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La juventud sandinista en las afueras de las instalaciones del INSS. LA PRENSA/CARLOS VALLE.

Régimen de Ortega revela otro desastre financiero en el INSS en 2020 y 2021

El régimen de Daniel Ortega llevaba meses ocultando el estado financiero del INSS, pero en el proyecto de Presupuesto General de la República 2021 revela el desastre que tres años de recesión económica han provocado en las finanzas de la entidad. Economistas advierten que crisis apunta a un descontrol.

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Tres años de recesión y casi ocho meses de crisis sanitaria han empujado a las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) otra vez al borde del colapso, perspectivas que podrían empeorar para el 2021, en pleno año electoral, tiempos en que los gobiernos no suelen aplicar reformas de este tipo porque son consideradas impopulares. Pero economistas advierten que la crisis apunta a un descontrol en el manejo del déficit del Seguro Social.

Luego de meses de mantener oculta la situación financiera del INSS, el proyecto de Presupuesto General de la República 2021 revela que el régimen espera que el próximo año el instituto termine con un déficit global por 8,050 millones de córdobas (equivalentes a unos 229.1 millones de dólares), una estimación que solo se había hecho antes de la reforma a la seguridad social que se aplicó el año pasado para supuestamente evitar la debacle de la institución.

Las perspectivas en el 2020 son tan negativas como 2021. Para este año el INSS cerrará con un hueco financiero de 6,219 millones de córdobas (unos 182.3 millones de dólares), 119 por ciento superior al déficit registrado en el 2019, según el documento disponible en el sitio web del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

El problema es que el régimen espera que los ingresos provenientes de las empresas y asegurados sigan en descenso. En los últimos tres años el INSS ha perdido más de 200 mil afiliados, lo que estaría pasándole factura.

Actual crisis empuja a déficit inmanejables

“Todas las proyecciones actuariales que se han efectuado mostraban déficit crecientes y cada vez más enormes del INSS a lo largo del tiempo, debido al creciente costo del pago de pensiones y atención médica asociados al proceso de envejecimiento y transición epidemiológica. La actual crisis ha precipitado el surgimiento de déficit inmanejables que serían mayores en los años subsiguientes”, advirtió un economista, que prefiere no ser citado.

De hecho de concretarse las proyecciones, el INSS habrá acumulado nueve años de crisis. La primera vez que el instituto cerró con déficit global fue en el 2013, cuando ascendió a 192.1 millones de córdobas y desde entonces se ha salido de control, pese a los múltiples “parches financieros” que el régimen ha promovido.

Aunque el régimen espera menores ingresos, los gastos del INSS seguirán en ascenso; a menor ritmo que antes del 2018, cuando se aceleró el deterioro de las finanzas de una entidad de la cual dependen más de un millón de nicaragüenses, entre asegurados y pensionados.

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Tal es la crisis que sus ingresos no son suficientes ni para cubrir sus gastos operativos (sin incluir inversiones). Por ejemplo, en el 2020 el INSS proyecta gastar en sus operaciones 34,991 millones de córdobas, pese a que sus ingresos solo por contribución a la seguridad social sumarán 28,999 millones de córdobas.

Una situación similar se prevé para el 2021. En el gasto corriente en ambos años está programado aumentar, principalmente el rubro relacionado con prestaciones de la seguridad social, que incluye pago de pensiones y atención médica.

No obstante, los números en gasto por planilla no muestran ninguna intención del INSS por reducir gastos por esta vía, aunque la misma sí permanecerá casi inamovible. Por ejemplo, en el 2020 esta ascenderá a 1,333 millones de córdobas, ligeramente superior a los 1,327 millones de córdobas en el 2019. En el 2021 esta se ubicará en 1,347 millones de córdobas.

Difícil cubrir huecos

Hasta ahora el régimen venía apoyando al INSS con transferencias desde el Presupuesto General de la República, sin embargo, el economista indica que esta posibilidad cada vez se verá limitada, sobre todo si la economía no logra superar la recesión.

“En 2020 quizás el déficit pueda cubrirse con el 6 por ciento de los ingresos tributarios que corresponden a la parte de las transferencias municipales que se les está quitando. En 2021 no habría manera”, advierte.

Asimismo, el especialista en economía indica que quizás una alternativa es que el régimen eche mano de sus depósitos en el BCN para apoyar las finanzas del INSS, pero esto sería temporal. Esos recursos no son suficientes en el tiempo.  “A menos que echaran mano de sus depósitos en el BCN, reduciéndolos a su mínima expresión”, expresa.

Hasta julio de este año, el régimen tenía depositado en el Banco Central un récord de 19,200 millones de córdobas, pero parte de estos fondos también sirven para cubrir el gasto público, actualmente afectado por la contracción en la recaudación de impuestos.

De verse forzado a hacer estos retiros masivos para apoyar al INSS, el economista dice que automáticamente se afectará la recuperación de las reservas internacionales, donde están colocados los depósitos del gobierno central.

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De los más de 8,000 millones de córdobas en déficit proyectado para el próximo año, el economista indica que el régimen lo único que tiene contemplado es una transferencia por 4,146.4 millones de córdobas en concepto de adelanto de la deuda histórica del Estado con el INSS más el aporte estatal. Es decir, aún haría falta cubrir otros casi 4,000 millones de córdobas.

Sin condiciones  para otra reforma

Para el especialista en seguridad social Manuel Israel Ruiz, en el contexto actual no es posible realizar otra reforma para ayudar financieramente al INSS. “Las transferencias van a continuar en el mejor de los casos, los empleadores en este momento pueden soportar el año 2020, pero en el 2021 no se sabe, yo esperaría que se mantenga lo que está ahorita”, dijo.

Donald Soza, exfuncionario del INSS y asesor independiente en seguridad social, también coincide en que no hay margen para aplicar nuevas reformas. Con la que se hizo en el 2019 “se achicaron las pensiones al mínimo posible, más de eso no creo que se pueda, no puede haber más encogimiento a los beneficios”.

“Si la economía mejora, el INSS también; pero si seguimos igual, las finanzas del instituto van a seguir empeorando, porque se necesita contener la fuga de trabajadores, eso es urgente. El otro hecho es que vamos para un año electoral, entonces eso significa que en lo político se va a buscar un clima favorable”, dijo Soza.

El asesor independiente sostuvo que con la pérdida de afiliados retrocedimos varios años “y para volver a recuperar esas 200 mil personas nos tomará más o menos unos cuatro o cinco años, si es que se resuelve el conflicto político, porque eso afecta fuertemente la economía”.

Según las proyecciones del régimen, este año espera que el INSS acabe con 617,537 afiliados, por debajo de los 727,025 del año pasado. Para el 2021 apenas espera una recuperación de 23,117 plazas, esto a pesar de que las proyecciones apuntan a una menor recaudación por esta vía y la patronal.

Ruiz comentó que hasta el 2017 la base de afiliados del INSS aumentaba menos del uno por ciento con relación a la Población Económicamente Activa, que crece el tres por ciento, “entonces ¿cuándo vamos alcanzar el nivel del 2017? Cuando aquí tengamos una economía fantástica, cuando vuelvan a haber 40 mil empleadores. ¿Cuándo se va a recuperar? Ni el mejor economista te va a decir”.

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18 reformas para nada

“Desde 1990 hasta febrero 2019 se han hecho 18 reformas al reglamento, siempre tocando los mismos artículos: 44, 56, 58, 85, 96. ¿Qué más podría hacer? Incrementar la edad ya no se puede; incrementar las semanas cotizadas en un país donde la permanencia es muy baja, no lo creo. Se ha comprobado que con 18 reformas ninguna de ellas ha tenido éxito”, agregó.

“La única salvación es que el Seguro tenga plena autonomía financiera, eso es lo primero; segundo, que las pensiones reducidas y especiales las asuma de una sola vez el Estado, porque las pensiones reducidas son un problema de Estado, no del Seguro Social; y el tercer aspecto es que se haga una ley, porque estamos sin ley en materia de salud y necesitamos fortalecer las inversiones”, afirmó.

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