La muerte de Walter Ramón Ramírez, de 32 años, aún mantiene sorprendidos a los habitantes del barrio Oscar Turcios, Distrito Uno de Managua. Él viajaba como pasajero en una caponera y el conductor Reynaldo Alfredo Moreno Ocón frenó de manera repentina, ocasionando que Ramírez saliera por los aires y cayera sobre el pavimento. Su muerte fue como consecuencia de trauma craneoencefálico severo.
Ramírez regresaba de jugar futbol en un campo deportivo el pasado domingo, a eso de las 5:40 de la tarde, y abordó este medio de transporte, sin imaginar que sería su último viaje. La tragedia ocurrió de los semáforos de Enel Central, 100 metros al oeste.

Habitantes del sector denunciaron que los jóvenes que conducen las caponeras lo hacen sin tomar las medidas de seguridad correspondientes. “Lo que pasa es que esos muchachos manejan hasta en estado de ebriedad, se creen los dueños de las carreteras”, expresó María Lucrecia Vega, vecina del fallecido.
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De acuerdo con las investigaciones que realizó un equipo de peritos de accidentes de tránsito, Ramírez salió por los aires, luego que Reynaldo frenó repentinamente cuando se desplazaba de sur a norte. El conductor de 26 años de edad permanece detenido en la Estación del Distrito Uno de Policía y en las próximas horas podría ser llevado a los juzgados de Managua por el delito de homicidio imprudente.

El cuerpo del joven, quien era un destacado deportista, fue sepultado la tarde del martes en el Cementerio General. Ramírez laboraba en el área de bodega de Sinsa. Algunos vecinos comentaron que los familiares no permitieron que tomaran fotos al ataúd, por algunos señalamientos en redes sociales.
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Tragedia pudo evitarse
Durante un sondeo realizado, se pudo observar que unas quince caponeras hechizas (motocicleta más cajón metálico) que prestan el servicio de transporte no usan barandas metálicas para protección del pasajero, lo que representa un peligro mortal.
“Eso es viejo, nosotros estamos conscientes del riesgo que corremos al montarnos en estas caponeras, ya les hemos hecho esos señalamientos, pero ellos (conductores) no hacen caso, ese muchacho se hubiese salvado si tuviera ese soporte”, comentó una usuaria de este servicio.

El costo de pasaje del transporte tiene un valor de cinco y diez córdobas, dependiendo de la distancia dentro del barrio.
En el año 2016, el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma) contabilizó 1,195 unidades entre triciclos motorizados, ciclotaxis (bicicletas) y mototaxis. Esta cifra se duplicó después de cinco años.
