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Entre diciembre de 2017 y marzo de 2021 el INSS acumula una pérdida de 169,274 empleados. Archivo/LA PRENSA

Préstamo del FMI que fue transferido al INSS cayó en «saco roto», Gobierno no logra estabilizar crisis del instituto

Cifras divulgadas por el Banco Central de Nicaragua revelan que el Gobierno sigue lidiando con la desbordante crisis del INSS y los ingresos caen pese a incremento en número de afiliados. Estos son los números recién actualizados sobre la salud de la entidad.

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Pese a que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) recibió una inyección de 2,084 millones de córdobas a finales de diciembre, proveniente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y en los últimos seis meses la entidad ha recuperado afiliados, eso ha sido insuficiente para ayudar a las debilitadas finanzas que cerraron el primer bimestre con un déficit de 484.1 millones de córdobas, por encima de los 466.5 millones de córdobas en similar periodo del año pasado.

A finales de noviembre pasado, el FMI le aprobó a Nicaragua un préstamo por 186.8 millones de dólares para atender la emergencia sanitaria derivada de la pandemia de Covid-19 y para oxigenar las reservas internacionales y como apoyo presupuestario, fue de ahí donde se pudo auxiliar al INSS, pero los analistas ya habían advertido de que ese oxígeno era insuficiente.

El Gobierno decidió inyectar al INSS parte del préstamo como una medida ante la grave crisis que esta institución está pasando, debido a que los ingresos propios del Seguro Social son insuficientes para cubrir sus gastos, especialmente el pago de las pensiones a los jubilados y los servicios médicos a los asegurados, así como las inversiones.

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Esa inyección fue insuficiente y eso se puede ver reflejado en las cifras recién actualizadas por el Banco Central de Nicaragua, que muestran que entre enero y febrero de este año el INSS logró en ingresos totales 4,775.9 millones, pero estos fueron insuficientes para cubrir su gasto operativo por  5,218.4  millones de córdobas.

Según el resultado operativo del INSS, divulgado con retraso por el Banco Central de Nicaragua, a febrero los gastos por prestaciones sociales sumaron 3,460.6 millones de córdobas; en la compra de bienes y servicios se gastaron 1,477.5 millones de córdobas y el de planilla ascendió a 276.3 millones de córdobas.

Además los números muestran que el Gobierno debió reducir casi a cero en los primeros dos meses de este año el gasto de inversión para poder frenar el aumento del déficit de la entidad. Muestra de ello es que en el primer bimestre la adquisición de activos no financieros ascendió a 41.6 millones de córdobas, menor a los 101.5 millones de córdobas en igual periodo del año pasado. Este gasto suele abultar el déficit global del INSS.

El déficit fue cubierto con financiamiento interno, según muestra el balance de la entidad, que el año pasado igualmente fue auxiliada por este canal con un flujo de 3,597.8 millones de córdobas, que incorporaría los fondos que llegaron desde el Fondo Monetario Internacional, a cuya entidad el Gobierno ya le prometió trabajar en una reforma que permita estabilizar a la institución.

Y aunque el instituto logró captar casi a 30 mil nuevos afiliados en los primeros tres meses de este año, la imposibilidad de acelerar ese aumento agrava la crisis de la entidad, que data desde el 2013. Róger Murillo, especialista en seguridad social, explica que hay una disminución en la cifra de asegurados desde el 2018 a la fecha y eso significa una merma en los ingresos muy alta.

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Según estadísticas oficiales, entre diciembre de 2017 y marzo de 2021, el INSS acumula una pérdida de 169,274 empleados y recuperar ese empleo no será tan fácil, tomando en cuenta que la llegada de inversión desde el exterior y la privada están semiparalizadas, ante la incertidumbre que aún continúa generando la crisis política y las elecciones presidenciales este año.

Cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN), hasta marzo de este año, revelan que el INSS tenía en su base de afiliados a 752,617 trabajadores, por encima de los 723,206 hasta el cierre de diciembre del año pasado. Pero aún está lejos de los 914,196 afiliados al cierre del 2017, es decir, antes del estallido de la crisis sociopolítica en abril del 2018.

Paradójicamente, aunque en los primeros meses del año el INSS ha mejorado la afiliación de trabajadores, los números oficiales reflejan que hasta el primer bimestre esta entidad captó 4,725 millones de córdobas vía  contribuciones sociales, inferior a los 4,895 millones en igual lapso del año pasado, revela el resultado operativo de dicha institución.

¿Cómo puede sobrevivir el INSS?

Murillo advierte que la única forma de que esta institución pueda sobrevivir es por las inyecciones que concede el gobierno central a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, o por medio de préstamos de organismos internacionales como el FMI; de lo contrario, el Seguro Social ya hubiese colapsado.

Asimismo, explica que en la Constitución Política de Nicaragua se establece que el Seguro Social no puede quebrar y que en el momento en que presente un déficit, el Gobierno y el Estado tienen que cubrirlo.

En los primeros dos mes del año, el INSS cerró con un déficit de 442.6 millones de córdobas. Archivo/LA PRENSA

“Ahorita debería de haber como millón y medio de asegurados/cotizantes para poder estar de acuerdo con el crecimiento que traía, eso ha sido el gran problema que tenemos”, mencionó al respecto.

Por su parte, Donald Soza, exfuncionario del INSS y asesor independiente en seguridad social, expresa que la situación de esta institución es la misma de hace varios años, y no se va a resolver mientras no haya una recuperación en sus cifras, similares a las registradas a finales del 2017. “Cualquier otra cosa que se haga al respecto, en tanto no se llegue a ese punto, está caminando hacia la salida, pero no hay cambios importantes que se puedan hacer notar”, dijo.

Especialistas descartan futura reforma

Murillo sostiene que ninguna reforma permitiría que el Seguro Social reciba dinero adicional, y que la única alternativa sería que nuevos trabajadores se integren a la institución. “Alrededor de 900,000 trabajadores más necesita el Seguro Social para poder comenzar a salir a flote, ahí no hay ninguna reforma que lo salve”, enfatizó.

Datos del Presupuesto General de la República estiman que el INSS cerró en 2020 con un total de 299,933 pensionados promedio y que este año alcanzará los 322,266. Es decir, que si tomamos de referencia el 2020 y el número de afiliados por cada pensionado hay 2.4 asegurados.

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Asimismo, explica que una reforma podría ser “cobrarle más al asegurado, al empleador y al Estado y eso no lo va a resolver, porque no va a haber capacidad para pagar, entonces no se puede. No hay manera”.

Soza coincide con la idea de que no habrá reforma y que la situación “se va a tener que sostener hasta que haya una definición política. En tanto no haya una, la situación económica no va a tomar rumbo”.

“La variable política está pasando sobre la economía y los seguros sociales se fundamentan en la economía, entonces es difícil que haya un cambio así tan drástico. Incluso, si todo fuera bien hasta las elecciones, difícilmente en el 2022 el Seguro Social estaría recuperando sus niveles del 2019”, concluyó.

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