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No hubo en los años setenta un bateador más difícil de ser puesto out que Pedro Selva. Su mezcla de tacto y poder lo situó en una dimensión que muy pocos han alcanzado. Y sus cifras fueron tan robustas como era su físico: cuatro triples coronas y otra cantidad de lideratos que confirman su impacto desde el line up del Carazo.
Y luego en los años ochenta vimos el establecimiento de Julio Medina, antes de la llegada de Nemesio Porras, quien alcanzó su plenitud en los noventa, década en la que también deslumbró Henry Roa. Más tarde surgió Edgard López, hasta llegar a la época de Jimmy González y a la era de Darrell Campbell.
Todos ellos forman parte de una agrupación de legendarios bateadores que no tienen sucesores. En sus hojas de vida hay desde múltiples títulos de bateo, hasta tantas otras hazañas a nivel local y en la Selección Nacional que muy pocos discutirían la calidad que mostraron a través de sus trayectorias.
Por supuesto, no solo ellos provocaron impacto. Aquí ha habido tremendos bateadores como Ernesto López, Pablo Juárez, Próspero González, Ariel Delgado, Norman Cardoze y muchos otros más.
Sin embargo, hoy en día, ¿quién es el out más difícil? Debe ser Ofilio Castro. Solo considere lo siguiente. Castro tuvo en el 2020 su “peor” temporada en los últimos siete años porque “solo” bateó .342, una cifra por debajo de sus estándares habituales.
No es exageración. En el 2014, Ofilio bateó .411; en el 2015, .383; en el 2016, .415; en el 2017, .395; en el 2018, .436 y en el 2019, .418. Así que .342, un promedio que tendría lleno de orgullo a cualquiera, es por debajo de sus niveles habituales de rendimiento.
De hecho, Castro con .377 es el bateador de más alto average en la historia de los torneos de beisbol superior. Ha sido líder de bateo en tres ocasiones en estos torneos y una vez en la Profesional. De acuerdo con detalles de Gerald Hernández, tiene un total de 2,882 hits en toda su carrera.
Ofilio, a diferencia de Selva, Ernesto o Nemesio, es un bateador de contacto pero no necesariamente de poder. En los Pomares ha conectado 46 jonrones en 783 juegos y aún no llega a diez palos en una temporada.
Se caracteriza por su disciplina en el home, va profundo en los conteos y suele batear hacia el jardín derecho, pero es capaz de hacer ajustes cuando lo trabajan adentro. Es muy talentoso. Es un señor bateador.
No obstante, será interesante verlo tronar a sus 37 años. Viene de batear .349 en la Profesional, así que no se percibe que su declive esté a la vista, pero vamos a ver qué tanta consistencia muestra.
Castro forma parte también del grupo de legendarios bateadores que habrían tenido éxito en cualquier época. Incluso, estuvo a la orilla de las Grandes Ligas (AAA con Washington) antes de salir de circulación.
En el Pomares habrá bateadores como Ismael Munguía, Wuillians Vásquez, Renato Morales, Sandy Bermúdez y Benjamín Alegría que son un problema, pero Ofilio quizá sea el out más difícil.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
