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Reflexiones históricas. Nuestros autoritarios caudillos

Para construir una república libre es necesario nutrirla de una cultura democrática, para lo que conviene que su historia muestre héroes o líderes cuyo ejemplo y dedicación a los ideales cívicos sirvan de inspiración a las nuevas generaciones. No es el caso de tres de nuestros más celebrados caudillos. Veamos:

JOSÉ SANTOS ZELAYA. Para la inmensa familia liberal el general Zelaya sigue siendo su personaje de mayor prestigio. Lo exaltan como el gran modernizador de Nicaragua, progresista, secularista, etc. Podrían discutirse sus méritos o sus deméritos, pero hay un aspecto en su comportamiento que no admite discusión: fue un dictador. Un jefe de Estado que, con el apoyo de una asamblea sumisa, y en flagrante contradicción con su primera Constitución, se hizo elegir y reelegir una y otra vez hasta que una guerra civil y la intervención norteamericana puso fin a sus 16 años de gobierno (1893-1909).

El general fue amante del militarismo. Construyó un gran ejército e invadió otros países del área. Expulsó a decenas de sacerdotes que protestaban su laicismo agresivo, impuso graves contribuciones forzosas a las familias conservadoras, y casi no conoció un año de paz. El PLC de Alemán le construyó una estatua en Managua.

EMILIANO CHAMORRO. Fue el gran caudillo reverenciado por varias generaciones de conservadores. Al igual que Zelaya tuvo méritos. Como presidente (1917-1921) protagonizó una Administración honrada y no se enriqueció en el poder. Pero fue sectario al extremo. Bastó que el presidente conservador Carlos Solórzano incorporara a su gabinete a varios liberales, para que Emiliano se propusiera derrocarlo. En sus memorias confesaría: “Yo me hallaba siempre deseoso de la eliminación de los liberales en el gobierno, lo que me motivó a seguir maniobrando con ese fin”. Violando la Constitución dio un golpe de Estado al presidente electo, el famoso “lomazo” de 1925 y “por sus pistolas” se hizo imponer la Banda Presidencial en 1926, provocando así una gran rebelión liberal y precipitando al país en la cruenta guerra constitucionalista. El Partido Conservador le dedicó un busto en el barrio Serrano.

AUGUSTO CÉSAR SANDINO. La máxima gloria de los sandinistas. Declarado Héroe Nacional. Sandino es, aún para muchos no sandinistas, el más grande y heroico defensor de la soberanía nacional. La realidad es más prosaica. Él era uno de los 15 generales del estado mayor constitucionalista. Buscando una salida cívica a la guerra Estados Unidos, a través de Stimson, propuso que hubiese elecciones libres supervisadas por ellos. El jefe liberal Moncada y 14 de sus generales vieron razonable la propuesta. Sandino expresó su anuencia, pero a condición de que no siguiera interinamente en el poder el conservador Adolfo Díaz sino el comandante de las fuerzas norteamericanas. Como no fue así, continuó guerreando, diciendo: “Nosotros permaneceremos en armas, mientras el Gbno. sea conservador y entregaremos las armas solamente a un Gbno. liberal aun cuando no seamos partidarios de él, y después nos buscaremos en el campo de la lucha civil”. (26 agosto 1927).

Pero ganaron los liberales las elecciones y Sandino siguió guerreando. Luego prometería deponer las armas si se iban los marinos. Pero estos se fueron y siguió guerreando, acusando a la Guardia Nacional de inconstitucional. En realidad, Sandino pertenecía a ese tipo de personajes que en el fondo les gusta la “runga” (guerra) y la violencia extrema. Esta la practicaba en forma muy similar a la que estilan los terroristas islámicos de ISIS: decapitación y desmembración de prisioneros. Sus bandas armadas, por muy patrióticas que se las dibuje, estaban llenas de bandoleros y asesinos, entre ellos Pedrón, el sicario de Sandino que asesinó a sangre fría a numerosos civiles.

De haber sido presidente hubiese arrasado con toda oposición. Lo anunció en 1931: “Posiblemente que nosotros llegaremos a tener la oportunidad de controlar militar, civil y religiosamente, nuestra república. En aquellos felices días para nuestro pueblo tendrá lugar entre nosotros un análisis de todo lo que estorbe para el progreso humano, y eso será barrido por nosotros con escobas de bayonetas”. El FSLN le ha construido docenas de estatuas.

RESUMEN. Nuestra cultura política sufre la sombra de tres caudillos autoritarios inútiles para inspirar la Nicaragua democrática que anhelamos. Es hora de destronarlos.

El autor es sociólogo e historiador. Autor del libro En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 149-2018.

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