Mairena habla sobre la aparente división dentro del Movimiento Campesino.

Medardo Mairena: «El problema no es entre nosotros, sino con la dictadura de Daniel Ortega»

Denuncia la persecución en las montañas de Nicaragua. También habla sobre la aparente división dentro del Movimiento Campesino y la relación que tiene con la también líder campesina Francisca Ramírez que, según Mairena, intentó visitar en Costa Rica, pero ella no quiso recibirlo.

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Se nota que viene de tierra adentro por sus botas vaqueras llenas de lodo seco, pero es lo único que lo delata. La camisa blanca bien planchada y la mascarilla limpia. Desde que salió de la cárcel anda con la mirada arisca y tratando de pasar desapercibido.

Medardo Mairena tiene meses fuera de su casa y su familia casi en su totalidad está en el exilio. Antes de iniciar la entrevista recibe varias llamadas telefónicas. Son madres de campesinos que han sido secuestrados, baleados o andan huyendo. Él atiende, pregunta detalles y apunta en un papel los nombres.

Mairena aprovecha esta entrevista para denunciar la persecución en las montañas de Nicaragua. También habla sobre la aparente división dentro del Movimiento Campesino y la relación que tiene con la también líder campesina Francisca Ramírez que, según Mairena, intentó visitar en Costa Rica, pero ella no quiso recibirlo.

¿Cómo comenzó su andar en la política?
Inicialmente con una directiva de la Iglesia católica en mi comarca y luego la gente me nombró en un puesto que nosotros llamamos alcaldito, que es un delegado de la comunidad para que pueda velar por el desarrollo de la comarca. Ahí comenzamos a trabajar unos proyectos pequeños, como el de poner una escuela. Yo no tengo una carrera política, inicié debido a una necesidad de la comunidad. Luego salió la oportunidad para que me nombraran como un representante en el gobierno regional.

Y llegó la famosa concesión canalera.
Así es. En la misma comunidad nosotros nos dimos a la tarea de distribuir la Ley 840 y hacer foros para que la gente supiera del riesgo que corría no solo de expropiación, también medioambiental. Nosotros no dudamos en ningún momento de que querían despojarnos de nuestras tierras.

¿En ese tiempo conoció a la líder campesina Francisca Ramírez?
Sí. La conocí luego de que nosotros hicimos la primera marcha en Punta Gorda y luego otra en Puerto Príncipe.

¿El Movimiento Campesino está dividido?
El Movimiento Campesino, a pesar de sus dificultades, no son los problemas internos sino la misma represión del régimen, que no nos permite hacer las asambleas que hacíamos antes. El Estado sigue cometiendo delitos como lo que hace la Policía sandinista, el Ejército sandinista, la Juventud Sandinista y los paramilitares, que ahora de manera irresponsable este régimen les ha dado armas.

¿Están divididos o no? Se mira a Freddy Navas haciendo una especie de relanzamiento del movimiento, Lener Fonseca por otro lado, usted aquí, doña Chica en Costa Rica.
No, el Movimiento Campesino no está dividido. En el caso de Freddy, el contexto político demanda beligerancia. Él expresó que quería reunirse con otros movimientos para realizar algunas acciones y nosotros entendemos que nuestro grupo tiene que tener alianzas para ejercer presión por la libertad de los presos políticos. Lener y los demás se mantienen en el Consejo Nacional, lo que pasa es que muchos políticos quieren hacernos ver como divididos. Una cosa es llegar como invitado a algunas reuniones y otra es formar parte de esos grupos y ellos lo han desmentido. Es deber de nosotros escuchar todas las voces y construir una agenda.

¿Su relación con Francisca Ramírez es buena?
Cuando doña Francisca fue coordinadora del Movimiento Campesino siempre la apoyamos. Nunca la dejamos sola e igual hicimos cuando estaba en la coordinación Octavio Ortega. Pero el sol no se para y fue pasando el tiempo de coordinación de Octavio y luego el período de doña Francisca y yo que cuando asumí fui secuestrado. Cuando salimos de la cárcel nos pidieron que asumiéramos el reto de nuevo de liderar el movimiento. Este nuevo período no es una renovación consecutiva porque yo fui encarcelado. El día de mañana viene otra persona y yo le voy a apoyar.

Le pregunto de nuevo. ¿Es buena su relación actual con Francisca Ramírez?
Tal vez no es buena ni mala. Considero que es regular. Lamentablemente ella está en el exilio como muchos líderes. Cuando nosotros fuimos secuestrados, fue un terremoto y tuvieron que decidir los que quedaron que si se hacía un consejo del Movimiento Campesino de manera interina o qué otra cosa. Muchos salieron al exilio a diferentes países del mundo. Entonces en ese momento, yo era uno de los que pensaba desde la cárcel que doña Francisca tiene la experiencia para tomar la coordinación y que el movimiento no cayera. Así que unos corrieron el riesgo de quedarse, otros no quisieron. Se hizo una reestructuración en el Movimiento Campesino y doña Francisca no participó en las asambleas. Desconozco las razones. Yo fui a visitarla hasta el campamento donde ella está. Lamentablemente no me recibió y me dio tristeza porque nosotros siempre la vimos como parte de nuestra familia. Cuando salí de la cárcel esperé que hubiera una estrategia en la Alianza Cívica, pero no la había, y pensé que iba a ver en el exilio con los otros hermanos de lucha si se podía hacer una estrategia. Pero vimos muchas diferencias entre muchos movimientos, en Costa Rica hay más de 300. Fue complicado buscar la unificación desde el exilio.

¿Cuál era el objetivo de esta visita a Francisca Ramírez?
Para ir donde ella recorrí casi 300 kilómetros y yo llevaba mis propuestas para unificar, pero lamentablemente no me recibió. Entonces me vine decepcionado a Nicaragua para reorganizarnos. No es que nosotros estamos obviando el liderazgo de los que se han ido al exilio, esto es para tener el contacto con las bases y denunciando las violaciones a los derechos humanos que se siguen dando en el campo.

Se notaban diferencias entre ustedes desde antes de 2018. Por ejemplo, en una de las últimas marchas campesinas ya se les veía apartados.
El Movimiento Campesino viene de muchas procedencias. En años anteriores hubo cosas que socavaron al Consejo Nacional con algunos integrantes que decidieron participar como candidatos a diputados. En el primer diálogo hubo gente de Managua que hizo hasta lo imposible para que yo no fuera la persona que representara a los campesinos en esa mesa. El día que se lanzó la Alianza Cívica, un grupo de jóvenes llegó a decir que habían hecho una encuesta que decía que querían que fuera doña Francisca al diálogo. Yo les agradecí que se tomaran la molestia. Lo que sentí es que hubo intención de alguna manera de maniobrar para que fuera al diálogo la persona con la que se sentían más cómodos. Pero no eran estas personas las que tenían que decidir sino el Movimiento Campesino. Nosotros nunca cuestionamos los casi tres períodos que estuvo doña Francisca al frente, más bien decidimos apoyar y jalar todos del carro.

Dice que el volver a asumir el cargo de coordinador no es una reelección, sin embargo, para que usted volviera a liderar tuvieron que modificar los estatutos internos.
Mirá, cuando nosotros nos conformamos como Consejo Nacional los estatutos los hicimos para que la coordinación fuera por seis meses. Esto porque nos estábamos conociendo, obviamente. Después el cargo era prorrogable a seis meses más y el Consejo decidía si seguías o nombraban a otra persona. Luego dijimos que podíamos ampliar el período una vez que nos conociéramos. En 2016 hubo muchas propuestas de parte de partidos políticos para que nos pusiéramos una bandera partidaria y pasamos ese fogueo. Muchos mantuvimos la lealtad del Movimiento Campesino, pero otros se fueron como candidatos a diputados.

«En 2016 hubo muchas propuestas de parte de partidos políticos para que nos pusiéramos una bandera partidaria y pasamos ese fogueo». LA PRENSA/O.NAVARRETE

Desde la masacre de la ‘operación limpieza’ se ha vuelto difícil y peligroso ingresar a la zona canalera. ¿Cómo están los campesinos en esos territorios?
La represión no ha parado y quiero aprovechar la entrevista para denunciar algunas cosas. Tenemos a don Justo Rodríguez, que sigue hospitalizado en cuidados intensivos; ese día (19 de abril de 2020) fueron siete campesinos secuestrados, dos recibieron tiros de AK-47 en las piernas y aun estando hospitalizados, se los llevaron al Chipote. Ayer fueron secuestrados cuatro campesinos de la zona de Río San Juan, anoche la misma policía sandinista dejó en cuidados intensivos a un muchacho llamado Trinidad Amador, de El Tortuguero, le dispararon con una escopeta. Ángel fue secuestrado ayer en Muelle de los Bueyes y ayer recibimos denuncia de una muchacha joven que fue detenida en Ocotal. La represión se ha incrementado y andan de cacería.

A usted se le ha señalado de ser cercano al Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y del expresidente Arnoldo Alemán.
Eso es completamente falso. Esos señalamientos obedecen a la misma cultura política tradicional de este país. Siempre en los procesos de elecciones los candidatos y aspirantes lo primero que hacen es descalificar a las personas, creyendo que con eso van a causar respaldo y protagonismo.

¿Qué papel quiere jugar el Movimiento Campesino dentro de la Coalición Nacional?
Somos un movimiento más dentro de la Coalición Nacional. Lo que nosotros pretendemos es aglomerar movimientos sociales y gremiales con el fin de que podamos garantizar, de alguna manera, una unidad de todos los sectores como pasó en los años 90. En ese tiempo hubo una coalición que unió a todos los sectores. Una vez que unamos los territorios y hagamos las alianzas, podamos iniciar un proceso de presión interna para conseguir la libertad de los presos políticos, para conseguir el cese a la represión y que los exiliados puedan retornar sin ser perseguidos. También queremos lograr las reformas electorales y cambiar los magistrados del Consejo Supremo Electoral. No queremos que pase lo de años anteriores cuando el Ejército, Policía y ahora los paramilitares sean acreditados para que tengan el acceso de votar en una junta receptora de votos y luego se van a resguardar la seguridad a otro centro de votación y vuelven a votar.

¿Cree que está cerca esa unidad?
Nosotros creemos que sí vamos a lograr la unidad. Siendo franco, en 2018 el pueblo demostró estar unido, el pueblo no está dividido, lo que hay no es división sino que hay diferentes movimientos sociales, políticos y gremiales que tienen formas diferentes de ver las cosas. Pero todos tenemos puntos en común.

¿Ha sentido en algún momento que sectores dentro de la Coalición han torpedeado la unidad?
Tenemos que sentirnos en la libertad de decir lo que pensamos. Muchas veces alguien sale u opina en redes sociales y porque quizás vos y yo tenemos propuestas diferentes, ya creen que es el sentir de la población. Al final, cada cual tiene su opinión y lo que hacemos es consensuar. Si vemos en redes sociales hay muchas críticas y creo que son importantes, el problema es que en Nicaragua no estamos acostumbrados a tener ese proceso de diálogo interno para buscar de alguna manera el entendimiento. Si vos no expresás tu sentir en redes sociales o un espacio nadie lo va a saber, entonces la Coalición Nacional va a creer que lo sabe todo y no es cierto. Quizás en la Coalición no somos las mejores personas para estar ahí, pero somos los que hemos estado ejerciendo presión o liderando movimientos, ya sean grandes o pequeños.

¿Qué opina de otros sectores que no quieren entrar a esta coalición?
Yo los invitaría. Invito a CxL, que no ha querido participar dentro de la Coalición, y creo que es importante deponer los intereses y podamos juntarnos todos para luchar por las demandas sociales de este pueblo. Si nos vamos con un 80 por ciento de los movimientos y queda ese otro 20 por ciento, estarán diciendo que no están de acuerdo y están en su derecho, pero yo invitaría que nos unamos. El problema de Nicaragua no es entre nosotros sino con la dictadura.

Le voy a mencionar a una serie de personajes y usted me dice qué piensa sobre ellos. Comencemos por el dictador.
A Daniel Ortega la gente lo va a recordar para mal. Por todo lo que le está haciendo al pueblo de Nicaragua: secuestros, asesinatos, torturas, y es lamentable.

Rosario Murillo.
Está desempeñando el mismo papel que ha dejado tanto luto y sufrimiento en este pueblo.

Arnoldo Alemán.
De la misma manera. Creo que Arnoldo Alemán ha pagado su costo por, desgraciadamente, haber pactado con Ortega en su momento y eso trajo polémica en la oposición.

Kitty Monterrey.
Creo que con Kitty, en estos momentos, el problema es que no ha estado abierta para escuchar a los diferentes movimientos. Yo la respeto mucho, pero creo que en su momento ella puede reflexionar y todavía está a tiempo para entrar a este esfuerzo y que solo juntos podemos lograr. Yo le digo a ella que escuche a sus bases, porque sus bases nos han dicho en los territorios que ellos sí quieren unidad y están dispuestos a respaldar este esfuerzo.

El nuevo presidente del Cosep, Michael Healy.
Esperamos que en realidad haga un papel importante sobre el sector privado y trabajen para levantar la economía, pero sobre todo en este movimiento de la transición democrática, se pongan de lado del pueblo. Pero que todos esos arreglos que hubo antes pasen a la basura.

Del antiguo presidente del Cosep, José Adán Aguerri.
Ellos han entendido que no hicieron el mejor arreglo para que este país pudiera mantener la democracia, creo que en algún momento se dejaron llevar por el interés de levantar la economía y ser centralizados y eso nos llevó a la crisis y nosotros hemos pagado los platos rotos. A esos pactos debemos sumar el sufrimiento de este pueblo.

Francisca Ramírez.
El Movimiento Campesino siempre está con las puertas abiertas para cuando ella quiera regresar a Nicaragua. Estamos abiertos para unificarnos todos en casa.

Plano personal

Medardo Mairena Sequeira. Nació en Nueva Guinea en 1979.

Desde pequeño le enseñaron a trabajar la tierra, ordeñar vacas y tomar responsabilidades.

De niño no pudo ir a la escuela debido al temor que tenían sus padres de enviarlo durante los años que duró la guerra de los 80.

A los 16 años entró a clases por primera vez en una escuelita a distancia donde sacó la primaria y parte de la secundaria.

A los 22 años se trasladó a Punta Gorda, donde formó su familia.

Tiene tres hijos, uno de 19, otro de 16 y el menor de cinco años. Tiene 20 años de casado.

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