Una elección refrescante

El sábado 8 de agosto fue elegida Miss Nicaragua 2020, la mujer nicaragüense que representará al país en el próximo concurso de Miss Universo.

La elección de la nueva Miss Nicaragua se realizó en el ambiente de austeridad y estricta seguridad sanitaria impuesto por la pandemia del Covid-19, sin que careciera por eso de elegancia y vistosidad.

Seguramente algunas personas opinan que celebrar en estas circunstancias un evento como el de Miss Nicaragua, es banalizar la penosa situación de muchos nicaragüenses golpeados por la triple crisis política, económica y pandémica. Otras creerán, por eso mismo, que es una trivialidad de LA PRENSA ocuparse de este tema en su sección editorial. Sin embargo, la elección de Miss Nicaragua en las críticas circunstancias actuales —libre de manipulación política y gubernamental——, y el espectáculo que con ese motivo se pudo apreciar masivamente por medio de un canal de televisión y las redes sociales, ha sido como un alivio de las tóxicas tensiones emocionales que sufren actualmente los nicaragüenses. Y ha sido un mensaje de que a pesar de la dictadura y de la pandemia, hay vida y belleza humana en Nicaragua.

En realidad, la ceremonia de selección de la nueva reina de belleza, simpatía y talento femenino de Nicaragua, fue algo refrescante en el pesado ambiente social, político y sanitario del país. Ha sido un tratamiento para el espíritu, como recomiendan las consultoras sicológicas que escriben en las páginas de opinión de LA PRENSA, a fin de evitar que se agrave el estrés individual y colectivo provocado por la cuarentena prolongada que es necesaria para evitar más propagación del coronavirus.

También es importante reconocer que el sentido y el formato del concurso local de Miss Nicaragua, y del internacional de Miss Universo, ha venido cambiando positivamente y dejando atrás el anacrónico concepto de apreciar en la mujer solo sus atributos físicos y su presencia externa. Ahora en el certamen se reconocen cada vez más los valores intelectuales y morales que dan sentido a la condición humana y la dignidad a la mujer.

En la elección de Miss Nicaragua 2020 quedó claro el mensaje de empoderamiento de la mujer, de crecimiento de su capacidad de emprendimiento y del esfuerzo propio de las concursantes para su formación profesional y el desarrollo de su potencial de competencia.

Al respecto el periódico El Heraldo, de Aragón, España, en su nota informativa sobre la elección de la nueva Miss Nicaragua basada en un despacho de la agencia de noticias Efe, destaca que la elegida, Ana Janssy Marcelo Molina, es una ingeniera agroindustrial esteliana que con mucho empeño logró superarse para ser la mujer que es ahora. Y agrega la información, que durante la pandemia ella ha impulsado en las redes sociales una campaña con el fin de recolectar materiales de protección para los médicos y demás trabajadores de la salud, que atienden a personas contagiadas con el Covid-19.

Sin duda que falta mucho por hacer para que la mujer ocupe plenamente y se le reconozca de verdad el lugar que le corresponde en la participación social, en la creación económica y en el ejercicio efectivo del poder político. En lo cual el ejemplo motivador de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro sigue siendo un norte a seguir.

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