LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Nicaragua necesita un programa político nacional de largo plazo

Necesitamos un programa político para corto, mediano y largo plazo que finalmente conduzca a Nicaragua hacia el desarrollo, que sea producto de un acuerdo nacional lúcido, plural, inclusivo, que responda a las principales necesidades del país, para cuya concreción se requiere mucho estudio y discusión.

Debería ser un programa político que nos permita avanzar sin sobresaltos, incluso sin importar qué agrupación política tomara el poder, pues todos estaríamos comprometidos con su cumplimiento y no se abandonaría ninguno de sus puntos ni se agregarían otros que causaran escozor dentro de esta gran alianza general por el interés nacional.

Concebir una alianza política solo con participantes que piensan igual, es tener una ideología absolutista y autoritaria, pues las sociedades se caracterizan por su multiplicidad de ideas, por la riqueza de su diversidad de pensamiento. La solidez del programa político y su aprobación consensuada, es lo que determinará que, aunque haya una alianza variopinta, la alianza se empeñará en comenzar a aplicar su programa una vez en el gobierno. La discusión de un programa político es una importante oportunidad para aportar a la nación, para que se conozcan en el terreno los líderes sociales y aprendan a tolerarse, a comprender que la razón está compartida y a que hay que hacer concesiones para lograr un buen acuerdo entre partes diferentes.

Nunca se había estudiado tanto el problema estructural del sistema electoral

No pueden ser parte de un programa político a corto plazo aquellos aspectos polémicos y muy controversiales de los que se sabe que causan división en la sociedad, pero en este puede quedar establecido que se someterían a la consulta popular en el mediano y largo plazo, por ejemplo, en la medida que vayamos avanzando sólidamente en la solución de los problemas más ingentes en este segundo país más pobre de América Latina, como la educación, la salud y la productividad del trabajo.

Es probable que el actual momento histórico sea cuando por primera vez tantas personas tan cualificadas se han reunido para trabajar con tanto profesionalismo y fervor patriótico no solo para estudiar a profundidad el problema estructural del sistema electoral de nuestra nación, sino también para elaborar un diagnóstico de país a partir del cual han formulado propuestas de programa político nacional.

Es extraordinario tener conceptualizado qué requiere Nicaragua que sucesivos gobiernos impulsen para que salgamos de la miseria y del atraso y nos convirtamos en un país con libertad, instituciones y derechos humanos, y podamos vivir bien, sin grandes diferencias ni traumas, con fuertes empresarios que contribuyan proporcionalmente al ingreso nacional y toda una sociedad aportando para el desarrollo del país.

Retraso del desarrollo de la conciencia de algunos sectores

El desarrollo de la conciencia de la clase política está a la zaga del estado en que se encuentra la elaboración de un programa político nacional para el buen gobierno de Nicaragua en los próximos 40 años. El estallido social de abril del 2018 ha forzado un crecimiento de la conciencia social y dado lugar a nuevos liderazgos. Pero en la clase política en general ha habido un desarrollo desigual y todavía hay quienes tienen una mentalidad de feudos en los que se refugian los que piensan igual para rechazar a los que opinan diferente.

No se libera la clase política tradicional de las cadenas que la atan a una forma autoritaria, parasitaria y vergonzosa de hacer política, y pareciera condenada a continuar con sus profundas carencias.

En la Nicaragua que queremos y que empezó a asomarse con el estallido social de abril del 2018, hay una oleada de organizaciones y nuevos líderes o de personas a quienes las circunstancias las han catapultado a la arena política y lo que están actuando de manera consecuente. Estos últimos son quienes tendrían más posibilidades de llevar adelante un programa político nacional y de continuar intentando atraer a sectores que aún no dan un paso adelante para abrazar intereses nacionales.

La ciudadanía debe impedir que cuatro granujas que manejan un partido político hagan una fuerte inversión económica y se apoderen del gobierno para llevar adelante sus ambiciones para llenarse de más riqueza. Debemos trabajar por un programa político nacional que verdaderamente represente los intereses de los nicaragüenses y que detenga en seco esta seguidilla de aborrecibles dictaduras que nos han atascado y empobrecido y violentado de manera sufrida y dramática nuestros derechos humanos.

El autor es periodista.

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