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Ismael Munguía tiene 22 años.

El primer nicaragüense campeón bate en Ligas Menores: “Dejé todo por el beisbol para comprarle una casa a mi papá”

Munguía entendió lo que es andar descalzo, jugar con pelota de calcetín en las calles de Chinandega, ser rechazado por pequeño y está acostumbrado a ser el no favorito. La vida lo ha preparado a remar contra la corriente y ahora parece haber encontrado su crucero para navegar en aguas turbulentas.

A Ismael Munguía le alegraba cuando se acercaban las Fiestas Patrias en septiembre y las promociones en noviembre, sabía que su papá, como fotógrafo independiente, tendría trabajo y ganaría algo de dinero para lidiar con los gastos básicos y regalarle alguna fritanga. El muchacho chinandegano sabe lo que es pasar hambre, desear y no tener, anhelar y frustrarse en el intento. Como el mismo lo describe vivió de “arrimado” en el barrio El Rosario, en Chinandega, hasta que una firma le cambió la vida.

Munguía se coronó como líder de los bateadores con .336 en Clase A fuerte con Eugene, siendo el primer nicaragüense en conseguirlo y, aunque vive su momento y se siente elevado como si caminara sobre las nubes por la emoción que le genera su éxito, nunca pierde el piso. Tal vez porque entendió lo que es andar descalzo, jugar con pelota de calcetín en las calles de Chinandega, ser rechazado por pequeño y está acostumbrado a ser el no favorito. La vida lo ha preparado a remar contra la corriente y ahora parece haber encontrado su crucero para navegar en aguas turbulentas.

¿Qué significa para vos ser el primero en la historia en conseguir el título?

Primero hay que darle gracias a Dios por todas las bendiciones, siento que he puesto la Bandera Nacional  de Nicaragua en alto, el nombre de mi familia y me llena de mucha satisfacción. Es un sentimiento agradable, es por lo que uno trabaja día a día arduamente.

¿Fue algo que te propusiste al iniciar la temporada?

Yo no lo estaba esperando, quería hacer buenos números, tener una buena temporada para que pusieran los ojos en mí y seguir escalando, espero que con eso se fijen en mí para ir creciendo en la organización.

¿Por qué creés que no subiste de categoría?

Este año el factor por lo que no subí fue por el espacio, hay muchos peloteros, hay peloteros firmados que quieren verlos jugar y los están priorizando. La pandemia atrasó todos los procesos de los jugadores, pero yo sigo trabajando fuerte, dando todo mi aliento por este uniforme. Me gusta entregar todas mis energías en el juego.

Sus inicios

¿Cómo es que entrás al mundo del beisbol?

Yo me acerco al beisbol por medio de mi papá que desde los tres o cuatro años me compraba bate y pelotas, y me llevaba a los campos.  Era rigioso y jugaba en las calles. Luego me ponía con una pelota de tenis a jugar enfrente de la casa, después siguió la pelota de calcetín hasta llegar a primera división, firmar, jugar en la Liga Profesional y lo que falta que son las Grandes Ligas.  

¿En qué momento te das cuenta que podes ir más allá?

La firma surgió porque a mi papá le metieron en la mente que hablara con un scout y me firmaran. No obstante, el primer paso era la preparación. Primero vino la Academia de Dennis Martínez, llegó hacer una prueba a El Viejo, Chinandega y mi papá me llevó. Me acuerdo que ese día me probaron como primera base y luego como lanzador, finalmente en esa última faceta fue como fui reclutado hacia Rivas.  Pasé un año y medio y llegué a lanzar hasta 86 millas, pero por molestias en el codo decidí abandonarlo.

¿Cómo llegás a cambiar de posición?

Cuando salí de la Academia de Dennis Martínez. Me fui a jugar Mayor A con mi corta edad. Luego me fui a probar a Chinandega. Recuerdo que estaba Joaquín Acuña lanzando que estaba firmado por los Yanquis, eran esos partidos de pretemporada y Yader Roa me preguntó si estaba listo para tomar un turno. Acuña me lanzó una recta al medio y le di un triple y ahí comenzó Munguía, eso fue el último día de las prácticas para empezar el Pomares.

Ismael Munguía junto a su papá cuando fue firmado en 2015.

La firma

¿Cómo es que llega la firma?

En mi segundo año del Pomares. Mi primer año en fue 2014 a los 15 años, estaba chavalito. Cuando jugaba primera división me sentía que no podía con el estudio y el beisbol, si quería sobresalir debía decidirme y me dijo mi papá que eligiera. Decidí que iba a jugar y si no daba la talla en 2015 regresaría a estudiar. Me salí de estudiar y recuerdo que  para 2015 mi papá me dijo terminando el Pomares que si iba a regresar a clases y le respondí que seguiría entrenando porque queríamos una casita y con la firma podríamos conseguirla. Nunca habíamos tenido. Dejé todo por el beisbol para comprarle una casa a mi papá.

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¿Cómo te dicen que te van a firmar?

Me acuerdo que fue un 26 de agosto el try out. Un 28 ya estaba firmando en la American College. Mi papá me dijo que tenía un try out y venía Sandy Moreno. Se realizaría en el IND, para ese tiempo estaban jugadores más conocidos como Bismarck Rivera, Mario Pasos, Leonardo Ortiz, William Rayo y Benjamín Alegría.  Le dije a mi papá que no veía chance para mí, pero me respondió (con el perdón de la palabra): “Usted es mi hijo así que vuele verga”.  Me puse mis zapatos, mi camisa, el pantalón y llegaron las bendiciones. El scout quiso verme a mí primero, después de la prueba mi papá se reunió junto a Lester Loáisiga y el scout. El día siguiente fui a otro try out en Masaya y regresando a Chinandega mi papá me dio la noticia que me firmarían por 22 mil dólares.

¿Qué hiciste con el dinero de la firma?

Me compré una casa de 18 mil dólares y me sobraban cuatro mil. En ese momento surgió un accidente y mi papá se dañó la rodilla al irse a un «guindón» y me despojé de lo que tenía por ayudarlo y solo nos quedamos con mil dólares. La casa estaba medio construida y medio dañada, pero se podía vivir. Mi papá me dijo que comprara una cama, un televisor y dos sillas plásticas y eso hice. Compré una cama de junco, dos sillas y la tele.

¿Y antes de la casa cómo hacían para vivir?

Antes vivía donde la familia de mi mamá y mi papá donde unos primos, siempre éramos arrimados. No vivíamos juntos porque con costo me daban a mí donde dormir como para meter a mi papá.  Mi mamá se marchó a Panamá cuando estaba pequeño.

¿Cómo hacían en esa época para subsistir?

Mi papá era fotógrafo y con eso nos ayudábamos en la comida, ropa y otras cosas. Recuerdo cuando eran 13, 14 y 15 de septiembre yo me alegraba porque le iba bien a mi papá con las Fiestas Patrias, en las promociones y los casamientos también. Después de esos eventos nos alcanzaba para comer en la fritanga pollo con gallo pinto.

¿Cuándo mirás todo lo que has pasado qué lecciones has aprendido?

Uno aprende a ser fuerte, a pelear por lo que quiere, a aprovechar los momentos y a nunca darse por vencido. Ahora he sido bendecido y espero en dos años llegar a Grandes Ligas.

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