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En 1876, George Hall, de los Atléticos de Filadelfia, fue el primer líder jonronero en las Grandes Ligas con cinco en 60 juegos. Desde entonces, la evolución de los batazos de cuatro esquinas ha sido imparable a través del tiempo.
Ned Williamson de Chicago levantó la vara hasta 27 en 1884 y pese a etapas en las cuales la tasa de jonrones se vio disminuida por controles desde las oficinas, el ascenso ha sido firme. Ya no digamos cuando llegó Babe Ruth.
Ruth inauguró el club de los 50 en 1920 (54) y luego se movió a 60 en 1927. Y pese a que los jonrones preservan ese toque especial de emotividad en un partido, cuando se multiplican como la verdolaga, es hora de revisar.
Eso ha sucedido ahora y el comité de científicos que ha comisionado las Grandes Ligas para analizar este caso, atribuye a inconsistencias en la altura de las costuras de las pelotas como la causa principal de tantos jonrones hoy en día.
De acuerdo con el columnista Mike Feinsand de MLB.com, van a aflojar la tensión de los devanados de lana que lleva la pelota y reducirán su peso en 2.8 gramos sin cambiar su tamaño. Son cambios que los jugadores no percibirán.
El objetivo de la medida es mantener su coeficiente de restitución (su rebote) entre .530 y .570, algo que ha subido en los últimos años. Además las pelotas se deben conservar en almacenes con humedad controlada.
Eso podría ayudar, según los científicos, a que la gran cantidad de jonrones baje. En el 2019, última campaña de 162 partidos, se pegaron 6,676 cuadrangulares, pero la tendencia siguió en 2020, pese al recorte de los juegos.
En el 2019 se conectó un jonrón cada 6.6 apariciones al plato. El año pasado, un palo cada 6.5 oportunidades. Pero quizá deba darse el crédito también a los bateadores que cada vez son más fuertes y poderosos.
En el año 2000 el 9.4 por ciento de los elevados fueron jonrones. En 2010 el 18.5. Y en 2020, el 23.6. Además hay un ascenso en la velocidad de salida de los batazos y en su ángulo de lanzamiento, que es cada vez más vertical.
De acuerdo a Baseball Savant en el 2010 el promedio general en las Grandes Ligas del ángulo de lanzamiento (que es la inclinación vertical de los batazos) era de 11 grados. En el 2020 es de 13.1 y va siempre en franco ascenso.
Igual ocurre con la velocidad de salida, que es arrojada por el impacto del bate con la bola. Superar las 100 millas se ha vuelto bastante común y hay gente como Giancarlo Stanton o incluso Ronald Acuña, que van a pasos gigantes.
Al final, vamos a ver si las medidas tendrán algún efecto en la tasa de los jonrones, pero lo cierto es que cada año los jugadores lucen más atléticos y poderosos en su afán de terminar en la cima y alcanzar la fama y fortuna.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
