Dos prestigiosas personalidades nicaragüenses, el doctor Carlos Tünnermann Bernheim y don Fabio Gadea Mantilla, han llamado a los diversos movimientos de oposición a unirse en una sola opción electoral para enfrentarla a la dictadura y vencerla en las urnas de votación.
El llamado de los dos eminentes ciudadanos, incluye una propuesta práctica de procedimiento para escoger a los candidatos presidencial y vicepresidencial, y a los aspirantes a diputados, así como para determinar quién sería el representante legal de la gran unión electoral opositora.
La unidad de la oposición es factible y además necesaria. Pero no porque hayan desaparecido las ideologías, como dicen algunos y agregan que ahora solo existe la contradicción dictadura versus democracia. En realidad, las ideologías son los sistemas de ideas, creencias y valores de las personas y los grupos sociales y políticos acerca de la sociedad y el Estado, y por tanto existen y seguirán existiendo. Como dice el enciclopedista político Rodrigo Borja: “La ideología es la forma como cada sujeto o grupo de sujetos ve el mundo, de acuerdo con sus conocimientos, experiencias, sensibilidades, condicionamientos y lugar que ocupa en la estructura social —particularmente en el proceso de producción económica—, factores todos estos, que le imprimen una manera de ver las cosas”.
Esto significa que las ideologías siempre están y estarán presentes en la sociedad, porque ellas expresan la diversidad humana y la pluralidad social y política. Solo en las distopías comunista, nazi y fascista, se ha pretendido igualar a toda la gente en un pensamiento único, lo cual es totalitario, perverso, inhumano y condenado al fracaso histórico.
Pero el hecho de que haya ideologías diversas, inclusive opuestas, no quiere decir que la gente no tenga también valores comunes y aspiraciones coincidentes, que en determinadas situaciones hacen posible e inclusive imponen la necesidad de hacer a un lado las diferencias ideológicas y unir esfuerzos con un propósito común.
Para comprobarlo no hay que irse a otras partes del mundo. En Nicaragua, a mediados del siglo XIX los liberales y conservadores se disputaban el poder a balazos, se odiaban mortalmente y a menudo se enfrentaban en las guerras civiles y conspiraciones. Pero cuando William Walker amenazó con imponer el sistema esclavista, los liberales y los conservadores hicieron a un lado sus diferencias ideológicas y banderas partidistas, y se unieron en una sola fuerza para derrotar a los filibusteros y sacarlos del país.
Esa experiencia de unión nacional por encima de las diferencias ideológicas y disputas partidistas, se repitió en el siglo XX para enfrentar y derrotar a la dictadura somocista. Los mismos sandinistas, para derrocar al somocismo tuvieron que unir sus tres tendencias irreconciliables, bajo la presión de Cuba y por el afán de conquistar el poder. Y en 1990 la unión opositora fue la clave para que la democracia republicana venciera a la primera dictadura sandinista.
¿Por qué, entonces, no se podrían unir ahora todos los que adversan a la dictadura, alrededor del objetivo común de sacarla del poder que es mucho más importante que las diferencias ideológicas? Si no se unen es, sencillamente, porque no lo quieren hacer.