El fantasma del descenso rondó al Newells en la temporada 2012-13. El panorama no lucía muy alentador, pero Gerardo «el Tata» Martino, un miembro de la casa, asumió el mando y cambió todo: en el torneo inicial quedó subcampeón y en el torneo final ganó su sexta estrella, practicando un juego vistoso con un grupo de jugadores formados en el club que regresaron de Europa y unos cuantos que se proyectaban con fuerza como Carlos «el Chino» Torres.
«Fue un sueño cumplido», afirma el fichaje estrella del Diriangén y de la Liga Primera. «Siempre uno cuando llega un club tan grande como Newells desde inferiores, sueña con debutar en el primer equipo y si toca salir campeón muchísimo mejor», explica el habilidoso volante zurdo. El Chino, como lo conocen en su país, entró por Maxi Rodríguez, un ícono del club y figura argentina, faltando 10 minutos para el final ante Unión de Santa Fe.
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Los recuerdos de ese momento viven en la memoria del Chino Torres, de 26 años, y son uno de sus mayores tesoros. Debutar a los 18 años y salir campeón junto a Maxi Rodríguez, Gabriel Heinze, Lucas Bernardi, Nahuel Guzmán e Ignacio Scocco, todos figuras del futbol argentino —y la mayoría seleccionados nacionales—, es algo que no le pasa a cualquiera. «Aprendí mucho de ellos, son grandes jugadores. Maxi y Heinze siempre estuvieron aconsejándome o corrigiéndome en los movimientos que debía hacer en el campo», señala Torres, quien compartió con ellos a partir enero de 2013, cuando el Tata Martino lo subió a entrenar con el primer equipo.
El Chino Torres estuvo dos años en Newells, con el que disputó tres partidos en la primera división: uno con el Tata Martino, quien al terminar la temporada 2012-13 se marchó al Barcelona. El segundo desafío lo jugó en febrero de 2014 ante Belgrano (0-0), ingresando en los últimos seis minutos, en los que coincidió en el terreno de juego con el campeón del mundo francés David Trezeguet, quien formaba parte de su equipo. «Él era apartado. Iba a lo suyo», recuerda el jugador del Diriangén, quien volvió a tener minutos (26) ante Argentinos Juniors en marzo del mismo año.
Después de una temporada prácticamente sin oportunidades en la que hubo varios técnicos en el Newells, el Chino Torres decidió irse para seguir creciendo en su carrera. Su compatriota Andrés Novara lo trajo al Diriangén en el 2015. «Pasar de un equipo de primera división de Argentina donde tenía mejores condiciones en infraestructura y logística a otro donde no había lo mismo, fue duro. Aquí era otra realidad y era mi primera salida fuera con 20 años. A parte que no me sentí cómodo con la comida y horarios», señala el argentino que solo estuvo seis meses y se marchó con un subcampeonato.
Se regresó a Argentina a jugar la segunda división nacional con el Guillermo Brown, donde disputó 26 desafíos, según Soccerway, hasta el 2018 que el Diriangén lo volvió a seducir. «Vine con otra mentalidad, estaba más grande y con mayor experiencia. Lo supe sobrellevar mejor todo y eso me ayudó a seguir creciendo», apunta el Chino Torres, quien fue parte del plantel que rompió una racha de 12 años sin título.
A la temporada siguiente volvió a su país, pero esta vez a la tercera división, donde ha disputado 42 partidos desde 2018, de acuerdo con Soccerway, repartidos entre el Sol de Mayo y Villa Mitre. El Chino Torres se ha ganado el cariño de la gente en el Diriangén, donde fue su capitán la última vez. Ahora retornó a su tercera etapa para aportar su experiencia y liderazgo e intentar trascender con el club en la Liga Concacaf y retener el título nacional.
