregó: “El pluripartidismo no es más que una manera de desintegrar a la nación…”. Y finalizó diciendo: “El pueblo cubano es el que elige a sus autoridades, sin la estridencia de las elecciones en las democracias burguesas impuestas por Occidente…”

Esas declaraciones fueron en 2009, y como tal actuó Ortega, excluyendo a la verdadera oposición y quedándose, únicamente, con partidos zancudos, igual que en China. Así, además de los groseros fraudes en las elecciones municipales de 2008 y las presidenciales de 2011, en las elecciones generales de 2016 hasta legalmente excluyó a la verdadera oposición.

Detrás de esos atentados contra la Iglesia católica, y aquí se verá que entre odio y exclusión política no solamente existe semejanza gramatical sino también histórica, está el hecho que Ortega no le perdona a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) que haya manifestado lo siguiente, en ocasión de las elecciones de 2016: “Todo intento por crear condiciones para la implantación de un régimen de partido único en donde desaparezca la pluralidad ideológica y de partidos políticos es nocivo para el país, desde el punto de vista social, económico y político”.

Es decir, odio a la Iglesia y exclusión política de la verdadera oposición, no solamente son parientes cercanos en su significado, sino que se confunden en el comportamiento de Ortega.

El autor es economista y analista político.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: