Antony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos, no se adelantó a responder cuál sería el actuar de su país si las elecciones en Nicaragua no fueran libres ni seguras, aunque afirmó que sí les «preocupan esas elecciones».
Varios medios de comunicación estadounidenses se hicieron eco de una serie de interrogantes que la congresista republicana María Elvira Salazar hizo a Blinken, durante una audiencia en el comité de relaciones exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado miércoles.
Salazar le preguntó al secretario de Estado acerca de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Sobre este país, los medios estadounidenses destacaron el silencio que guardó Blinken en un momento en que la congresista por la Florida lo cuestionó sobre la posibilidad de romper relaciones con Nicaragua si el régimen se roba las elecciones.
«¿Ha considerado la posibilidad de romper relaciones con Nicaragua y el régimen de Ortega si no son (las elecciones) libres? ¿Considerará la posibilidad, si se roban las elecciones?». El secretario de Estado respondió escuetamente que siempre evalúan todas las opciones, pero que su trabajo «en el Departamento de Estado es el de continuar buscando formas de» relacionarse con los países. Salazar insistió en que si esa postura se mantendría si Ortega se roba las elecciones del 7 de noviembre, pero Blinken no respondió.

El exembajador Edgard Parrales considera que Blinken se reservó la respuesta porque quiere guardarse bajo la manga las medidas que tomarían si Ortega sigue sin hacer caso a la solicitud de la Organización de Estados Americanos (OEA), de reformar el sistema electoral y crear garantías de elecciones libres y competitivas.
«En cierta forma, Daniel Ortega da la impresión de que no está dispuesto a realizar las reformas, pero muchas veces pasa que este señor (Ortega) presiona para ver si logra salirse con la suya, pero puede ser que ya llegando la fecha de las elecciones ceda y acepte realizar las reformas. Me imagino que es por eso que Blinken no respondió a Salazar», expresó Parrales.
Para el exdiplomático, el silencio del secretario de Estado no significa que el Gobierno de Joe Biden vaya a ser pasivo con Ortega. «El actual presidente de Estados Unidos ha estado en contra de las dictaduras desde que era vicepresidente, bajo el mandato de Barack Obama. Por eso considero que van a mantener la presión sobre el gobierno Ortega Murillo. En caso de que deban ser contundentes contra Ortega no dudo que van a actuar, porque es algo que tiene que ver con las convicciones que ya tenía desde su paso como vicepresidente», sostuvo Parrales.
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Desde el punto de vista de Bosco Matamoros, también exembajador nicaragüense, Blinken se negó a responder para no comprometer la política exterior de una gran potencia como Estados Unidos, por la presunción de un fraude hipotético que pueda ocurrir en Nicaragua.
Los estados tienen normas a las cuales se someten en el contexto internacional y a las cuales en ese caso está obligado el Gobierno de Nicaragua, que es a respetar los estándares internacionales en términos de las elecciones, aseveró Matamoros.
«Bajo ningún punto de vista voy a concluir que el secretario Blinken no va a tomar una acción tanto a nivel bilateral, como dentro del contexto de la OEA, si Nicaragua bajo el Gobierno de Daniel Ortega no cumple con su compromiso internacional que es respetar la voluntad popular celebrando un proceso de acuerdo a las normas internacionales que exigen claramente la observación nacional, internacional y las otras condiciones técnicas del proceso electoral como es auditorias y conteo a pie de urna», dijo.
A criterio del exembajador, pretender en este momento que ya el Gobierno de los Estados Unidos se comprometa a romper relaciones con el Gobierno de Nicaragua como cualquier otro país, antes de los procesos antes mencionados, es desconocer cómo operan los estados.
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«¿Le preocupa que la oposición de Nicaragua participe en las próximas elecciones presidenciales sin garantía de que esas elecciones serán libres y seguras?», cuestionó la congresista, quien además es periodista.
A lo que Blinken respondió: «Nos preocupan esas elecciones y que sean libres y seguras». De modo que Parrales considera que a Estados Unidos le preocupa la libertad de Nicaragua.
Matamoros considera que, si se dan elecciones fraudulentas en el país, no solo los Estados Unidos declararán ilegítimo al Gobierno que quede electo en esta nación, sino que también lo desconocerán la Unión Europea y otros países de la región centroamericana. «Ocurrirá lo mismo que ha sucedido en Venezuela con los mandatos de Nicolás Maduro», indicó.
