El ajonjolí es un cultivo que a nivel nacional tiene poca demanda, pese a que tiene un potencial sin explotar, especialmente a lo que aceite se refiere. En 2020 Nicaragua colocó una tonelada de aceite de ajonjolí en el mercado local a través de ferias y su punto de venta específicos. En el 2019 se colocó media tonelada en el mercado interno. Es un mercado muy incipiente pese a que esta semilla se ha cultivado al menos durante los últimos 30 años en el país.
En contraposición a lo poco que se consume en el mercado local, a nivel internacional se enviaban entre 90 y 95 toneladas de aceite de ajonjolí al año, pero en los últimos años se ha tenido bajas exportaciones por razones climáticas y en el 2020 la pandemia disminuyó el consumo en Europa. Por eso se enviaron al exterior solo 56 toneladas de aceite de ajonjolí, según Juan Ramón Bravo, presidente de la Central de Cooperativas del Campo, una organización que aglomera a 900 socios, de siete asociaciones pequeñas en Quezalguaque y León. Una de esta se encarga de transformar en aceite este cultivo.
El ajonjolí no es parte de la dieta de los nicaragüenses y eso ha hecho que el aceite de esta planta no se haya posicionado en el mercado nacional, explicó. «A veces producimos cosas muy sanas en el país, pero nosotros siempre estamos buscando el lado financiero y entonces en lugar de crear consumo en Nicaragua le estamos buscando otros mercados en el mundo a lo que sembramos», observó.
El aceite de ajonjolí es tan exquisito para la alimentación como el de oliva, dijo. «Para mí, es mucho más sano que el aceite de oliva porque es más liviano», señaló. En Nicaragua el precio del litro de aceite de ajonjolí puede alcanzar los 300 córdobas, un tanto más barato que el litro del de aceite de oliva que en promedio se ubica en 400 córdobas. A nivel internacional esta cooperativa vende a 4.5 dólares el kilogramo de este aceite.
«Nosotros somos una de las cooperativas con mayor tiempo en el mercado del ajonjolí, somos proveedores para el mercado de Japón y proveemos descortezada al mercado inglés para las panaderías», relató.
Proveedores de L’Oréal
Este es un cultivo que está en manos de los pequeños productores, al igual que muchos de los productos que exporta Nicaragua. «Tenemos casi 27 años de ser proveedores de aceite de ajonjolí para una de las compañías de cosméticos más grandes del mundo: The Body Shop, la cual le pertenece a L’Oréal ahora». Agregó que la producción en el país siempre será buena en dependencia del clima. En 2020 fue difícil debido a la problemática de los huracanes, Eta y Iota, de acuerdo con el cooperativista.
El presidente de dicha cooperativa manifestó que el impacto que hubo en los mercados internacionales por causa del coronavirus fue devastador. «Nosotros no lo sentimos mucho aquí porque Nicaragua no tiene mucho consumo de ese aceite, pero en Europa por ejemplo, la mayoría de la gente está trabajando desde su casa y eso hace que la gente se limite a utilizar cosméticos», explicó.
Esta cooperativa detalló que ellos establecen precios del aceite con las empresas a nivel internacional, en dependencia de su tabla de costos, por lo tanto mantienen estabilidad en sus exportaciones.
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Más manzanas de siembra este año
En Nicaragua se estima que hay unos 4,000 productores trabajando el ajonjolí, la mayoría en el occidente. El promedio de siembra anual había sido de 15,000 manzanas, pero en 2020 debido a la pandemia solo sembraron 10,000. «Dada la depresión de otros rubros de la agricultura como el maní, los productores se transportan a otros cultivos y el ajonjolí es una opción, de ahí que este año esperan una siembra de 12,000 manzanas sembradas», precisó. Cada manzana de tierra dedicada a la siembra de ajonjolí provee entre 10 y 12 quintales.
Detalló que algunas veces con costo se obtienen 120,000 quintales de ajonjolí a nivel de país, por lo que a menudo se dificulta cumplir los contratos de compra que se tienen pactados con Japón, comentó. Central de Cooperativas del Campo se encarga de unos 30 mil quintales y lo otro corresponde a otras entidades. Aunque en 2020 se cosecharon 115 mil quintales, esta cooperativa se dedicó al procesamiento de 35 mil quintales que provenían de unos 2,000 pequeños productores.
El ajonjolí tiene bajos costos de producción en el país. «No tiene muchas exigencias de inversión, no es muy demandante en el uso de insumos como fertilizantes, entonces es muy favorable para las producciones rurales», manifestó. Sin embargo, dijo que en los costos de operaciones para la elaboración de aceite sí tienen algunas dificultades por la falta de conocimientos que tenían, de manera que desperdiciaban el producto.
Otro de los problemas de la industria del ajonjolí es la tarifa energética, por lo que han hecho enormes esfuerzos para instalar paneles solares y con ello han conseguido reducir sus costos de electricidad hasta un 20 por ciento. «Sustituir la energía convencional nos ha costado hasta el momento 40,000 dólares, pero eso es lo mejor porque el costo de la energía es un elemento muy alto en todas las industrias», señaló.
Hasta febrero de este año, Nicaragua en términos generales ha exportado un poco más de dos millones de kilogramos de ajonjolí, según datos preliminares del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), lo que ha permitido en ingresos tres millones de dólares. En este periodo, hay una caída de 32.8 por ciento en volumen y 10.9 por ciento de contracción en valor.
El año pasado, según datos del BCN, el ajonjolí generó al país 11.1 millones de dólares, por encima de los 7.7 millones de dólares en el 2019. En el 2018 ingresaron 6.8 millones de dólares, lo que muestra el significativo crecimiento de este cultivo exportable. El BCN no especifica cuánto de este ingreso se debe a aceite de ajonjolí.
