De ninguna manera puedo estar de acuerdo con lo sucedido el 6 de enero/2021 en el Capitolio de EE. UU., en la ciudad de Washington, DC. Como tampoco puedo estar de acuerdo con los acontecimientos del verano (caso George Floyd) del 2020 ocurridos en ese país y llevados a efecto por las huestes del Partido Demócrata (BLM y Antifa), que saquearon, incendiaron, asesinaron, destruyeron monumentos (propiedad histórica del pueblo de EE. UU.), tomaron estaciones de policía, decretaron zonas independientes con sus propios gobiernos dentro del territorio gringo, etc.
Pero este artículo no se trata de establecer parangones entre demócratas y republicanos para ver quiénes son peores políticos, legisladores o gobernantes, se trata de expresar mi idea referente a la decadencia moral y política de dicho país, la cual tiene “como punta del iceberg” a como dirían los mismos gringos, la falta de credibilidad en sus instituciones.
Un sistema tan alejado de la realidad que no he oído a ningún político de ese país preguntarse la razón de las protestas del día 6 de enero o las del verano.
Razón mucho más importante que los daños causados en los eventos ya mencionados. ¿En el verano, serían en realidad por la muerte de George Floyd o por frustraciones raciales? ¿Y el 6 de enero sería por atender al llamado de Trump o por la frustración de ver cómo un sistema de vida parece desaparecer, sistema el cual incluye la confianza en un proceso electoral, proceso el cual hoy en día un 40 por ciento de la población total de ese país duda de la transparencia y honestidad del mismo. Con ese 40 por ciento de falta de credibilidad, ¿podrá EE. UU. reclamarle a Ortega que sus elecciones no son honestas?
Un país donde el Congreso como institución únicamente cuenta con la aprobación del 11 por ciento de la población. Pareciera de Ripley, un porcentaje de aprobación más bajo que el de la Asamblea Legislativa de Nicaragua, y ya no digamos la confianza en los medios noticiosos. Esta se encuentra por el suelo y hay más gente que cree en los tuits de Trump que en las noticias de CNN, ABC, etc., e igual se encuentra por el suelo la confiabilidad en el FBI, después de los sucesos de espionaje en contra de la candidatura republicana en las elecciones del 2016 y las tramas de muchos de sus agentes en contra de la presidencia de Trump.
Las instituciones de ese país, incluyendo la familia como base de la sociedad y esta del Estado, se derrumban. Y hablando de hegemonía mundial, el futuro es de los depredadores chinos más con los mensajes demócratas, no sé si de mala fe o por estúpidos, que siguen hablándole al pueblo del peligro ruso.
Rusia es un estado económico del tamaño de Italia, el enemigo a vencer son los chinos comunistas, pero como son los de los grandes negocios con Silicone Valley, Amazon, Walmart, Nike, Starbuck, etc., hay que mantenerlos sonrientes y no importa tengan casi medio millón de chinos estudiando en EE. UU., todos ellos agentes del comunismo chino.
No olvidemos que los ciclos de la historia se repiten (Toynbee) y ya hubo una guerra civil en ese país, así que sus políticos, que a final de cuentas parecen más timbucos y calandracas, que republicanos y demócratas, se reinventan y comienzan a pensar más en su país y menos en sus intereses y los de sus familiares o se les repite el ciclo.
Todo lo que sube baja y la bajada ya se inició.
El autor es abogado y notario.